Martianos

Martianos. Seguidores del pensamiento de José Martí Red de los emigrados cubanos

Por: J. M. del Río/La Santa Mambisa

De niño aprendí algunos trabalenguas con el que nuestros mayores pretendían mejorar nuestro léxico y ayudarnos a flexibilizar la lengua en el azaroso esfuerzo, que para cualquier infante constituye el aprender a hablar con fluidez. Recuerdo aquel que todavía es popular y que dice: “Si Pancha plancha con cuatro planchas, con cuántas planchas plancha Pancha”. Había -y hay- otros con un doble sentido, diseñados con un criterio picaresco, para que en el error se diga una palabra o expresión que le saque los colores a la cara al que se equivoque.

El trabalenguas tiene un viso cultural, un uso popularmente aceptado que sirve de entretenimiento y de pasatiempo en tertulias familiares y de amigos.  Es algo que se acepta. Lo que no se pasa por su cursilería y su evidente intención de enmarañar a los incautos, es ese otro tipo de enredijo de palabras que utilizan nuestros “curtidos grupusculeros”[1] que no son sino galimatías, que como su definición bien lo aclara, se trata de “un lenguaje oscuro, por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas”, es decir que estos personajes donde dicen digo lo que quieren decir es Diego y si Ud. duda lo que estoy diciendo le pondré algunos ejemplos.

Comencemos con el significado cabal de la palabra “independiente”. La definición que aparece en el diccionario es la siguiente: “Que no tiene dependencia, que no depende de otro. Autónomo. Dicho de una persona que sostiene sus derechos u opiniones sin admitir intervención ajena”. Más claro ni el agua. Ahora bien ¿Cuál es el calificativo que se endilgan ciertos atorrantes “grupusculeros”?. Algunos de ellos ampulosamente se presentan como “periodistas independientes”. Si nos guiamos por la definición podríamos pensar que estamos ante un profesional de la prensa que “no depende de nadie”, que actúa “sin admitir intervención ajena”; pero cuando dejamos el mundo virtual en que viven estos personajes y nos adentramos en la realidad objetiva, descubrimos que la mayoría de estos llamados “periodistas”, salvo excepciones que  pueden contarse con los dedos de una mano; ni son periodistas, ni saben escribir y menos que menos actúan de forma “independiente”, que este último traje le viene igual de bien a los que saben escribir.

Para afirmar esto no hay que ser Sherlock Holmes. Basta analizar la realidad tal y como se conoce: Las emisoras mal llamadas “Radio y TV Martí” son entidades del Gobierno de los EE.UU. Sus emisiones son aprobadas por la Junta de Gobierno (o algo así) seleccionada por el Gobierno de los EE.UU. Sus fondos proceden del presupuesto del Gobierno de los EE.UU.; de donde podemos deducir que las personas que trabajan para esta emisora, que reciben una paga o cualquier otro servicio que se cubre con el presupuesto de esas emisoras, trabajan para el Gobierno de los EE.UU. Entonces  mis estimados lectores, ¿de qué estamos hablando?, ¿Dónde está la “independencia” de estos periodistas que se mercadean al precio de “a más baratos por docena”, que reciben una paga directa o indirecta proveniente de esas emisoras gubernamentales? Si las citadas emisoras no son independientes, ¿cómo lo van a ser los que trabajan para ella? Estamos ante un pecaminoso beso de judas. La felonía es evidente. Juzguen ustedes por si mismos.

Tenemos otro “grupusculito” que utiliza el ciberespacio para sus dislates contrarrevolucionarios. Tiene un nombre extraído del espacio virtual para darle un toque de “tecnológica avanzada” que está por encima de sus iguales los  y preparan paneles virtuales que -no podía ser de otra forma-, cuentan con el apoyo logístico y propagandístico de las emisoras mal llamadas “Radio y TV Martí”. Se trata de un sofisticado engranaje que incluye la transmisión  en vivo (y retransmisión hasta el cansancio) por las ondas de esas emisoras,  enlaces por SMS y por Internet utilizando “tweeteros  independientes”, etc. etc… ¿De dónde sale la plata para todo esto? Quiero aclarar que no estoy acusando a estos “grupusculeros” del patio de estar recibiendo dinero cantante y sonante por realizar ese trabajo (aunque no lo dudo). Me refiero a lo que claramente se ve. El Gobierno de los EE.UU. asume el presupuesto de estas emisoras y estas emisoras asumen los gastos del dispositivo contrarrevolucionario. Si no fuera así ¿cómo podrían lograr sus objetivos este grupúsculo de ciberdisidentes?

Tengo entendido que el caballero que dirige ese “grupúsculo” virtual es una persona preparada, que realizó estudios gratuitos en una universidad costeada por el pueblo de Cuba a través de su Gobierno Revolucionario. Quizás él podría explicar mejor a que tipo de “oposición independiente” se refieren ellos cuando actúan bajo la cobija del Gobierno de nuestros poderosos vecinos del norte para vilipendiar a su propio país.

Me refiero concretamente a los denominados independientes como Yoani Sánchez; que ahora disfruta de una gira por 80 días, pagada por patrocinadores diversos; a Berta Soler; a Guillermo Fariñas; a Marta Roque Cabello; a José Daniel Ferrer, entre otros, todos pagados con dinero del contribuyente norteamericano a través de Instituciones que se dedican a lograr la “democratización y la transición de Cuba”.

Los referidos independientes reciben partidas mensuales, por diversas vías, de conocidas organizaciones antipatria y que se oponen a cualquier reacomodo de la política de la administración de Obama que favorezca la normalización de las relaciones bilaterales y de la reconciliación entre todos los cubanos que actúan de buena fe. Por solo citar algunos ejemplos citaré a la Fundación Nacional Cubano Americana, al Directorio Democrático Cubano,  a los Plantados por la Libertad y la Democracia, Cuba Corps, Mar por Cuba y organizaciones de ex presos “políticos” afincados en Miami y la Zona Norte.

“Distinguidos independientes”: en su galimatías intelectual, en sus enrevesados trabalenguas políticos ¿no están ustedes confundiendo la velocidad con la magnesia? Según cuenta la Biblia no fue Goliat con su garrote el que venció a David. Fue el joven David el que obtuvo la victoria en ese desigual combate, utilizando con maestría su modesta honda. Venció la sabiduría no la fuerza.


[1] Viene de “grupúsculo”, que es “un grupo poco numeroso de personas que intervienen activamente en un asunto frente a otro u otros grupos mucho mayores” y que además, en el caso de Cuba, reciben una mesada de sus mentores del norte. “Curtido”: es su acepción de cínico.

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