Martianos

Martianos. Seguidores del pensamiento de José Martí Red de los emigrados cubanos

HONRAR HONRA No. 26/10: Boletin 26 Oficina del Programa Martiano

Órgano de la Oficina del Programa Martiano del Consejo de
Estado de la República de Cuba.
Editor: Subdirector Lic. Eulogio Rodríguez Millares,
Calzada No. 801, ent. 2 y 4, Vedado, Plaza de la Revolución, Ciudad de la Habana
Telf. 831-1910, 838-2298 Fax 836-4756

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“De la justicia no tienen nada que temer los pueblos, sino los que se resisten a ejercerla.” (José Martí, epistolario, O.
C. T-5, P-212)

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INVITACIÓN A LA II CONFERENCIA INTERNACIONAL BOLÍVAR, LINCOLN Y MARTÍ
EN EL ALMA DE NUESTRA AMÉRICA, CARACAS, VENEZUELA (NOVIEMBRE 17 AL 20)

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DOCUMENTOS INCLUIDOS EN ESTE NÚMERO.


1.- NOTICIAS DEL ACONTECER MARTIANO (a, b, c, d)
2- EN EL 80 ANIVERSARIO DEL ETERNO JOVEN ARMANDO HART, Por Giraldo
Mazola (Este material es del Boletín No. 25 pero no le llegó a algunos
de los lectores. Si Ud. fue de los afortunados que lo recibió, le
pedimos disculpa) Pág. 3
3.- De la Primera Conferencia Internacional del ALMA en Monterrey (Oct.
2009):
a) El legado de Martí en “A Roosevelt” de Rubén Darío y “La cacería de
Sandino”
de Gabriela Mistral, por Edna Ochoa Pág. 5
b) El liberalismo, el imperio de la justicia y la ley como orden de la
conducta y la convivencia humanas:
La Constitución de 1857
por M.C. Esteban Barcenas Alcalá- Pág. 11

1.- NOTICIAS DEL ACONTECER MARTIANO

a) Conceden a Armando Hart Doctorado Honoris Causa


La Habana, 15 jun (AIN) La Universidad Autónoma de Santo Domingo decidió
conferir el título de Doctor Honoris Causa al intelectual cubano
Armando Hart Dávalos, como parte de los homenajes que se le rinden en su
aniversario 80. La decisión adoptada por el rectorado de la casa de
altos estudios quisqueyana, se dio a conocer hoy en la Sociedad
Cultural José Martí (SCJM), y está sustentada en sus aportes al
desarrollo cultural del pueblo cubano y su rica trayectoria social y
política.

Erasmo Lazcano, vicepresidente de la SCJM, aprovechó la ocasión para junto a todos los trabajadores del centro, festejar el onomástico del
también director de la Oficina del Programa Martiano. En representación
de los más de ocho millones y medio de cederistas cubanos, Carlos
Miranda, jefe del departamento ideológico de los Comités de Defensa de
la Revolución, reconoció el aporte de Hart en la formación de valores
para el fortalecimiento de la familia cubana. Una carta enviada por la
doctora Graciela Pogolotti fue leída ante los presentes, donde resalta
los altos valores de Hart, y su importante legado en la formación de las
nuevas generaciones.

Momento emotivo fue la presencia del cantante puertorriqueño Danny Rivera, quien tuvo la deferencia de cantarle a capella, un cumpleaños
feliz al estilo boricua. En exclusiva con la AIN, el artista comentó
que era un privilegio poder estar al lado de uno de los personajes que
ha dado lo mejor de su vida por este gran proyecto que es la Revolución
Cubana. Para hablar de la historia cubana y poderla conocer, hay que
saber quién es Armando Hart agregó el astro boricua.

El pintor Jesús Lara, del proyecto cultural Arte soy entre las artes , obsequió a Hart y a Danny con sendos retratos, mientras que el proyecto
Darias, integrado por el periodista Víctor Pérez Galdós, el actor
Rolando Núñez y el dúo Darías, presentó parte de su proyecto de poemas
musicalizados de Martí.


b) Convertir en acción diaria las doctrinas del Maestro Por.Yudy
Castro Morales de Granma. del 18 de junio.


Actuar inspirados en el ideario martiano no es solo conocer su obra y explicar las doctrinas, es mantener una actitud transformadora,
consecuente e incorruptible ante la vida; es predicar con el ejemplo,
cultivando la dignidad plena del hombre, la utilidad de la virtud, la
ética y la moral.


Tales premisas, expresadas por Osnay Miguel Colina, miembro del Buró Nacional de la UJC, guiaron las jornadas del XXXVI Seminario Juvenil de
Estudios Martianos, que culminó ayer en el Memorial José Martí.


La clausura del evento, dedicado a mostrar los resultados de las pesquisas y las creaciones relacionadas con la obra del Apóstol, devino
homenaje a Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa
Martiano, quien constituye, como dijera Frei Betto, la encarnación más
expresiva del Maestro dentro de la Revolución.


Liudmila Álamo Dueñas, primera secretaria de la UJC, hizo entrega a Hart del premio Patria, mayor reconocimiento que confiere el Movimiento
Juvenil Martiano, unido a un cuadro que le obsequiara el pintor pinareño
Dausell Valdés.


También fue distinguido el museo Casa Natal José Martí por su 85 aniversario y su aporte en la formación de las nuevas generaciones. Se
otorgaron, además, los premios y las menciones a los trabajos
presentados en las ocho comisiones. Y de manos de Armando Hart
recibieron un reconocimiento especial la alumna guantanamera Claudia
Ortiz con la obra titulada
Baracoa en Martí, y el pionero Luis
Miguel Rodríguez, de la provincia de Sancti Spíritus, por una serie de
dibujos sobre el Héroe Nacional.


Misleydis Ramírez Tamayo, presidenta del Movimiento Juvenil Martiano, las doctoras María Dolores Ortiz y Haydée Díaz, presidenta de honor del
encuentro y directora del memorial, respectivamente, y Ana Sánchez,
directora de la Casa de Estudios Martianos, participaron en la velada
que intenta convertir en acciones diarias las doctrinas del Maestro.


c) Rinden homenaje a Armando Hart en su 80 cumpleaños

El cumpleaños 80 del doctor Armando Hart Dávalos, fue celebrado este
lunes en la sede del Centro de Estudios Martianos, en esta capital,
donde recibió el homenaje de importantes instituciones y personalidades
del país.


Las palabras de agasajo estuvieron a cargo de Roberto Fernández Retamar,
presidente de la Casa de las Américas, quien reconoció en el
intelectual y político homenajeado, a un profundo conocedor de la obra
martiana y de la vida de José Martí y a un inclaudicable discípulo del
Apóstol cubano.



En el acto, Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba (UNEAC), hizo pública la decisión de declarar a Hart
como Miembro Emérito de la organización que agrupa a la intelectualidad
cubana.



A nombre de la Cátedra Latinoamericana José Martí y la educación , del
Instituto Superior Pedagógico Latinoamericano y Caribeño y de la
Asociación de pedagogos de Cuba, Diego González entregó un obsequio. El
saludo del Ministerio de Cultura estuvo a cargo de Rafael Bernal,
viceministro primero del ramo, a quien se unieron además reconocimientos
de la Universidad Pedagógica Enrique José Varona, la Fragua Martiana,
el Memorial y la Casa Natal de José Martí.



