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VINCI: UN DRAMA SOBRE LA SUPERVIVENCIA CUANDO SOLO SE TIENE EL ARTE

Por Susana Méndez

La película cubana Vinci, ópera prima del escritor y realizador cinematográfico Eduardo del Llano, muy conocido por su Decálogo de Nicanor, es una producción del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos que tuvo su premier el día 13 de enero en la sala Charles Chaplin.

Entre los días 14 y 18 de enero se proyectó en esa sala en calidad de preestreno y el 19 se comienza a exhibir en todas las provincias del país.

Durante una conferencia de prensa celebrada en el Centro de Promoción Cinematográfica Fresa y Chocolate, del ICAIC, Del Llano brindó a la prensa informaciones acerca del proceso de concepción y producción de Vinci y respondió algunas preguntas.

El hecho real, el episodio fascinante

Entre el 2006 y el 2007 yo estuve contratado por una empresa española para hacer un guión sobre la vida de Vinci, una especie de novelización de su vida, película que finalmente no se hizo y en la investigación descubrí el episodio que narra el filme y que me resultó fascinante por lo desconocido para mí, aunque en realidad está en todas sus biografías; el hecho real es que estuvo preso en Florencia alrededor de dos meses a los 24 años por una denuncia anónima que lo acusaba de sodomía, en un momento en que era alumno de Verrocchio y aunque ya los entendidos decían que era mejor que su maestro, no tenía taller propio, ni clientela, era un muchacho llegado de Vinci con ganas de triunfar y en este momento sentía que se le acababa toda su carrera.

Establecer puentes con la realidad actual

Me resultó fascinador este hecho por la posibilidad que daba justamente de establecer vínculos, tender puentes, con la realidad actual, o sea en un universo cerrado donde hay un carcelero que simboliza el poder, un artista y unos hombres del pueblo, incluso lastrados por un pasado y un presente de criminalidad, y reflejar cómo el arte, cómo la belleza, el contacto con este personaje, los contamina, les hace cambiar sus vidas y provoca que empiecen a apreciar la belleza según las características de cada uno.

El carcelero a su vez, que los mantenía como mascotas, domesticados, les daba aguardiente, les entregó una antorcha, los consentía un poco, se empieza a sentir amenazado porque desde que llega Vinci todo el orden se subvierte dentro de la celda, las acciones del artista desafían su poder y entonces expresa ese odio instintivo, esa envidia por el otro.

Me pareció que esta historia daba la posibilidad de esta lectura, ya que en todas partes del mundo y en todas las épocas, ha habido recelo por algunas zonas del poder hacia determinadas franjas de la creación y de las actitudes artísticas, y además siempre es bueno replantearse las preguntas, ¿para qué sirve el arte en la vida cotidiana?, ¿ para qué necesita el ser humano el arte?, que es lo que nos hace humanos, y la película trata de dar una respuesta posible dentro de ese universo.

En términos de producción

Este episodio nos permitía trabajar una sola locación pues no hubiéramos podido reproducir Milano o Florencia o Roma y sin embargo podíamos hacer una especie de teatro de cámara a partir de un hecho real, ficcionando cómo pudo ocurrir algo que no está documentado, se sabe que estuvo preso pero no qué le pasó dentro de la cárcel, y nadie había escrito sobre ésto, ni filmado, por tanto tenía en la mano algo que era bueno.

Por primera vez con la industria

Vinci es lo primero que hago con la industria, es una película completamente producida por el ICAIC, yo se la propuse desde que la hice, la aceptaron y me pareció muy bien y voy a seguir colaborando con esta institución que me parece formidable.

La película se comenzó a filmar en marzo de este año y en agosto estaba terminada, fueron tres semanas de filmación, todas en San Carlos de La Cabaña.

Es la imagen que se quería dar

Fue una película hecha con poco dinero pero esa es la imagen que yo quería dar, si hubiera tenido diez millones de dólares le hubiera pagado más a los actores y al staff, pero hubiera cogido la misma celda, los mismos elementos, las mismas cosas, aunque hubiéramos tenido a Hollywood detrás con todo lo que implica, hubiera sido exactamente la misma imagen.

