Martianos

Martianos. Seguidores del pensamiento de José Martí Red de los emigrados cubanos

Dulce María Loynaz y su encuentro con José Martí

Por Macarena Barahona Riera

Certeza (extracto)
De Dulce María Loynaz

“Todos los ríos llegaran al mar:
Llegaran con su carga de paisajes
Verdes, rosados…
Fugaces…
Paisajes
recolectados
a lo largo
de riberas y riberas…

¡ La tierra se irá al mar por los caminos temblorosos de los ríos!…
Y el mar se nos pondrá dulce
y tibio…

¡Todos los ríos llegaran al mar!
Y yo no te besaré.

(p.38. Versos,2009)

Odio el mar (extracto)
De José Marti

Odio el mar, solo hermoso cuando gime
Del barco domador bajo el hendente
Quilla, y como fantástico demonio,
De un manto negro colosal tapado,
Encorvase a los vientos de la noche
Ante el sublime ven cedo que pasa:-
Y a la luz de los astros, encerrada

En globos de cristales, sobre el puente
Vuelve un hombre impasible la hoja a un libro .-
Odio el mar: vasto y llano, igual al frío
No cual la selva hojosa echa sus ramas
Como sus brazos, a apretar al triste
Que herido viene de los hombres duros
Y del bien de la vida desconfía,
No cual honrado luchador, en suelo
Firme y seguro pecho, al hombre aguarda
Sino en traidora arena y movediza,
Cual serpiente letal.- También los mares.

Un péndulo de certezas humanas

De la génesis de la vida, a la metáfora materna y responsable del devenir.  El mar, es el referente esencial en estos poemas, y en estos autores.

Es la poesía, como la marea del planeta, la que nos comunica como seres humanos, a través de su agua; nace el lenguaje, hace el recorrido por los siglos y las costas de los continentes, y atrapada, esta breve vez, entre José y María, isleños poderosos, de una isla soberana, marcaron sus derroteros, como impenitentes poetas.

Uno,  corsario de libertades por la America Latina, bandera de soberanía e independencias y la otra, poeta amante de la mar, cubierta de lenguajes, encajes de emociones, desde su finito horizonte de dama de siglo XX, fiel a su eterno jardín, a si misma, elevada figura de una libertad profunda esencial, como solo las mujeres sabemos que existen.

Sin gloria ni fama, honda, temeraria, a pesar de nosotras mismas.  Así leo a Dulce María, desde un breve jardín y una casa de pasado, herética, en una revolución, breve y adusta. Vidas legendarias las de ambos.

Así leo a José Marti, frente al Mar del Pacífico, en nuestro Puerto de Puntarenas, donde alguna vez también acaricio su arena y visito el horizonte del  bello Golfo de Nicoya, y halló probablemente, versos nuevos que viajaron a su amada patria; isla caribeña que le esperaba, odiando (como el mar) la premura de su destino, esa intensidad de cabalgar impenitente, hacia su propio encuentro de la ansiada Libertad.

Como un péndulo, pese a  los años transcurridos  de la  muerte de Martí, a la orilla de su patria.

Dulce María  crecería, en la libertad en destino de nación que continúa, cual péndulo, buscando otros derroteros, constructores de ciudades.

Unidas a El Mar Caribe, surtidor de todas las palabras, pesares y sueños.

El Mar como “Fe de Vida”.

La autora de “Fe de vida”, construye su vida, reconstruyendo el tiempo, en su péndulo vital, de  un espacio de vida en una ciudad, y en una ciudad que vive, y ha vivido robando al mar su espacio, su historia, su lejanía de vidas.

Un crecer de ciudad-barrio-recuerdo-sin el tiempo que destruye, solo la emoción del olor de la mar, como de  la vida, y de su Vedado, barrio del recuerdo, en La Habana.

“Porque la Habana era todo eso; color esplendor, refinamiento…no me estoy refiriendo al cuerpo de la ciudad, son  al espíritu, a la vida que la colocaba y sobretodo al estilo de vida”…era una esencia un espíritu, un  ser fundido a nuestro ser, que cuando lo perdimos, no fue sin sentir que ya dejábamos de ser nosotros mismos”

“Vivir”, no es un mero espacio para aposentar el curso de la vida.

Caribe, Atlántico, continentes, isleños, libertadores.