Desde México, enviaron sus mensajes Jorge Cuéllar, rector del Instituto
de Educación Superior José Martí, en Monterrey, y Alfonso Herrera,
miembro del proyecto de Solidaridad Mundial José Martí, de la UNESCO.



En exclusiva con la AIN, la doctora Ana Sánchez, directora del Centro de
Estudios Martianos, destacó los valores de Hart en su cumpleaños 80.
Hoy hemos rendido homenaje a un gran hombre, porque la inteligencia y la
virtud no se anuncia, se demuestra con la acción y esto es para mi,
Armando Hart Dávalos, agregó.



La orquesta de guitarras Vocal Clave de Sol , integrada por niños de la
Casa de Cultura de San Agustín, tuvo a su cargo la ejecución de
importantes piezas del pentagrama cubano.
Tomado de la AIN


2- EN EL 80 ANIVERSARIO DEL ETERNO JOVEN ARMANDO HART DÁVALOS. Por
Giraldo Mazola


El pasado lunes 7 de junio el ICAP, en el marco de las actividades por
su cincuenta aniversario, inició una jornada de Memoria Histórica en
saludo al 57 Aniversario de los Asaltos al Cuartel Moncada y Carlos
Manuel de Céspedes y rindió justo y anticipado homenaje en ese
encuentro al 80 aniversario de Armando Hart que arribará a esa edad el
13 de este mes y quien ha tenido una indisoluble relación de trabajo con
dicho organismo.


Armando leyó allí un muy breve mensaje de agradecimiento con la voz
entrecortada y emocionada al compartir con compañeros de su intensa y
laboriosa dedicación a la causa que abrazó desde adolescente.


Al relatar que se prepara la recopilación de sus múltiples escritos y
discursos en los últimos cincuenta años dijo, como un dato más, como
algo aparentemente normal, como una reflexión de poca monta, que al
iniciar la revisión había notado que sus escritos juveniles no diferían
de los de su madurez.


Cuando lo observaba ahora coronado de canas, me recordaba del torbellino
que era aquel joven conspirador de pelo negro azabache que fue hace
décadas, permanentemente intranquilo, locuaz eterno, obsesivo en su
eticidad hasta el infinito, de entrega absoluta a sus ideales.


Aunque no tuvo que ver con la organización del asalto al Cuartel Moncada
su participación unitaria ulterior en la creación del M 26 de Julio es
parte indisoluble de nuestra historia.


Con su hermano Enrique, Faustino Pérez, Pepe Prieto, Tony Llibre, Mario y
Bebo Hidalgo y otros compañeros se vinculó al Movimiento Nacional
Revolucionario del profesor Rafael García Bárcena que planeaba asaltar
el cuartel militar de Columbia y cuyo intento fue abortado en abril de
1953, poco antes de la acción de los moncadistas.


No obstante su juventud e inexperiencia Bárcenas lo seleccionó por sus
ya obvios valores éticos como su abogado defensor, declinando ofertas de
veteranos juristas.


Cumplido ese rol y con sus compañeros liberados se entregó a preparar
bajo la dirección de Fidel la nueva fuerza que emergería pujante y se
llamaría MR 26 de Julio que todos ellos integrarían y de la que Faustino
y él serían parte de su dirección nacional.


No es mi propósito relatar aquí su intensa actividad conspirativa por
todo el país, subiendo y bajando de la Sierra, ni su labor paciente en
la prisión siempre uniendo y sumando, pero no puedo omitir de mencionar
su accionar como el primer ministro de educación de la Revolución tan
ligado a Camilo en la conversión de los cuarteles en escuelas y en la
legendaria Campaña de Alfabetización.


Tampoco puedo dejar de mencionar su papel como miembro del primer Buró
Político y Secretario de Organización del Comité Central del Partido, de
un partido en el poder, y su labor por consolidar esa fuerza política
bien unida y adecuadamente pertrechada ideológicamente.


No es un accidente ni una casualidad que el Che, una vez liquidada la
operación de apoyo a los combatientes zairotas, retenido momentáneamente
en Tanzania en espera de la continuación de su periplo
internacionalista que lo llevaría a pelear en montañas bolivianas, le
escribiera desde Dar Es Salam una carta a quien consideraba capaz de
encontrar la enjundia ideológica que necesitaban los revolucionarios
cubanos y del mundo para sustentar su lucha.


Seleccioné unos párrafos en que Che le decía con cariño fraternal:


“…quiero exponerte algunas “ideíllas” sobre la cultura de nuestra
vanguardia y de nuestro pueblo en general. En este largo período de
vacaciones le metí la nariz a la filosofía, cosa que hace tiempo pensaba
hacer.

Me encontré con la primera dificultad: en Cuba no hay nada publicado, si excluimos los ladrillos soviéticos que tienen el inconveniente de no
dejarte pensar; ya que el partido lo hizo por ti y tú debes digerir.

Como método, es lo más antimarxista, pero además suelen ser muy malos.
La segunda, y no menos importante, fue mi desconocimiento del lenguaje
filosófico (he luchado duramente con el maestro Hegel y en el primer
round me dio dos caídas).

Por eso hice un plan de estudio para mi que, creo, puede ser estudiado y mejorado mucho para constituir la base de una verdadera escuela de
pensamiento; ya hemos hecho mucho, pero algún día tendremos también que
pensar.”


Armando prosiguió su labor partidista en Camaguey primero y luego en
Oriente y al ejecutarse la aplicación de la nueva estructura política y
administrativa que multiplicó las seis provincias existentes en catorce
devino como ha dicho Abel Prieto “en el eterno ministro de Cultura”
desde donde continuó su labor proselitista unitaria y forjadora de una
ideología sustentadora de la Revolución.


No es posible tampoco hablar de Hart sin recordar a Yeyé Santamaría.
Dejo a la hija de ambos, Celia, que nos relate mejor que nadie, con su
ternura insustituible de hija, facetas de los dos:


“Haydee reconocía en el joven abogado Armando Hart cualidades e inteligencia únicas y necesarias para la empresa de Fidel, como son su
cultura política y su capacidad de asociar en un mismo proyecto
cualquier idea honesta.


Se dio cuenta, al amarlo como lo hizo, de que Armando Hart poseía la rara combinación de la armonía de la flexibilidad con la de un espíritu
revolucionario absolutamente radical. Me consta el amor único que le
profesó. Nos enseñó a respetarlo y a quererle más allá del amor filial.
Recuerdo con húmeda melancolía la manera en que mi padre me trataba de
leer a Carlos Marx, con la sonrisa cómplice de ella, mientras se movía
silenciosa y ligera por la oficina de papá.


Podrán decirse hoy muchas cosas, envueltas en la leyenda del final de la historia, pero todavía me resulta difícil separar esas dos vertientes
raras de mi educación. Mi madre, de alguna manera, contrató a Armando
Hart como al mejor padre que me correspondía, que me enseñase algo sobre
lo que ella sabía que pocos eran tan buenos como él.


No era especialista Haydee en marxismo, pero les puedo confesar que las lecciones más apasionantes que he tenido me las ofreció Armando Hart a
instancia de ella; además, el primer paradigma de las teorías
socialistas fue mi amor por José Martí.


