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Martianos. Seguidores del pensamiento de José Martí Red de los emigrados cubanos

                                                                     IMAGEN:Ani Martín Valero

Por Manuel David Orrio

Hermes Internacional

orrio@enet.cu

 

La Habana, 14/07/29.- Pudiera pensarse que el Prof. Dr. Francisco Rojas Ochoa exagera. Califica como falla de seguridad nacional a lo que nombra  “silencio epidemiológico” sobre la presencia del dengue en Cuba.

 

Según reseña de Tania Chappi, para la Revista Temas, afirma el profesor de la Escuela Nacional de Salud Pública: “Aunque la información constituye el primer paso en el enfrentamiento a cualquier epidemia, las autoridades no ofrecen de manera pública datos precisos acerca de la evolución del dengue en la Isla, a pesar del número considerable de enfermos y de que en algunas provincias se comenta que los hospitales ya no tienen capacidad para ingresarlos a todos (destacado por Orrio)... ‘Quienes dirigen la campaña dicen que no se acaba con el mosquito (transmisor del dengue) porque las personas no tienen percepción de riesgo. ¿Cómo van a tenerla si no les han informado sobre el verdadero peligro que corren, la gravedad de la enfermedad, los miles de días/horas que se pierden de trabajo, el costo para el país? La vigilancia epidemiológica es bastante  buena, pero deja de tener efecto si no se informa lo detectado. Ahí vemos una falla de seguridad nacional’ ” (1).

 

Mientras un profesor  de la Escuela Nacional de Salud Pública no vacila en calificar como falla de seguridad nacional al “silencio epidemiológico” acerca del dengue, esta palabra –dengue- sólo aparece una vez en los Anuarios Estadísticos de Salud de Cuba, entre los años 2009 y 2013. Según el correspondiente al 2012, “Las enfermedades diarreicas agudas se incrementaron al inicio y el final del verano, relacionado con la variación estacional típica de la época. Se enfrentaron eventos ocasionados por el Vibrio cholerae O 1, biotipo El Tor, serotipo Ogawa, eventos que fueron controlados con oportunidad, también ocurrieron brotes de dengue desarrollándose acciones coordinadas y dirigidas a reducir el índice de infestación a valores mínimos que impidan la transmisión (2)”.

 

No obstante lo apuntado en el Anuario Estadístico de Salud correspondiente al 2012, ni un número sobre morbilidades o mortalidades de dengue y de cólera, pese a admitirse que hubo casos. Ni un número, entre el 2009 y el 2013.

No es “voz en el desierto” Rojas Ochoa; entre otros, su colega Luis Suárez Rosas apunta que “En Cuba existe un silencio epidemiológico, en el caso del dengue como enfermedad, que se rompe en ocasiones con artículos que aparecen en la prensa donde se destaca la lucha contra el mosquito Aedes aegypti y la necesidad de que la población aumente la percepción del riesgo acerca de este vector para evitar las enfermedades que puede transmitir. Mientras todo esto ocurre, desde hace meses el rumor popular habla de hospitales habaneros dedicados enteramente a la atención de casos de dengue, defunciones por esta causa y las familias confirman la presencia de la enfermedad entre sus propios miembros y vecinos sin que exista una información oficial al respecto(3)”.

Suárez Rosas se interroga: “¿El solo hecho de que se cree la duda sobre si es falso o no el silencio epidemiológico actual del dengue en nuestro país, se corresponde con las conquistas éticas de la salud pública cubana? (4)”.

Peligroso, muy peligroso puede ser ese “silencio oficial”. Según Suárez, en 1997 “Santiago de Cuba  (sufrió)  una epidemia en la que se notificaron 17 114 casos clínicos de dengue, de los cuales 205 fueron de dengue hemorrágico (DH) y 12 fallecieron. La epidemia duró de enero a noviembre de ese año, cuando se detectó el último caso (5)” ¿Influyó en tan elevado número de enfermos, muertes siempre dolorosas y semejante duración el no alertar como se debe a la opinión pública?

El dengue es una Enfermedad de Declaración Obligatoria. Como tal, no sólo lo es ante las organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud (OMS-OPS), sino como normativa del Ministerio de Salud Pública de Cuba. Así aparece en  el Manual de Información Estadística para las Enfermedades de Declaración Obligatoria, el cual lo clasifica entre las patologías a reportar como  “enfermedades sujetas al Reglamento Sanitario Internacional (cólera, paludismo, dengue, fiebre del Nilo occidental, fiebre amarilla)” (6). Cuba, apunto de paso, es Estado Parte en ese reglamento.

De acuerdo con esa normativa, conocido un caso, se inicia un complejo proceso de minucioso registro, que involucra por cada incidente a numerosas instancias de salud del país. El manual mencionado declara como objetivos institucionales:

–     Recolectar información sobre Enfermedades de Declaración Obligatoria que permitan describir la incidencia de estas enfermedades en Cuba.

–     Disponer de cifras veraces y oportunas que faciliten la confección de Programas de Salud adecuados.

–     Disponer de los datos necesarios para la confección de los indicadores a utilizar en la evaluación de los programas y la información comprometida a nivel nacional e internacional.

Sin embargo, la contradicción: por un lado, instrucciones precisas para el control de la patología, así como para su declaración, conforme a normas internacionales de prevención y control de las enfermedades; por el otro, especialistas prestigiosos que alertan sobre un “silencio epidemiológico oficial”; ausencia de estadísticas oficiales publicadas; y presunción pública de un número considerable de casos de dengue.

Vayan, entonces, un par de  preguntas:

      1) ¿semejante “silencio epidemiológico oficial” es, o no, una amenaza para la seguridad nacional, además de una falta a la ética constituida de la salud púbica cubana?;

      2) ¿cómo explicar que mientras documentos del Ministerio de Salud Pública reconocen la incidencia de casos de dengue y de cólera, las estadísticas oficiales no los informen, pese a ser norma de dicho ministerio, deber gubernamental ante la OMS-OPS y, sobre todo, deber ante el pueblo cubano?

Cuba es un referente mundial sobre organización de la salud pública, particularmente en control y prevención de epidemias. Legendaria es su primera campaña de vacunación contra la poliomielitis, por ejemplo, o la presencia de miles de médicos criollos en cualquier lugar del mundo. Sin embargo, nada como la existencia del “silencio epidemiológico” para que, ante esos logros…se siembre la duda.  

NOTAS

1.- Tania Chappi Docurro. La seguridad como problema nacional. Reseña del Ultimo Jueves de la Revista Temas, dedicado a la seguridad nacional.

http://temas.cult.cu/blog/201407/la-seguridad-como-problema-nacional/

2.- Cuba, Ministerio de Salud Pública, Anuario Estadístico de Salud 2009 al 2013.

http://bvscuba.sld.cu/anuario-estadistico-de-cuba/

3-4-5.- Luis Suárez Rosas, Dr. El silencio epidemiológico y la ética de la Salud Pública cubana. http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol39_3_13/spu09313.htm 

6.- Cuba, Ministerio de Salud Púbica. Sistema de Información Estadística. Enfermedades de Declaración Obligatoria.

http://files.sld.cu/dne/files/2014/01/manual-de-informacion-estadis...

Organización Mundial de la Salud. Reglamento Sanitario Internacional.

http://www.who.int/ihr/IHR_2005_es.pdf

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