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¿Un solo año para los afrodescendientes? Por Silvio Castro Fernández

No hay injuria en decir negro, como no la hay en decir blanco
José Martí






El 2011, ha sido proclamado por las Naciones Unidas "Año Internacional de los Afrodescendientes", para que este propósito no caiga en el vacío, como lo fue en parte el llamado "Año Internacional de la Infancia", las Naciones Unidas deberán llevar a cabo un plan de acción consecuente, no para 12 meses, sino de largo alcance de manera que el discurso sobre el derecho a la alimentación, al trabajo, a la salud; en fin, la igualdad de derechos y oportunidades sean realidad, no solo para afrodescendientes, sino para todos.




Fotos: Roberto ChileFotos: Roberto ChileFotos: Roberto Chile




Este tema ha permanecido casi en el silencio. Si bien en muchos países se habla sobre la discriminación de la mujer o de grupos religiosos considerados minorías, el tema de la discriminación racial se habla en voz baja o no se habla. Es un tema difícil pues más de tres siglos de someter al hombre y mujer negros a la esclavitud generaron prejuicios y estereotipos falsos, que son difíciles de desarraigar.




A tres meses apenas del triunfo de la Revolución, Fidel Castro planteó el tema de la discriminación racial y lamentaba que personas que se decían revolucionarias tuvieran prejuicios raciales. Más recientemente, el general de ejército, Raúl Castro, presidente de los consejos de Estado y de Ministros señalaba: "Es una vergüenza que no se haya asegurado la promoción a cargos decisorios de mujeres, negros, mestizos y jóvenes".




Recordemos que en una reunión científica de la Sociedad Antropológica de Cuba —fundada en 1860— se planteó una definición de cubano y casi por unanimidad se dijo que "era todo hombre blanco nacido en Cuba". Cuando se llegó a tan absurda y racista conclusión ya había terminado la Guerra de los Diez Años; Antonio Maceo y Grajales era mayor general y había protagonizado el dignísimo acto de la Protesta de Baraguá y el grueso del Ejército Libertador, en más de un 75% estaba formado por negros y mestizos, que habían ido a la guerra como cubanos y no como negros y/o mestizos.




La directiva de la Sociedad estaba integrada mayoritariamente por médicos de alta calificación graduados en París, entre ellos su presidente Luis Montané Dardé, compañero de trabajo de Ernest Théodore Hamy, fundador del Museo Antropológico de París (hoy Museo del hombre).




En los dinteles del siglo XXI, ya los europeos no cazan a los africanos en África para traerlos como esclavos a sus colonias de América; sino los cazan en las calles de Europa para expulsarlos a África. A fines de noviembre del 2010, en vuelo de Air France que partía del aeropuerto Charles De Gaulle fui testigo del siguiente hecho: montaron a un hombre negro esposado que clamaba a gritos que no lo separaran de su hija. La razón, la niña había nacido en Francia y tenía status legal; él NO, era un inmigrante clandestino y era enviado "de vuelta a casa", en Kinshasa.




Fernando Ortiz decía en conferencia pronunciada en el año 1941 que "Martí, siempre los llama negros y mulatos, sin los eufemismos coloniales de morenos y pardos, los cuales, por ser aplicados a los libertos, daban relieve de infamia a los otros citados apelativos que para los esclavos se usaban.




Con la independencia del yugo colonial en América sabemos que no hubo verdaderos cambios para negros y autóctonos, en los recién nacidos Estados republicanos que emergieron de la derrota del colonialismo.




Al terminar las guerras contra el colonialismo español, negros y autóctonos fueron excluidos en las pequeñas patrias producto del desmembramiento de la Patria grande que anhelaban Bolívar, Martí, San Martín y Morazán. Las pequeñas patrias no reconocieron la diversidad cultural y racial de nuestros pueblos y ellos —los autóctonos, negros y mestizos— continuaron siendo los más pobres entre los pobres. Las elites republicanas no tuvieron en cuenta el aporte de estos grupos al proceso independentista, pues reafirmaron el mecanismo de negación, atribuyendo a negros y autóctonos el carácter de obstáculo al progreso y la cultura del Estado-Nación. Las elites aspiraban a europeizarse; basten de ejemplos, por no citar más, las masacres de autóctonos en Argentina y la inmigración europea auspiciada por Sarmiento; pues él no veía otro motor de progreso que poblar con contingentes de población blanca europea que según sus palabras "deberían desplazar la barbarie de la población nativa."