Pero desde aquella iniciación, supe respirar el aroma de las mejores ideas de la cabeza que, siempre, sin dudas, fueron las concubinas de las
ideas del corazón. Ambas, amándose y necesitándose, pero sin decírselo,
por mera vanidad. Sus dos profetas.” Ha sido en esta última década,
como director de la Oficina del Programa Martiano, donde ha podido
fundir como en un crisol las recomendaciones del Che sobre el marxismo
con las ideas revolucionarias de Martí y de Fidel y dedicarse por entero
a su difusión armónica.


Armando: No se equivocó el Che al pedirte que te ocuparas de pertrechar de ideas a la vanguardia y al pueblo en general. Has cumplido con
creces esa encomienda y puedes afirmar sin dudas que en tus escritos
iniciales y en los más recientes no se encuentran diferencias. Solamente
has encanecido.


3.- DE LA PRIMERA CONFERENCIA INTERNACIONAL DEL ALMA


a) El legado de Martí en “A Roosevelt” de Rubén Darío y “La cacería de
Sandino” de Gabriela Mistral, por Edna Ochoa


Los que pelean por la ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarle a otro pueblo sus tierras, no son héroes, sino criminales. José Martí. La edad de oro.

El propósito de este trabajo es explorar cómo el ideario martiano es enarbolado por Darío en “A Roosevelt” y por Gabriel Mistral en “La
cacería de Sandino”. Ambos textos se contraponen a una visión
pragmática, deshumanizante y capitalista del imperialismo
norteamericano, defendiendo la integración latinoamericana, los valores
universales, la no injerencia política en los países latinoamericanos y
el respeto a una cultura propia, vinculada estrechamente con el pueblo y
su historia, desde una ética humanista donde el ser humano pueda
desarrollar y alcanzar sus niveles plenos de vida tanto material y como
espiritual.

A partir de la independencia de España los pueblos de nuestra América empezaron reflexionar y hacer conciencia de que tenían
características en común, como el estar conformados de un tejido de
diversidad de culturas y por marcas históricas distintivas, lo cual iba
permitiendo que se fuera perfilando la visión de un rostro
latinoamericano, distinto de la América anglosajona. Esta conciencia de
una nueva fisionomía, distintiva y colectiva, se vincula con el
pensamiento martiano, cuyo legado sigue siendo fundamental para la
cultura de Latinoamérica y su lucha por el respeto a su soberanía.

En la concepción de Martí de una América, cuyo rasgo distintivo es lo
colectivo, destaca la inclusión de las distintas culturas, desde un
nosotros donde dialogan las diferencias, lo cual produce un tipo de
conocimiento que no destruye las otredades sino que se suman a la
humanidad y a lo universal. Esta visión de horizonte amplio hacia el
conocimiento del género humano se orienta también hacia lo que éste
tiene de mejor, como lo señala en “Nuestra América”: “Se ha de tener fe
en lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar
ocasión a lo mejor para que se revele y prevalezca sobre lo peor. Si no,
lo peor prevalece.” (23) ¿Qué es lo peor? Es esa relación de
opresor-oprimido, colonizado-colonizador. Por eso su propuesta de
educación es una propuesta de liberación. Diálogos de diálogos donde el
entendimiento y el compartir
sea lo que prevalezca en vez de la fuerza bélica y la imposición. De
ahí se deriva que la relación entre los países debe ser un acercamiento
fraternal que dará las bases a un diálogo universal. Considerado como
el mayor exponente del pensamiento antiimperialista en Latinoamérica,
Martí avizoró la amenaza que sería Estados Unidos para América Latina y
ante lo cual concibió la integración de los pueblos hispanoamericanos
para hacer un frente común contra el país que empezaba a crecer como
potencia mundial. No alcanzó a constatar sus predicciones, pero la
guerra en 1898 entre Estados Unidos y España mostró el verdadero rostro
imperialista del país norteamericano cuando se apoderó de Cuba y Puerto
Rico. Eso creo una reacción antiyanqui y una conciencia de una
identidad latinoamericana para diferenciarse la América an
glosajona. De esas manifestaciones nos dan cuenta los textos de Rubén
Darío y Gabriela Mistral, cuya influencia martiana se advierte en lo
ideológico, aparte de las afinidades literarias que se derivan de que
los tres poetas pertenecieron al modernismo.

La admiración de Gabriela Mistral por José Martí es expresada en su artículo titulado “El hombre José Martí”, publicado en periódico chileno
El Mercurio el 26 de junio de 1932.

La poeta nos dice: “Es agradecimiento mi amor de Martí, agradecimiento del escritor que es el maestro americano más ostensible, y también
agradecimiento del guía de hombres terriblemente puro que la América
produjo en él, como un descargo enorme de los guías sucios que hemos
padecido, y que padeceremos todavía” (214). También para Darío haber
conocido a Martí en 1893 en Nueva York le causa una impresión honda, al
relatar en sus memorias que Martí le dijo “hijo” cuando se vieron, y
donde Darío parece asumirse como tal. A la muerte del prócer cubano,
Darío publica un artículo en el periódico La Nación de Buenos Aires en
1895, llamándolo genio y superhombre.

En el poema “A Roosevelt” de Darío y en el artículo periodístico “La cacería de Sandino” de Mistral se expone y denuncia la actitud
imperialista de los Estados Unidos sobre los pueblos latinoamericanos;
ambos textos son dirigidos a los presidentes norteamericanos en turno,
el de Darío a Roosevelt y el de Mistral a Hoover.

La oda “A Roosevelt” pertenece al libro Cantos de vida y esperanza (1905). En este poema Darío diferencia la América hispana y de la
anglosajona hasta manifestar un abierto antagonismo contra la política
imperialista estadounidense. Como lo atestigua el mismo título del
poema va dirigido Theodore Roosevelt, quien fue presidente de Estados
Unidos de 1901 a 1909, el que se vanagloriaba de haberse apoderado de
Panamá y cuyo slogan era “Walk softly and carry a big stick” (Hay que
caminar despacio y con un gran bastón) La oda fue publicada por primera
en Helios en Madrid en febrero de 1904 cuando Sandino contaba con 9 años
y Estados Unidos había intervenido varias veces en Nicaragua.

De acuerdo a Carlos Martín, Rubén Darío no fue ajeno a los acontecimientos políticos y sociales en Latinoamérica sino que
La política expansionista de los Estados Unidos, sobre el sur del Hemisferio, intensifica sus preocupaciones. […] La angustia del poeta,
vertida al tema social, en aquella época, se halla plenamente
justificada. La potencia del Norte se había anexionado a su territorio
tres estados mexicanos, el canal de Panamá; había invadido a Puerto
Rico, Cuba, a Haití y a Nicaragua. (162-163)

Darío utiliza al presidente Roosevelt como una alegoría de los Estados Unidos para exponer la política expansionista del imperialismo yanqui y
para marcar la identidad Latinoamericana, cuya raíz es lo indígena, y de
cuyo mestizaje con los españoles retoma al Jesucristo de la religión
católica y al español como idioma y, de una manera más general, la
cultura latina. El contraste entre dos Américas, la anglosajona y la
latinoamericana, se da a lo largo del poema.