Por eso le llamo el péndulo entre uno y otro autor. Ambos, buscan el refugio y el principio de una libertad inaudita, la que presagia el devenir humano, la que horma  el tiempo en las bisagras de la historia, ese mar que observamos en nuestro latir único e irrepetible, basta el corazón agolpado para saberse perteneciente a ÉL y/a Ella.

El Mar : Péndulo de la libertad

Dulce María lo construye con la certeza deliberad ora del movimiento de la vida, un oleaje constante que ansía la infinitud. No lo observa, lo sabe, cierto, contundente, estremecedor de la conciencia; en lo irremediable e irreductible.

Marti, desconfía lo que no puede asir con su vehemencia, una liberad engañosa, que puede sentir de formas traicioneras, es mente  humana controladora. (la de Marti)

El mar  /  la mar, que confunde,  porque no es sujeta  a su palabra, la libertad a medias, como serpiente: repta, movediza, letal.

La poesía de José Marti, su apasionado odio, que solo se odia lo profundamente amado, es la belleza de lo imposible de asir, como  una dama indómita, inaccesible, imposible.

“Odio el mar, que sin cólera soporta
Sobre su lomo complaciente, el buque
Que entre música y flor trae a  un tirano”

Sin embargo este odio, liberador de fuerzas internas, presagia los deseos de libertad y amor mas allá de la posesión.

La confusión que provee el  misterio de lo incognoscible, lo que no poseemos humanamente, es la gestación misma de un alumbramiento. Marti percibe el lumen de la libertad debajo de esas aguas ( “A la  luz de los astros encerrada” )

Es Martí, el maestro visible, que en su perfección estética y vital se encarna en la palabra que hereda e inspira en este, nuestro plano terrenal. Un maestro visible, una inteligencia mortal que sin su presencia física, se proyecta como un  pensamiento vital en sus intimas imágenes poéticas.

Una fuente de agua,  la inmanencia construida como un dialogo apropiado por las imágenes poéticas que , en pistas cósmicas de la poesía y la palabra de Martí, vive en el legado de Dulce María:

La poeta  se define:

“Esta agua es amansada por la muerte:
Es fantasma
De un agua viva que brillara un día,
Libre en el mundo, tibia, soleada…
Abierta al viento alegre
Que la hacía bailar…!No baila
Mas el agua; no copiara los soles
De cada día. Apenas si alcanza
El rayo mustio que se filtra por
La ventana. “

(Juegos de agua,1947)

Así vivió Dulce María, demasiados años, en su elección vital, en la forma de una libertad,  esencia de la dignidad –ahora desconocida- Es su cubaneidad  libre e irreductible. Esta es su patria, su verdadero amor.

Al igual que José Martí, eligió, el silencio, una imagen inasible de ella misma, como la fuente de agua que viene de la muerte.

Como el mar indómito de Martí.

Una fuerza vital, que proviene de la misma fuente de toda energía, que constituye la energía del espíritu.

La esencia del alma de Dulce María. Su verdadera pasión.

Dulce María, nos escribe:

“Dando a la palabra amor, un sentido más amplio, un sentido ecuménico, pudiéramos decir, cabe pensar que a ninguna mujer le fue dada esa gloria, pues el verdadero amor  de Martí, fue Cuba. Es el único con todas las características de una pasión: ¡Que otra cosa pudieran ser el pensar constantemente en ella, la exclusión de todo sentimiento que pudiera estorbarle-aunque doliese hacerlo y hasta ese oscuro instinto de inmolación?” (p.196.La palabra en el aire)

Dulce María  sabe de “ese oscuro instinto de inmolación “, vive en sus intensidades la pasión. Como ella, que en silencio vive hasta el fin su destino elegido. (compensado al final por reconocimientos internacionales, pero lo previo?, como Martí, previo su gloria?)

Ella siempre supo desde joven,  quien era ella. La dama del agua

La dama del agua que le otorga al mar esa misma cualidad de génesis , de numen anterior al ser humano, que lleva en sí las cualidades de vida , transgresora, de principio y fin. Lo invoca como un desastre a prevenir, curador, salvador de tristezas y miserias….es el camino de Marti, iracundo, comprometido de los humano, devorador de inercias y de caminos o rutas falsas.