Frente a esto, anteriormente se había erguido el pensamiento del Libertador en Angostura; "Tengamos presente que nuestro pueblo no es el europeo, ni el americano del norte, que más bien es un compuesto de África y de América. O la frase martiana: "Dígase cubano, que es decir más que blanco, más que negro...". El intento de blanquear nuestros países con migración europea, se repetiría en Cuba a principios del siglo XX con la inmigración europea que planteara Orestes Ferrara.




Por temor al negro, en las guerras anticoloniales del siglo XIX, negros y mestizos no ocuparon lugares prominentes en los ejércitos libertadores, la excepción fue Cuba. Muchos de ellos grado a grado llegaron a convertirse en altos oficiales e incluso en generales. Antonio Maceo y Grajales, fue Lugarteniente General del Ejército Libertador de Cuba, Juan Gualberto Gómez —liberto hijo de esclavos— fue a quien confió José Martí la orden para el inicio de la Guerra del 95; pero los prejuicios de 400 años de colonia y la oportunista intervención de la racista Norteamérica en la guerra de Cuba, acrecentó los prejuicios raciales y la discriminación en la práctica.




En la formación de los Estados modernos de América continental se manifestó un discurso sobre la raza con efectos excluyentes. Los nuevos Estados nacionales en el siglo XIX se plantearon la superación de las estructuras jerárquicas de la colonia bajo las banderas de una sola cultura y una sola nación; lo que sirvió para una pretendida homogenización nacional que arrasó y excluyó las llamadas culturas "inferiores", es decir, negras y autóctonas, del ámbito oficial mediante la aculturación y el exterminio.




Como escribiera Eduardo Galeano: "La independencia de los países americanos fue desde el principio usurpada por una minoritaria minoría. Todas las primeras Constituciones... dejaron fuera a las mujeres, a los indios, a los negros y a los pobres en general (...)". Continúa escribiendo: "Parece negro" o "parece indio", son insultos frecuentes en América latina y "parece blanco" es un frecuente homenaje.




Existe una discriminación institucional que sitúa a la población negra "entre los pobres de los pobres", junto con los autóctonos, según las estadísticas más recientes. Recientemente al indultar a 25 presos comunes por las Navidades, el presidente Hugo Chávez expresó que a la cárcel solo iban los pobres y los negros, desgraciadamente esta es una realidad continental. La discriminación económica va a la par de la cultural y etnológica, pues todavía muchos se resisten a aceptar que América no puede ser explicada sin los negros, manifestó el escritor costarricense Quince Duncan.




Estela Morales Campos, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México expresó que "(...) De manera sistemática, en una especie de movimiento pendular entre la exclusión y la omisión, se ha ignorado el reconocimiento del aporte cultural y genético de las migraciones africanas y sus asentamientos locales (...)".




Los africanos y sus descendientes han contribuido de variadas maneras a la construcción de los estados nacionales de América. El desafío para nuestro continente en el siglo XXI, además de hallar la justicia social es terminar con la discriminación, reconocer a la migración negra como parte indivisible de las poblaciones latinoamericanas. Lamentablemente grandes capítulos de la historia oficial no mencionan o no destacan la vida y los aportes de las migraciones africanas y sus asentamientos, su participación en las independencias del continente. Solo se les identifica folclóricamente con el baile y la música, al parecer sería su único aporte.




Un aporte importante en el camino hacia la eliminación de la desigualdad sería visibilizar a la población negra y mestiza en los censos, con ello se demostraría fehacientemente quiénes ocupan el escalón más bajo en la pirámide social y se podrían emprender políticas adecuadas.




Mas eso solo sería un paso. La discriminación racial y la secuela de prejuicios que generan solo se desmontarán cuando se conjuguen profundos cambios estructurales que sienten las bases de la justicia social, y permitan el diseño y aplicación de políticas inclusivas e integradoras de los factores materiales, educacionales, culturales, comunitarios y mediáticos que inciden sobre el problema.


http://www.granma.cubaweb.cu/2011/06/03/nacional/artic06.html

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