Desde la primera estrofa y en el segundo verso Darío se dirige a Roosevelt como un Cazador:
¡Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman,
que habría que llegar hasta ti, Cazador!
¡Primitivo y moderno, sencillo y complicado,
con un algo de Washington y cuatro de Nemrod!
Eres los Estados Unidos,
eres el futuro invasor
de la América ingenua que aún tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla español. (37)
La palabra Cazador, ejemplifica el gusto que tenía por de la caza Roosevelt, pero simboliza a los Estados Unidos como un país Cazador
mayúsculo sobre la “América ingenua” y una amenaza de la política
expansionista sobre los pueblos latinoamericanos y como el futuro
invasor de la otra América, e implicando además tiranía y prepotencia
por la alusión a Nemrod, quien construyó la torre Babel y fue fundador
de las grandes ciudades de los imperios babilónicos y asirios. Figura
mitológica que se menciona como un dios de la guerra y la caza. Darío
afirma que su voz ha de llegar al Cazador con voz de biblia, quizá
porque los protestantes le dan más importancia a ésta, así como a la fe
individual, además de rechazar al papa, prácticas religiosas muy
diferente de los católicos. Pero también dice llegar al cazador con
verso de poeta, y
a que Darío lo es. Es la retórica hacia la razón y el verso hacia la
sensibilización y el sentimiento, el canto de vida. En ese sentido,
Darío traza a la América estadounidense como moderna, bárbara, sencilla
y complicada, mientras que a la hispanoamericana de América ingenua,
antigua por sus raíces indígenas, su mestizaje con España, donde la
religión católica y el idioma español son elementos sobresalientes.

A lo largo del poema el poeta va trenzando elementos indígenas con el
idealismo tradicional hispanoamericano, logrando un fuerte contraste
entre las dos Américas. Es importante mencionar que Darío resalta a un
poeta antiguo texcocano, Netzahualcóyotl, implicando que aun antes de
cualquier colonialismo las sociedades indígenas eran civilizadas y
poseían grandes artistas, filósofos y poetas, como el tlatoani
prehispánico, y donde además, se infiere que Darío coloca a la poesía
como la suma de las artes. Parte de la estrategia histórica usada por
algunos mestizos desde la Colonia como Alva de Ixtlixóchitl o Inca
Garcilaso para reivindicar y legitimar las cultura indígenas como
sociedades avanzadas y civilizadas iguales o mejores que la griega o la
romana. Si bien es cierto que Darío sólo alude a personajes históricos
indígenas también se observa
que hay una revaloración de lo indígena, lo cual nos remite a Martí
cuando plantea que” ha de salvarse con sus indios” nuestra América,
anteponiendo también la enseñanza de la historia de la América de los
incas al dedillo, antes que la europea, reafirmando así uno de los
elementos caracterizadores de la identidad hispanoamericana. Otras
imágenes del poema de Darío de la cultura indígena se vinculan con la
naturaleza, acentuando de la América anglosajona lo industrial, lo
frío, y reafirmando a la América ingenua como lo no artificial, cálida y
ajustada a lo autóctono.

Darío, pues, usando el verso libre en este poema, con líneas de extensión variada, unidas por una rima aguda en “o”, traza un alto
contraste entre una cultura y otra para hacer una diferenciación rotunda
con un NO que vendrá, desde el recorte de los versos alejandrinos, por
versos de diez silabas, luego de ocho hasta el remate de una estrofa
con un verso de una sola sílaba, que es un “No” y que significa el
rechazo a la actitud bélica de Estados Unidos contra los pueblos débiles
de Latinoamérica.

Crees que la vida es incendio, que el progreso es erupción; en donde pones la bala
el porvenir pones. No. (38)

Darío pinta a los Estados Unidos como un país ambicioso, bárbaro, fuerte, culto, soberbio, hábil, pragmático, materialista, anti-amoroso,
que se opone al pacifico socialista Tolstoi, pero también hay
admiración si pensamos que retoma figuras que son consideradas como
paradigmáticas de la cultura universal, como por ejemplo Alejandro o
Hércules, además de reconocerle su grandeza y potencia. Pedro Salinas
señala que en el poema rubendariano se presentan dos bloques
antagónicos, es decir las dos América. En la primera parte se ensalza a
los al coloso del norte, pero “La voluntariedad de Roosevelt se
encuentra con la horma de su zapato: esa otra voluntad, esa inmensa
fuerza de voluntad, concentrada por el idioma de una silaba¨ (205). Así,
después del ¨no¨ rotundo que marca los dos bloques del poema, como si
fuera la cintura del continente americano y acaso Pana
má escindido, en la segunda parte del poema el autor enfatiza el
sentimiento de una “América nuestra que vive de Amor” ( 38), donde
conjuga el pasado indígena, el mestizaje y la situación social y
política de su tiempo para finalizar la oda con la palabra “Dios”, no
sin antes nombrar nueve veces la palabra “América”, usándola solamente
para designar a Latinoamérica y su vitalidad, la cual “vive de luz, de
fuego, de perfume, de amor” (38), no solo en el presente sino desde
tiempos remotos. “Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del Sol” (38).

La América pues a la que se abraza Darío es aquella donde los
sentimientos de amistad y de integración son más fuertes que la ambición
materialista. Pero a pesar de su pacifismo, también expresa a manera
de advertencia al presidente estadounidense que los pueblos
latinoamericanos siempre se defenderán y nunca podrán ser atrapados en
las férreas garras de los anglosajones, porque les falta Dios, en el
entendido que la soberbia y la fuerza son enemigos del amor entre los
hombres y del propio Dios, como simbolización ética. El poema es un
canto a la vida, a la paz, una reafirmación de América Latina pero con
una actitud firme en contra del imperialismo, en contra del espíritu de
destrucción.

Por lo que respecta al texto periodístico “La cacería de Sandino” de Gabriela Mistral está fechado en Nueva York en abril de 1931 y fue
publicado en Santiago de Chile en El Mercurio el 7 de junio de 1931.
Este artículo se dirige Hebert Clark Hoover, quien era presidente de
Estados Unidos en esa época y cuyo periodo se dio de 1929 a 1933.
Mistral hace una defensa de Augusto César Sandino, líder de la
resistencia nicaragüense en contra de la ocupación norteamericana en
Nicaragua, quien era perseguido en esa época por los políticos
entreguistas de su país. En este escrito la poeta hace una defensa al
patriota Sandino y enfatiza su repudio por la injerencia de Estados
Unidos en Nicaragua y su actitud arrogante de estar por encima del
derecho, es decir, de autolegitimarse como la propia “ley” con
mayúsculas. Escribe Mistral:


Míster Hoover ha declarado a Sandino ´fuera de la ley´. Ignorando eso que llaman derecho internacional, se entiende, sin embargo, que los
Estados Unidos hablan del territorio nicaragüense como del propio,
porque no se comprende la declaración sino como lanzada sobre uno de sus
ciudadanos: ´Fuera de la ley norteamericana. (237)


Ese “fuera de la ley” dictado sobre el patriota nicaragüense es comparado por Mistral como un grito de guerra, por lo que presidente
Hoover viene a ser un cazador pues él es quien decreta la persecución
de a Sandino. No encontramos con una imagen de cazador ya utilizada
por Darío para designar a Roosevelt. Mistral compara a los soldados
norteamericanos como una “jauría fantástica” para dar a entender la
desproporción de fuerza empleada para atacar al nicaragüense. Esa
jauría que alcanza la forma de lo fabuloso se debe a que son “cinco mil
hombres y decenas de aeroplanos” sobre Sandino y su minúsculo ejército
de desarrapados. La indignación de Mistral en contra del gobierno de
Estados Unidos y la prensa se trasluce en todo el texto. Critica a la
prensa yanqui que llama ¨bandido” a Sandino y lo retrata como un
forajido con pistolas, distorsionando la información con fines i
ntervencionistas. Mistral escribe: “Tal vez caiga esa cabeza sin
peinar que trae locas las cabezas acepilladas de los marinos ocupantes”
(238), pero la cabeza de Sandino a la que le pusieron precio es “una
cabeza a la cual sigue anhelante el continente donde vive toda su raza y
una pieza que desde Europa llaman héroe nato y de criatura providencial
los que saben nombrar bien” (237).