Los actores

Creo que son las personas adecuadas para los personajes, es una película que descansa mucho en el trabajo de los actores, si uno de ellos se cae aquí, se cae la película, por lo que hay que insistir mucho en este aspecto y nunca será suficiente.

Todos los actores aportaron algo a sus personajes, a partir del texto que estaba escrito; realizamos varios ejercicios como intercambiar los personajes entre los actores para ver los errores de la construcción de los mismos, hacer monólogos donde explicaban quiénes eran y construían sus pasados posibles, y otros; el resultado fue que algunas escenas quedaron más redondeadas con las propuestas de ellos, como el desenlace entre Vinci y Luigi, por ejemplo.

En cualquier película la unión de trabajo de los actores es importante pero en ésta fue decisiva en el producto final.

Se empezó a filmar partir de la segunda escena, donde Vinci pinta los retratos de sus compañeros de mazmorra, y de ésta seguido hasta el final; luego la primera escena, su arribo a la celda y por último el recorrido hacia la misma, este orden no es usual en el cine, pero para los actores creo que fue bueno porque les permitió irse “cargando” en el orden correcto.

Héctor Medina-Leonardo da Vinci

Yo andaba buscando un actor con una edad similar, (Leonardo tenía 24 y Héctor Medina tiene 21), que pudiera encarar este personaje que el público no conoce, porque se recuerda el Hombre de Vitruvio o el anciano da Vinci de barba blanca y con boina, pero del adolescente no hay imágenes; Héctor venía de su experiencia en Boleto al paraíso y algunas cosas en la televisión y me parecía que tenía el físico adecuado pero era difícil construir a Leonardo Da Vinci, además ¿cómo se era amanerado en esa época?.

Esto era una laguna que tenía Héctor en la construcción del personaje por lo que le sugerí que se inspirara en la gestualidad de la estrella del rock Mick Jagger, en sus ademanes ambiguos.

Teníamos que definir además cuál era la diferencia entre afectación y amaneramiento, la afectación propia de un joven que viene del pueblo de Vinci a Florencia y trata de adoptar una imagen de artista, incluso el sombrero que tiene es como los de personajes más pudientes, pero es plausible que en ese tiempo, como en todos, algunas gentes trataran de vestirse a la manera de los ricos, con telas menos buenas quizás, o sea que lo diseñamos como un joven ambicioso.

De ahora en lo adelante cuando yo piense en Leonardo lo voy a pensar con la cara de Héctor Medina inclusive con los ademanes, porque es él indiscutiblemente­­­­­.

Carlos Gonzalvo-Piero

Yo conocía a Carlos hace muchos años, casi cuando llegó a “la civilización procedente de su tierra natal” y su participación en todo el movimiento humorístico, pero cuando lo vi en El premio flaco, me dije que él era el personaje de Piero, a veces es difícil explicar estas cosas, pero yo tenía la imagen de él.

Manuel Romero-Luigi

Confieso que no era la primera opción que yo tenía en mente para el personaje fue una sugerencia de la directora del casting, pero me alegro que la otra persona no estuviera disponible en ese momento; cuando vi su foto me pareció enseguida que tenía la imagen apropiada y el rostro y la expresión que buscaba.

Desde los primeros ensayos yo sentí, y así lo hablamos, que estaba un poco permeado por la manera de hacer televisiva, cosa además que era completamente comprensible, pero poco a poco se fue despojando de la grandilocuencia con que a veces se habla en la televisión y buscando en personajes como el que hace Marlon Brando en El Padrino, o John Malkovich, tipos que dicen una cosa y realmente quieren decir otra, un poco cínicos y que denotan una inteligencia interior.

Algo que ayudó también fue el cambio total de imagen, adecuada al rol que desempeñaba, pero la caracterización de este personaje que es dulce y amenazador a la vez es sobre todo mérito suyo y fue un riesgo grande porque hacía tiempo que no hacía nada en cine pero yo sentí que era la cara y la voz que yo necesitaba y él empezó a crear, a aportar cosas que complementaron muy bien el guión.

