Martianos

Martianos. Seguidores del pensamiento de José Martí Red de los emigrados cubanos

Permítame disentir... Vindicación del Período Especial. Por René Camilo García Rivera

El problema no es
darle un hacha al dolor
y hacer leña con todo y la palma.
El problema vital es el alma.
El problema es de resurrección.
Silvio Rodríguez (1994)

Por René Camilo García Rivera/La Letra Incómoda.- El tema podría resultar cansón, pero aún hay mucha luz por arrojar sobre esa etapa reciente del país. Casi siempre, las pasiones de uno u otro lado tienden a sesgar la mirada, y la gente, por destacar tanto una arista, obvia inevitablemente las otras.
Que en el Período Especial se pasó muchísimo trabajo, es cierto; que el nivel de vida de la población cayó en picada, real; que la alimentación fue el terreno más sensiblemente afectado, no hay dudas; ¿pero es que acaso nada más ocurrió en esos 15 años? Como los extremos son hermanos gemelos, representar a aquella Cuba como el “infierno del hambre” es tan errado como dibujarla cual el “paraíso socialista”. El maniqueísmo siempre falsea la realidad.
Esa década oscura fue, sin embargo, la época dorada del deporte olímpico cubano. Nunca se ganaron tantas medallas de oro como en Barcelona, Atlanta y Sidney (34 en total, por 22 en todas las décadas anteriores). Mientras nos apretujábamos en los camellos, veíamos por la noche cómo Omar Linares disparaba tres jonrones en la final del 96 frente a Japón, cómo las Morenas del Caribe se volvían diosas de ébano sobre el taraflex, cómo Félix Savón se convertía en el rey de todos los cuadriláteros.
Por aquellos mismos años, se filmó la película cubana que más cerca ha estado de alcanzar un Óscar (Fresa y Chocolate), Dulce María Loynaz fue reconocida con el premio Cervantes, y Alicia Alonso dijo adiós a los escenarios.
Con los ejemplos anteriores, no pretendo una apología a la cultura o el deporte de los 90´s, desconociendo los logros y avances de años precedentes, sino simplemente alumbrar eventos que en ocasiones solemos soslayar. Solo miro las dos caras de la misma moneda.
A veces sentimos furia, impotencia, frustración; a veces criticamos irreflexivamente todo lo que se relaciona con ese momento, desde la realidad misma hasta las decisiones y los decisores que manejaron la crisis. Y yo me pregunto con frecuencia, sin pretender eximir a nadie de sus errores y pecados, ¿qué habríamos hecho nosotros en su lugar?, ¿cuáles habrían sido las alternativas posibles ante aquel panorama?
En una conversación inédita para un trabajo de clases, un alto dirigente de la época me confesó, ante mis reproches, las dramáticas elecciones a las que se veían abocados cada día. “Mira, muchacho, una vez nos llamaron del Ministerio de Salud Pública porque se habían acabado todos los marcapasos de la reserva, teníamos que hacer una compra urgente. Nosotros solo contábamos con el dinero exacto para pagar el suministro de petróleo de la semana. Era una cosa o la otra. O apagábamos todas las termoeléctricas, o se nos morían los cientos de pacientes con marcapasos en el país. ¿Qué habrías hecho tú?”. Nada pude responderle. Ante ese escenario, no me molestan las tantas noches a oscuras.
Yo nací en 1992, y poco o nada recuerdo de los momentos más duros. Solo los apagones, y la acera en la noche con los vecinos, y el calor, y las horas congeladas en las que no llegaba la guagua. En aquel entonces, una lata de malanga costaba 120 pesos. Mi madre solo ganaba 55 a la quincena. No sé cómo, pero en mi casa nunca nadie dejó de comer, ni perdió la dignidad —por muy “cara” que resultara—, ni se prostituyó, ni se vendió al mejor postor ante la desesperación. Sí, aunque suene a panfleto y retórica dogmática, fue una heroicidad la resistencia. Y hoy, a 20 años de aquello, yo se lo agradezco a mi familia.
A pesar de todo esto, habrá quien acuse a los cubanos de “cobardes”, de “sumisos ante el régimen”; habrá quien argumente que todo fue por “temor a la represión del gobierno”, más que por decisión personal. Pero yo les pregunto a esos, ¿qué pasó el 5 de agosto de 1994?
Cuentan que en la revuelta, hasta las abuelas tiraban las macetas de los balcones sobre la cabeza de los policías, que la gente tomó las calles dispuesta a todo; ¿pero qué pasó cuando Fidel Castro los encaró? Cuando Nicolae Ceaucescu intentó hacer lo mismo en 1989, su propio pueblo lo fusiló horas después ante la televisión rumana, Gorbachov tuvo que salir silbado de la Plaza Roja el primero de mayo de 1991 cuando se enfrentó a la ira del pueblo. ¿Por qué entonces la gente no tiró las piedras de sus manos contra la cabeza del tribuno? ¿Algún dispositivo de seguridad lo habría podido impedir? ¿Qué significaron para la sociedad esos incidentes?
Como estas, todavía quedan muchas interrogantes por responderse en torno al Período Especial. Las miradas serán múltiples, a veces antagónicas. La multiplicidad de criterios es la riqueza de pensamiento. El coro unánime solo significa silencio o miedo.

Vistas: 65

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Martianos para agregar comentarios!

Únete a Martianos

Miembros

TELESUR

Reportan 27 allanamientos antes del paro nacional en Colombia

La Central Unitaria de Trabajadores denunció que los allanamientos fueron contra miembros del Congreso de los Pueblos, así como organizaciones sociales y sindicales.

Aumenta a 9 cifra de muertos por represión en Senkata, Bolivia

La represión contra los manifestantes en la distribuidora de carburantes de Senkata también ha dejado más de 40 heridos. 

Ciudadanos exigen expulsar de Bolivia a promotores de violencia

Centenares de personas expresaron su indignación por dirigentes del Gobierno de facto que promueven la violencia a través de sus discursos de odio, "que se vayan del país compañeros, por amedrentar y dividir al país", agregan.

Negativa de "ultras", encamina a Israel a terceras elecciones

El máximo ente comicial otorgó hasta la medianoche de este miércoles para acumular los votos necesarios y la sucesiva formación del parlamento.

© 2019   Creada por Roberto Domínguez.   Con tecnología de

Informar un problema  |  Términos de servicio