Mistral hace eco de Martí de los tiranos que desdeñan a sus gobernados cuando escribe que “los desgraciados políticos nicaragüenses, cuando
pidieron contra Sandino el auxilio, tal vez no supieron imaginar lo que
hacían y tal vez se asusten hoy de la cadena de derechos que han creado
al extraño y del despeñadero de concesiones por el cual echaron a rodar
su país” (237).

La poeta ve a Mister Hoover como alguien mal informado con todo y el poder que detenta: “a pesar de sus veintiún embajadas, no sabe que el
hombrecito Sandino, moruno plebeyo e infeliz ha tomado como un garfio la
admiración de su raza, excepto uno que otro traidorzuelo o alma seca
del Sur” (238). Sandino es comparado con los grandes patriotas
independentistas latinoamericanos: “El guerrillero es, en un solo
cuerpo, nuestro Páez, nuestro Morelos, Nuestro Carreras y nuestro
Artiga” (239), en él se conjuga la historia de resistencia y lucha de
los pueblos en contra de la colonización y la tiranía, por lo que
Mistral apunta: “Nos hará vivir Mr. Hoover, eso sí, una sensación de
unidad continental no probada ni en 1810 por la guerra de la
independencia, porque este héroe no es local” (299). Para Mistral,
entonces, el presidente Hoover hará “algo que nosotros mismos no
habíamos logra
do: sentirnos uno de punta a cabo del continente en la muerte de
Augusto César Sandino” (239).

Donde Rubén Darío termina su poema como un desafío y advertencia contra el imperialismo, Mistral parece continuarlo en “La cacería de Sandino”.
Es una defensa y un posicionamiento político como intelectual y
latinoamericana, a favor de un personaje vivo y concreto, un mestizo de
origen popular que encarna a Latinoamérica y donde a su vez Sandino se
convierte en el símbolo de resistencia, de no sumisión, que profetiza
Darío, creándose así esos entronques y vinculaciones de las ideas y
prácticas que se reactivan y se crean en la lucha por el respeto a la
soberanía de los pueblos latinoamericanos. Prácticas culturales donde
se esparce el conocimiento --en este caso a través de lo poético y lo
periodístico-- de la situación histórica social y política de
Latinoamérica donde el artista está vinculado y es part&iacu
te;cipe en los acontecimientos. Donde el artista entabla una lucha de
ideas para que prevalezcan los valores éticos contra cualquier tipo de
injusticia. Es por eso que la propuesta martiana de la importancia de
conocernos para que sobresalga lo mejor del género humano, no se queda
en abstracción sino que se vincula con el mismo vivir, el vivir es
conocimiento, implica racionalidad y una constante reflexión para
resolver los problemas y crear nuevos caminos donde se conviva también
de manera racional y fraterna con nuestro planeta y sus recursos. El
pensar, entonces, es producción de conocimiento que implica servir.
Pensar es servir, servir a la colectividad, a la humanidad. Este
comunismo profundamente ético desde su raíz, desde lo mejor de lo
humano, se emparenta con todas las religiones, pero su meta no es el
cielo después de la muerte –algo ya construido por Dios—sino hacer de la
tierra un cielo posible
, construido por lo mejor de la humanidad y para todos, donde no
prevalezca la explotación del hombre por el hombre, sea económica,
política o por género sexual, y donde cada cual dé lo mejor de sí en
un proceso de afinamiento, es decir, desde un proceso de autoconciencia y
de práctica cada vez más depurado. Martí sugiere que a partir de una
conciencia de pertenencia, no sólo por el nacimiento geográfico, sino
por cultura, la educación y diseminación del conocimiento de la
situación histórica y social de cada país es fundamental para crear una
mejor sociedad. “En el periódico, en la cátedra, en la academia, debe
llevarse adelante el estudio de los factores reales del país. Conocerlos
basta, sin vendas ni ambages: porque el que pone de lado, por voluntad u
olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le
faltó, que
crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella.
Resolver el problema después de conocer sus elementos, es más fácil que
resolver el problema sin conocerlos” (17). En ese sentido los textos
de Darío y Mistral no solamente dialogan en su tiempo, en su contexto,
sino que son actuales como la filosofía martiana y producen
conocimiento y son prácticas culturales nacidas de la propia historia
de nuestros pueblos, los cuales tienen resonancia en el presente. Hoy
más que nunca es urgente lo que dice Martí a propósito de conocernos e
integrarnos: “Hacer causa común para afianzar el sistema opuesto a los
intereses y hábitos de los opresores” (19). Un pueblo que no conoce su
historia es como si le hubieran cercenado la cabeza porque no tendrá
ideas propias y conciencia y será presa de los cazadores colonialistas y
de los vendepatrias, como sucede en muchos de nuestro
s países.

A modo de conclusión, me gustaría manifestar que en estos textos vibra la dimensión histórica y la lucha de los pueblos latinoamericanos por la
justicia social y contra el imperialismo, como también el derecho a
mantener y seguir creando su propia cultura, sus saberes en y desde
Latinoamérica; ideas que se vinculan con el ideario de Martí formulado
en “Nuestra América”, las que siguen nutriendo nuestras raíces para
lograr la justicia y un mundo donde sea posible desarrollarnos
plenamente como seres humanos, en diálogo universal a través del respeto
a las diferencias. Una utopía desde la raíz de la tierra. Una utopía
sembrada por nuestras manos con los pies en la tierra. Un crear y crear
para resolver y servir desde lo mejor que tenemos como género humano,
sin esperar que nazcan los grandes líderes para que nos digan cómo
movernos, cómo pensar o
cómo hacer revoluciones, desde una práctica cotidiana donde apostemos
por lo ético y construyamos desde nuestro propio vivir con nuestros
semejantes esa semilla-utopía. ¡Desde abajo y a la utopía! Desde abajo y
rompiendo las fronteras, buscándonos, conociéndonos, integrándonos,
creándonos. No hay razas, hay mujeres y hombres apostando por la vida y
por la preservación de nuestro planeta.


Obra citada Darío, Rubén. Cantos de Vida y esperanza. Ed. Antonio Oliver Belmas. Salamanca: 1964

Mistral, Gabriela. Gabriela Mistral. Escritos políticos. Selección, prólogo y notas de Jaime Quezada. México FCE, 1994.