Fernando Hechavarría-Carcelero

Hizo mucho más de lo que tenía que hacer, fue a más ensayos de los que tenía, nos ayudó muchísimo, tiene una sólida formación académica y explicaba de manera más técnica lo que yo trataba y no lograba cómo decir, eso por una parte y como actor, aunque sale pocas veces, logra unas expresiones y dice las cosas de una manera inolvidable porque posee un extraordinario talento y aunque tiene una profunda formación teatral, es muy dúctil y le es muy fácil incorporar esa experiencia al cine; realmente mis indicaciones a él fueron escasas, la mayoría de las cosas él las sacó casi instintivamente, por esa tremenda experiencia que tiene.

La banda sonora

El diseño de la banda sonora es de Salomé Román y Osmany Olivare, y el compositor, programador y arreglista de los diecisiete temas del filme, es el reconocido músico argentino Osvaldo Montes (El lado oscuro del corazón).

Tratamos de que la música sonara renacentista pero con algunos guiños a la modernidad y se le incorporó incluso una guitarra eléctrica, que toca el propio Osvaldo, en algunas piezas en segundo o tercer plano, pero los instrumentos que utilizó Ars Longa son violín, flauta dulce, laúd, guitarra barroca, viola da gamba, violoncello y otros fueron sintetizados como el clavecín; creo que es muy buena banda sonora.

El idioma

Buscamos que el idioma que se hablara no sonara italiano pues se vería más falso; yo le marqué al personaje de Luigi ese gesto característico que hacen tres veces con la mano los italianos, en tres momentos específicos, pero es lo único en lo que buscamos una identificación directa con el territorio, el resto del tiempo tratamos que hablaran un español neutro, que tuviera algunos visajes de la lengua antigua , pero no tratar de disfrazarlo de italiano, porque si uno recuerda a Kirk Douglas haciendo Espartaco hablando en inglés y peinado para atrás, yo perfectamente puedo poner a un Leonardo que hable en español.

En una escena Leonardo está mirando por la ventana de la celda y ve un pájaro que se nota intencionalmente falso, ¿por qué?

Es para demostrar que él lo está viendo en su imaginación, ya ha dibujado varias cosas y tiene ganas de irse, de escapar, empieza a pintar el pájaro desde ahí, el símbolo universal de libertad; todos los dibujos aparecen terminados, el pájaro sin embargo se demora tiempo en dibujarlo; hubiéramos podido soltar un pajarraco ahí, pero la idea es que fuera un pajarito de Walt Disney, de La Bella Durmiente, es la imaginación de Vinci.

Colocas los momentos de humor en la película ¿porque es tu sello o como herramienta para atenuar la tensión dramática?

La película es un drama con algunos momentos graciosos, supongo que sí, que llega el momento en que uno no puede escapar a eso, pero en todo caso yo no me lo planteé, pero en el contrapunteo entre figuras, que es una cosa de la dramaturgia, los chistes siempre están asociados a algo que dice o hace el personaje de Piero, que encarna Carlos Gonzalvo, que es como un clown porque obviamente era como el mejor amigo y criadito de Luigi, y al principio recela de Leonardo porque percibe la empatía inmediata de éstos en varios niveles.

Creo que es por las dos cosas que dijiste, en parte porque no me puedo escapar y también porque hay una progresión en la película y Leonardo se va ganando el respeto de sus compañeros de encierro utilizando sus encantos e inteligencia hasta sentirse intocable, llegan a ser muy amigos y tienen un objetivo común, entonces yo creí efectivamente que algunos chistes de vez en cuando podían aliviar un poco la tensión, porque una cosa es el drama y otra el drama lacrimógeno, tampoco hay que ponerse en la frecuencia del melodrama o de la telenovela colombiana; me parecía que un poco de humor venía bien con el personaje y suavizaba de vez en cuando, pero Vinci es un drama sobre la supervivencia cuando solo se tiene el arte.

Producciones futuras

Mis dos próximos trabajos son un documental satírico, en la cuerda…, no es de Nicanor, pero en la cuerda de crítica que tocaba en el decálogo y mi próximo proyecto con el ICAIC es una película de ciencia ficción, no es en Latinoamérica ni en esta época.

(CubArte)


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Etiquetas: Eduardo+del+Llano, Instituto+Cubano+del+Arte+e+Industria+Cinematográficos, Leonardo+da+Vinci

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