Martianos

Seguidores del pensamiento de José Martí

Por: Ing. Omar Ríos González.
Terminó el verano en Cuba, y como cada año, se festeja este evento por todo lo alto en cada uno de sus municipios.

Los costeros aprovechan el mar para disfrutar de programas que conllevan las zambullidas pertinentes, a la par que la música de grupos musicales, o DJ, recrea el entorno.

Pero los más alejados de las costas también tienen lo suyo…

Las Casas de Cultura municipales atraen a sus ciudadanos a las plazas y parques donde se llevan a cabo actividades culturales varias, desde teatro, música  y danza, hasta exposiciones al aire libre o en áreas protegidas de las inclemencias del tiempo.

San Antonio de los Baños- municipio de la nueva provincia Artemisa- no fue agraciado con costas, pero el ingenio de sus hijos trajo una peculiar forma de recrear y dar oportunidad a artistas plásticos y amantes de la literatura de divulgar su obra, con lo que se logra otro objetivo: mantener el alto nivel cultural de los cubanos.

Este fenómeno de nuevo tipo fue nombrado “La Tendedera”.

Dicho así, cabría la pregunta de qué tiene que ver esta cuerda para colgar la ropa lavada con algo cultural…

El enigma se descubrirá ahora mismo.

Hace ya un año y ocho meses, Missael Acosta, artista plástico independiente de esta peculiar zona del río Ariguanabo, concibió la idea de acercar más a los literatos y pintores de la provincia, potenciando un movimiento defensor de la divulgación de las obras literarias que por diversas razones no llegan al público. De hecho, hay una polémica real sobre el papel de la Poesía en el momento actual, y su anémica edición en relación a otras manifestaciones literarias.

Con el apoyo de la Dirección de Cultura de San Antonio de los Baños- también llamado San Antonio del Humor por las jornadas humorísticas nacionales e internacionales que allí tienen lugar anualmente- MIssael y un grupo de colaboradores agrupan a los artistas literarios y de las Artes Plásticas en el Parque José Martí, donde un bello cartel anuncia el espectáculo. No hay escenario. Unos banquitos de madera ubicados en forma de círculo, sirven a los invitados para acomodarse, mientras el público se arremolina alrededor. Con el brindis de bienvenida se inicia la actividad.

Cada poeta va leyendo su obra, y luego de los aplausos con que se le congratula, pasa el micrófono al siguiente, hasta cerrar el ruedo. Entonces un cantante deleita a todos, mancomunándose a las artes allí presentes.

Se repiten las rondas hasta dos o tres veces. Terminadas estas, los artistas plásticos embellecen las hojas donde quedaron escritas las obras con dibujos y alegorías varias, colgándolas en una tendedera común a lo ancho del paseo del parque. Las obras sujetadas por el clásico palito de tender, esperan por sus nuevos amigos.

De inmediato, el público asistente acude a ella para seleccionar los temas más gustados, y apropiárselos sin costo alguno. Entre aplausos y alegría culmina la jornada. Artistas y asistentes se saludan, sin importar credos, raza, u otra posible diferencia entre los humanos. Todos se congratulan; el visitante recibió un  obsequio espiritual, y el artista entregó parte de su alma.

Así es durante tres sábados por mes en esta Villa del Humor, pero su acción itinerante, ha llevado este espectáculo de amor a otros municipios ya, y pretende seguir hasta copar el total de la provincia.

Esta también es una forma de defender la poesía, que como dijo Neruda, tiene las siete vidas del gato…

 

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