Martin, Carlos. América en Rubén Darío. Madrid: Gredos, 1972.
Martí, José. “Nuestra América”. Barcelona: Editorial Ariel, 1973.
____ . La edad de oro. México: FCE, 1995.
Salinas, Pedro. La poesía de Rubén Darío: ensayo sobre el tema y los temas del poeta. Barcelona: Ediciones Península, 2005.

b.- El liberalismo, el imperio de la justicia y la ley como orden de
la conducta y la convivencia humanas: La Constitución de 1857
por
M.C. Esteban Barcenas Alcalá


I.- Introducción.
En el presente trabajo se ha buscado la oportunidad para acercarnos al producto jurídico más elaborado que hasta esa época se había intentado
en el México independiente. Los tres siglos de virreinato colonial no
permitían obtener experiencia en el campo de la designación de
gobernantes; por lo que resulta una verdadera proeza salir adelante con
la tarea de construir una Constitución para el país, que fuera aceptada
razonablemente por sus habitantes. La aprobación de la Constitución de
1857 representa el punto culminante de esta tarea, donde se logra el
consenso entre liberales puros y moderados, mediante debates públicos en
los que participan las mentes más ilustradas e inteligentes, con
experiencia política probada y comprometida en la tarea de constituir la
nación, por supuesto con la abierta oposición de los conservadores.

Destaca esta Constitución también por ser la primera en México, que incorpora un apartado especial dedicado a los derechos del hombre y del
ciudadano, antecedente nacional del reconocimiento de los derechos
humanos, con la pretensión de que fueran respetados por el Estado, los
gobiernos, la ley y las autoridades del país.

De esta manera se organiza México como nación independiente insertándose en el sistema capitalista mundial que estaba concluyendo su etapa
colonial para dar paso al fortalecimiento de estados nacionales
democráticos modernos y a nuevas relaciones de dependencia; así, se va
constituyendo una sociedad que busca el desarrollo industrial y
comercial, iniciando la conformación de una burguesía nacional en las
principales ciudades, una clase de hacendados en el campo que viven de
la explotación de los recursos naturales y del peonaje y una incipiente
clase obrera en formación.

II.- Acerca de la Justicia y la cultura.

Se coincide con la idea amplia y abarcadora de Franz Fanon referente a la cultura como el conjunto de los comportamientos motores y mentales
del hombre, surgidos de su contacto con la naturaleza y con sus
semejantes.


Y sobre el concepto de justicia se mencionan algunas ideas como aquella que señala que es un valor sobre el bien común que establece
cada sociedad a fin de mantener la armonía entre sus integrantes. Se
trata de un conjunto de normas que posibilitan las relaciones entre
personas e instituciones. Se determina históricamente por las
características específicas de la sociedad, de su nivel de desarrollo
económico, de su forma de gobierno, su manera de producir y distribuir
sus recursos y productos en una época o período determinado.


La Justicia como decían los jurisconsultos romanos, es la voluntad constante de dar a cada uno lo que es suyo. Es aquel referente que
gobierna la conducta y nos constriñe a respetar los derechos de los
demás. Es un bien jurídico tutelado por el derecho, un conjunto de
condiciones protegidas por las normas jurídicas, es el intento del
hombre por lograr el respeto y el adecuado ejercicio de los derechos
individuales o colectivos, para cuyo fin se implementan acciones como
instrumentos de coerción y/o sanción del actuar humano.


III.- Juárez y los liberales.

Benito Juárez es sin duda un representante extraordinario de la generación liberal y líder indiscutible. Su grupo logra el
reconocimiento internacional de México como nación independiente al
legarnos su obra: la Constitución de 1857 y las Leyes de Reforma,
antecedentes de la Constitución actual.


Sin embargo, la primera experiencia la encontramos en 1824 en que se convoca a constituir la nación sobre las bases de Independencia,
Libertad y República, adoptándose la forma de república representativa,
popular y federal, que contará con una división de poderes: ejecutivo,
legislativo y judicial, instituyéndose la igualdad ante la ley. La
Constitución de 1824 declara a la nación mexicana para siempre libre e
independiente del gobierno español; con religión católica ad perpetuam
prohibiendo cualquier otra. Sus autores hacen referencia explícita a
Rousseau y a Montesquieu como los pensadores que desarrollan las bases y
principios de la sociedad y manifiestan su deseo de ponerse al nivel de
la república feliz de los vecinos del norte.


No dedica un apartado especial de protección a las garantías individuales, pero en diversas partes encontramos adelantos de ello, por
ejemplo, “la prohibición de la pena de confiscación de bienes”; “la
prohibición de toda ley retroactiva”; “la no aplicación de ninguna clase
de tormento”; “que nadie pueda ser detenido solo por indicios por más
de 60 horas”; que “ninguna autoridad ordene el registro de casas”. Sin
embargo, conserva el fuero militar y el eclesiástico, y establece que
jamás se podrán reformar los artículos relativos a la libertad e
independencia de la nación, su religión, forma de gobierno, la libertad
de imprenta y la división de poderes, aunque reconoce que la nación
puede variar la forma de su gobierno pues en ella reside la soberanía.


De la Constitución de 1824 Juárez opina que fue una transacción entre progreso y retroceso pues aunque adoptó la forma de gobierno de
República representativa, popular y federal, conserva los privilegios,
la intolerancia religiosa, y los fueros militar y eclesiástico, que
nulifican la libertad y la federación.


En el ejercicio profesional, Juárez confirma que el clero, protegido por sus fueros y tribunales especiales se entrega impunemente a todos los
excesos e injusticias. Descubre que no basta con derrocar una
administración retrógrada y sustituirla con otra liberal, ya que el
simple cambio de personas dejaba subsistentes -en las leyes y en las
constituciones- la intolerancia religiosa, la religión de Estado y los
privilegios.


Juárez se ocupa en trabajar la Ley de Administración de Justicia que extingue los tribunales eclesiástico y militar en lo concerniente
al ramo civil que se publica el 23 de noviembre de 1855. El año
siguiente Miguel Lerdo de Tejada presenta la Ley de Desamortización de
Fincas Rústicas y Urbanas propiedad de Corporaciones Civiles y
Eclesiásticas.


El Congreso Constituyente instalado el 18 de febrero de 1856 aprueba y ratifica la Ley Juárez como una de las bases de la futura Constitución.
Los debates de los constituyentes de frente a la opinión pública
unifican opiniones y la nueva Constitución logra el consenso de
liberales puros y moderados, promulgándose el 5 de febrero de 1857.


Las ideas que sustentan la actividad política de los mexicanos desde la lucha de independencia hasta la formación de las constituciones de 1824 y
sobre todo la de 1857 son las del liberalismo, que supieron asimilar e
intentaron aplicar de la mejor manera posible adaptándolas a las
condiciones específicas del México de su época, por ejemplo: los
Tratados de Gobierno Civil de John Locke, el Contrato Social de Jean
Jacques Rousseau, los Estudios de la Constitución Inglesa de
Montesquieu, La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano
de la Constituyente Francesa de 1789, la Declaración de Independencia
Americana, la Declaración de Derechos (Bills of Right) de Virginia y
demás Constituciones de los Estados de la Unión Americana, la
Constitución Española de Cádiz de 1812, los Principios de Política de
Benjamín Constant, la lucha de Roger Williams por la
libertad de creencias, entre muchos otros.


IV.- LA CONSTITUCIÓN DE 1857.

La Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos fue sancionada y jurada por el Congreso General Constituyente el día 5 de febrero de
1857. Este cuerpo jurídico conforma la estructura básica que consolida
la existencia de la nación mexicana como un estado moderno, le da un
lugar en el concierto de naciones y posibilita su reconocimiento
internacional, además de brindar con soluciones imaginativas las reglas
de convivencia ciudadana en la república, adoptando y adaptando lo más
avanzado del pensamiento jurídico y social que las sociedades habían
desarrollado hasta esa época.