La ola salvadora de inequidades…, Cubrirá la mar, la nueva época, la libertad humana en Marti, y la total e integradora de Dulce María, aunque ;” Y yo no te besare”:

“ Vendrá el mar grande a la tierra;
Colgará de los árboles racimos
De perlas…
Lavará lo tejados de tristezas
cotidianas;
ablandará la corteza
de siglos muertos que oprimen
el brote nuevo y la emilla ciega
con su instinto de altura…
¡Vendrá a limpiarnos la tierra
El mar!…

Vendrá el mar sobre la tierra…” (cf.p.38)

¿Sería la libertad, como había leído una vez, no un fin en si misma, sino un medio? Pero en este caso, y precisamente en el caso mío, ¿cuál podría ser el fin? (p.224. Fe de Vida) Se interroga Dulce María, podríamos casi sentir, la huella poderosa del fin en si miso de la libertad, en la palabra marítima y total de Martí.

“ El precio de la libertad  tal vez la soledad del hongo, su inmunidad al medio ambiente, su estar  sin ser. ¿Habrá que no ser  para ser libre? (p152op.cit.).

No ser, pensó Martí a galope, pero si,  ser proyectado en la palabra y en la decisión  incólume.  Esta es la huella de Martí en el corazón, en el núcleo de la célula vital de Dulce María.

De José Martí, la libertad de su patria fue la de sí mismo, el mar, el materno líquido del inicio, la pena de la vida mortal, su propia finitud, su cáliz amargo, elegido.

Dulce María busco la libertad  en el líquido amniótico de sus versos, en su elección definitiva por su residencia y patria, en una libertad ruda, y esencial;  la de los verdaderos artistas

Para Dulce María, su sueño de libertad, su acercamiento al mar, como un río, como su ruta elegida, perseverante, como una Dama del Agua.

Entre verso y verso he encontrado sin que ellos quisieran, los caminos de unión, de la libertad, de la cultura, como un péndulo que se mece esclarecido en los tiempos de nuestra arte.

Libros consultados

Versos. Dulce María Loynaz. Ediciones Loynaz

Versos Libres. José Martí. Instituto Cubano del Libro, 2005. Impreso Ediciones Ltda, Bogota Colombia

Fe de vida. Fundación Centro Hermanos Loynaz. Editorial Letras Cubanas. La Habana Cuba, 2000

Contra el silencio. Zaida Capote Cruz. Editorial Letras cubanas,2005

El día de las artes y las letras. Dulce María Loynaz. Instituto Cubano del Libro 2007

Dulce Maria Loynaz: Una imagen Inasible. Revista Girasol. N.6. Universidad de Costa Rica.2005

Macarena Barahona Riera. Nació en Madrid. Cursó estudios de filología y sociología en la Universidad de Costa Rica, institución en la que trabaja como docente e investigadora.

Su tesis de grado, titulada: Las luchas sufragistas de la mujer en Costa Rica 1890-1949 con la cual obtuvo un Doctorado en Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, becada por el Ministerio de Cooperación Iberoamericano de España.

Ha publicado:  Poesía: Contraatacando (1980), Premio Joven Creación de la Editorial Costa Rica, Resistencia (1990) y Atlántico (1993). Su tesis doctoral fue publicada por la Editorial de la Universidad de Costa Rica. Tak Mewo por Editorial Andrómeda.2008.

En el año 2000, la producción del documental: Las Mujeres del 48, le otorgó el Premio Ángela Acuña Braun y el premio al Mejor Documental en la Muestra de Cine y Video Costarricense. Autora de diversas investigaciones publicadas en las revistas de la Universidad de Costa Rica.

Actualmente colabora como columnista de Periódico La Republica y en edición de su próximo libro La navegante.

Vistas: 181

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Martianos para agregar comentarios!

Únete a Martianos

Miembros

TELESUR

Comienzan las elecciones presidenciales en Belarús

Alexandr Lukashenko, en el poder desde 1994, aspira este domingo a conseguir su sexto mandato consecutivo en Belarús.

Perú rebasa los 470.000 casos de cororavirus

Perú registra 3.218 médicos contagiados del virus, de los cuales han muerto 119, según agrupaciones gremiales.

Conoce cinco crímenes de guerra por parte de EE.UU. 

A 75 años aniversario del bombardeo atómico de Nagasaki por parte de EE.UU. la ONU llama a la eliminación total de las armas nucleares para evitar una nueva tragedia nuclear.

EE.UU. sobrepasa los 5 millones de contagios por coronavirus

En las últimas 24 horas se detectaron 60.975 nuevos casos y fallecieron 1.354 pacientes de coronavirus en Estados Unidos.

© 2020   Creada por Roberto Domínguez.   Con tecnología de

Informar un problema  |  Términos de servicio