El Presidente Comonfort declara que con la nueva Constitución se asegura la protección y el goce de los derechos eternos e imprescriptibles, de
los derechos intrínsecos que corresponden a los seres humanos que
conviven en la sociedad. Es de notar algunas coincidencias del texto de
esta declaración con el de la proclamación de Independencia de los
Estados Unidos de 4 de julio de 1776.


El Congreso Constituyente de 1856 comunica en breve síntesis las principales características de la Carta Magna: “La igualdad será hoy…la
gran ley en la república; no manchará el territorio nacional la
esclavitud…; el domicilio será sagrado; la propiedad inviolable; el
trabajo y la industria libres; la manifestación del pensamiento sin
trabas…;el tránsito, el movimiento, sin dificultades; el comercio, la
agricultura, sin obstáculos; los negocios del Estado examinados por los
ciudadanos todos; no habrá leyes retroactivas, ni monopolios, ni
prisiones arbitrarias, ni jueces especiales, ni confiscación de bienes,
ni penas infamantes, ni se pagará por la justicia, ni se violará la
correspondencia; …será una verdad práctica la inviolabilidad de la vida
humana… Tales son…las garantías que el congreso creyó deber asegurar en
la constitución…”
Proclama “…el dogma de la soberanía del pueblo…Todos los poderes se
derivan del pueblo. El pueblo se gobierna por el pueblo. El pueblo
legisla. Al pueblo corresponde reformar, variar sus instituciones. El
congreso ha sancionado la constitución más democrática que ha tenido la
república, ha proclamado los derechos del hombre, ha trabajado por la
libertad, ha sido fiel al espíritu de su época,…a la revolución política
y social a que debió su origen.”


Esta Constitución cuenta con una sección especial dedicada a los derechos del hombre, lo que recuerda la influencia de la Declaración de
los Derechos del Hombre y del Ciudadano del 26 de agosto de 1789 en
Francia.


Destacamos, por su trascendencia, el contenido de algunos de sus artículos, como el segundo, que prohíbe la esclavitud.

Este artículo tuvo razón de ser en esa época, ya que el mundo -específicamente el vecino del norte- usaba mano de obra esclava. Hoy,
con el incremento de la vulnerabilidad de algunos grupos humanos cuya
explotación salvaje se efectúa con total desatención a sus derechos más
elementales, cobra vigencia la necesidad de contar con alguna
disposición que atienda esta problemática.


El artículo 3 establece la libertad de enseñanza.

De esta manera rompe con la exclusividad que en el ramo tenía la Iglesia católica y fija las condiciones de libertad para el desarrollo del
pensamiento mediante el estudio y la investigación del conocimiento.


El artículo cuarto elimina cualquier atadura al trabajo, “Todo hombre es libre para abrazar la profesión, industria o trabajo que le acomode,
siendo útil y honesto, y para aprovecharse de sus productos”.


Se nota la presencia de las ideas de John Locke “Todo hombre tiene una propiedad en su propia persona. El trabajo de su cuerpo y la labor de
sus manos…son correctamente suyos”.


El artículo quinto establece que nadie puede ser obligado a prestar trabajos personales, sin la justa retribución y sin su pleno
consentimiento. La ley no puede autorizar ningún contrato que tenga por
objeto la pérdida o el irrevocable sacrificio de la libertad del hombre,
ya sea por causa de trabajo, de educación o de voto religioso


. Esta disposición brindó protección y oportunidad a los ciudadanos que por votos religiosos permanecían enclaustrados.

El artículo sexto señala que la manifestación de las ideas no puede ser objeto de ninguna inquisición.

Este principio se respetó de manera rigurosa en el gobierno de Juárez. Y resulta básico que los pueblos lo reclamen como condición de vida y
garantía en los sistemas democráticos.


El artículo séptimo declara inviolable la libertad de imprenta, la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia,
complementando la libre manifestación de las ideas.


Se fijan las bases de garantía al progreso y avance del conocimiento en todos los órdenes.

De igual manera establece que a nadie se le puede coartar el derecho de asociarse o de reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito.


En la época en que se establecen estos derechos existía también el ánimo de su defensa activa y colectiva, en la actualidad, sobre todo a los
jóvenes, se les debe recomendar portar un impreso con el texto de este
artículo y un abogado que los acompañe para que informen e intenten
convencer a las autoridades policíacas y militares que se respete esta
garantía en sus frecuentes campañas de acoso.


El contenido del artículo 10 de esta Constitución puede inquietar tanto a los que detentan el poder en nuestra época, como a las mayorías
que sufren desempleo y marginación.
Dice: Todo hombre tiene el
derecho de poseer y portar armas para su seguridad y su legítima
defensa.


Se establece también que todo hombre tiene derecho para entrar y salir de la República, viajar por su territorio y mudar de residencia
sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvo-conducto u otro
requisito semejante.


Desafortunadamente, el ejercicio del derecho al libre tránsito se va limitando día con día; hoy, para entrar o salir de cada país, se exige
pasaporte o documento similar que expide la autoridad, costoso y con
requisitos abundantes y a veces arbitrarios, que no cualquier persona
puede cumplir. Así, la libertad de tránsito se ve disminuida, coartada;
situación que se agrava ante el fenómeno mundial de nuestra época: los
migrantes, seres humanos que se desplazan de sus territorios originales y
acuden a otros en búsqueda de mejores condiciones de vida y de trabajo,
a quienes por no contar con la documentación “necesaria”, se les
criminaliza y se les otorga la categoría de delincuentes, incrementando
su situación de vulnerabilidad, dejando a millones de hombres, mujeres y
niños en el mundo expuestos a una situación de explotación inhumana.


Continúa el texto constitucional estableciendo la garantía de igualdad, señalando también que ninguna persona ni corporación puede
tener fueros; que subsiste el fuero de guerra solamente para delitos y
faltas que tengan exacta conexión con la disciplina militar.


Con la norma citada la Iglesia perdía sus privilegios de los que abusaba, aseguraba protección y conservaba su dominio. Los liberales de
la época no consideraron necesario suprimir el fuero de guerra en virtud
de que el ejército conservador había sido casi totalmente destruido en
la Guerra de Tres Años, aunque lo limitan al ámbito estrictamente
militar. Sin embargo, el fuero militar aún prevalece en la actualidad y
se ejerce como un verdadero privilegio de protección que impide que los
tribunales civiles juzguen los casos, cada vez más frecuentes, de
violación a los derechos humanos cometidos por militares.


La constitución fija la no aplicación de leyes de manera retroactiva. Expresamente prohíbe la celebración de tratados internacionales que
menoscaben las garantías que otorga al hombre y al ciudadano. Establece
la garantía del debido proceso, la fundamentación y motivación de la
causa por autoridad competente, que ningún juicio criminal tenga más de
tres instancias, que nadie pueda ser juzgado dos veces por el mismo
delito, la no penalización por deudas de carácter civil, el acceso a la
justicia gratuita para todos, prisión sólo para delitos que merezcan
pena corporal, detención no mayor de tres días sin que se consigne al
juez, expresas garantías para el acusado en juicios criminales, la
exclusividad de la aplicación de penas a la autoridad judicial, la
protección de la correspondencia y penas severas para los funcionarios
en los que recaiga
responsabilidad.


En este renglón, actualmente todos conocemos casos en donde estos derechos son letra muerta.

Prohíbe las penas de tormento de cualquier especie y la multa excesiva. Así como también la pena de muerte para los delitos políticos.
Establece que la propiedad de las personas no puede ser ocupada sin su
consentimiento, sino por causa de utilidad pública y previa
indemnización. Que ninguna corporación civil o eclesiástica tendrá
capacidad legal para adquirir en propiedad o administrar bienes raíces.
Garantiza el derecho de propiedad y se le fija límites, con la
posibilidad de su expropiación cuando así lo requiera el interés
público. Prohíbe cualquier clase de monopolios y ordena que las
garantías que otorga solo se puedan suspender en casos graves de
perturbación de la paz pública, excepto las que aseguran la vida del
hombre.


También aquí son de sobra conocidos y públicos casos en donde estos principios no se respetan. Incluso la implementación de la pena de
muerte ha sido tema de campaña de un partido político.


Como complemento necesario, mediante las Leyes de Reforma se empieza a operar la aplicación de la Constitución, se trata de verdaderas leyes
orgánicas. La
Ley de desamortización de fincas rústicas y urbanas
propiedad de corporaciones civiles y eclesiásticas,
se expide ante
la falta de movimiento o libre circulación de la propiedad raíz, base de
la riqueza pública.
La Ley de Nacionalización de los bienes del
clero regular y secular,
queda establecida ante la abierta rebelión
del clero contra la autoridad legítima, por lo que entran al dominio de
la nación todos los bienes que el clero secular y regular ha estado
administrando con diversos títulos, sea cual fuere la clase de predios,
derechos y acciones. El gobierno se limitará a proteger con su autoridad
el culto público de la religión católica, así como el de cualquier
otra.
La
ley del Registro Civil,
perfecciona la independencia en que deben
permanecer recíprocamente el Estado y la Iglesia, el Estado laico será
ahora el responsable de atender el registro del nacimiento, matrimonio y
fallecimiento de las personas, registros cuyos datos sirven para
establecer en las aplicaciones prácticas de la vida el estado civil de
las personas.

Esta nueva legislación, que contiene la nacionalización de los bienes de la Iglesia, la eliminación de los obstáculos a la libre circulación de
la riqueza, la completa independencia entre los negocios del Estado y
los puramente eclesiásticos y la legislación relativa a las
corporaciones y las cofradías eclesiásticas que elimina los fueros y
privilegios de la Iglesia, conforman la gran obra legislativa del
movimiento liberal.


Por último, la Constitución de 1857 señala que la soberanía reside esencial y originariamente en el pueblo, que todo poder público dimana
del pueblo y se instituye para su beneficio, que el pueblo tiene en todo
tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su
gobierno.


Reconoce que es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una república representativa, democrática y federal; que el pueblo ejerce su
soberanía por medio de los poderes de la Unión, el ejecutivo, el
legislativo y el judicial.


V.- CONCLUSIÓN.

Hemos hecho referencia con admiración, revisado y descrito en rasgos muy generales, la difícil tarea de constituir una nación. Reconocemos el
esfuerzo titánico de toda una generación que supo cumplir con la
responsabilidad que históricamente le correspondía, con sacrificio que
llegaba al heroísmo, con gran inteligencia y tenacidad inquebrantable.


Son inconmensurables los beneficios otorgados por la lucha liberal en contra de la institución religiosa dominante de la época, brindando al
pueblo de México las condiciones y la oportunidad de liberar su mente y
espíritu aprovechando la posibilidad de acceder y apropiarse del
conocimiento universal.


La estructura jurídica que debía regir las relaciones humanas en la república requiere todavía de una valoración integral sobre los
beneficios que otorgó al país, aparece constantemente cuestionada o
aparentemente inaplicable:


a)por la confrontación entre el poder ejecutivo y el Congreso, que ante las circunstancias de la época veían limitadas sus facultades cuando la
realidad les exigía actuar con prontitud y eficacia;

b) por las asonadas y motines promovidos por las fracciones políticas conservadoras propensas a la solución pronta mediante el uso de las
armas, que no se acostumbraban a usar los caminos legales especiales,
tardados, desconocidos o que requerían pericia;

c) por la intervención extranjera que al invadir nuestro país, obliga al gobierno itinerante a actuar siempre en situación de excepción, usando
facultades especiales o extraordinarias por largos años; y, finalmente,

d) por la dictadura, donde la Constitución queda solo en palabra sin sentido, sujeta a los hechos que se imponen.

Por supuesto la sola estructura jurídica no podía hacerlo todo y aunque se establecieron bases para facilitar el comercio y la industria, el
atraso económico generalizado en las diversas regiones, la falta de
capacitación educativa y técnica de los habitantes y la carencia de
infraestructura de comunicaciones y transporte, entre otros factores, en
nada facilitaron el progreso económico nacional.


Consideraciones.

La obra de esa generación de liberales constructores del marco jurídico que hasta la fecha conserva actualidad, es ejemplo y legado que enseña a
los habitantes de cada estado nacional actual que la vida humana es más
satisfactoria y enriquecedora cuando se la nutre de ideales, como la
libertad en el pensamiento y en la acción, como la solidaridad con el
resto de los seres humanos del país y del mundo en situación de
vulnerabilidad, que sus esfuerzos por construir una vida democrática, de
justicia y dignidad no han terminado, que debemos continuar en la lucha
por un mundo mejor, más justo, más humano, más igualitario; que si bien
sus tareas se circunscriben a un país determinado, ese mismo esfuerzo
se llevaba a cabo por otros hombres y mujeres en el resto de los países
de América y los liberales mismos se beneficiaron con la experiencia de
más personas que luchaban en otras
partes del mundo.


A los habitantes de esta tierra corresponde hoy asumir las tareas de nuestro tiempo; decidámonos pues a confrontar y transformar, con
energía, organización, creatividad, inteligencia, unidad, solidaridad,
las nuevas condiciones que el capitalismo global está tratando de
imponer a la humanidad. Hoy la lucha es de las masas y de los mejores
hombres y mujeres en cada país, en cada región del mundo y en todos los
países, hoy la lucha es de los trabajadores y sobre todo de los millones
de marginados y desempleados (que el sistema capitalista trasnacional
dominante produce) y que como migrantes recorren el mundo, hoy la lucha
es de todas las organizaciones de resistencia pequeñas o grandes que
buscan la acción global coordinada y efectiva, hoy es indispensable la
unidad y la integración de los pueblos de América, la tarea es grande,
tan grande como justa y grande también es nuestra responsabilidad.
Monterrey, Nuevo León, México, octubre 2009


Bibliografía:
Cosío Villegas, Daniel. Historia Moderna de México. Ed. Hermes, México, 1973.
Cosío Villegas, Daniel. La Constitución de 1857 y sus críticos. F.C.E., El Colegio Nacional, México, 2007.
Jellinek, Georg. La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. UNAM, México, 2000.
Hale, Charles A. El liberalismo mexicano en la época de Mora 1821-1853. Siglo XXI, México, 1978.
Salmerón, Pedro. La Rebelión interminable. Ed. Planeta, México, 2007.
Santana, Adalberto. Sergio Guerra Vilaboy. Benito Juárez en América Latina y el Caribe. UNAM, México, 2006.
Tamayo, Jorge. L. Epistolario de Benito Juárez. F. C. E. 1984.

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