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Martianos. Seguidores del pensamiento de José Martí Red de los emigrados cubanos

CORRESPONDENCIA: LIBROS: Martí ciñó el mandil Presentación de Eduardo Torres-Cuevas

Martí ciñó el mandil
Prueba documental de su filiación masónica
Samuel Sánchez Gálvez

A los masones cubanos de todas las épocas
A Eduardo Torres-Cuevas.
A mis padres, hermana y familia.
A mis hijos Samuel y Emmanuel.
A Carmen.
Por la fortuna de contar con ellos.

Presentación de Eduardo Torres-Cuevas

En los primeros días del mes de enero del presente año, el investigador Samuel Sánchez Gálvez, a quien tutoreo su tesis de doctorado sobre la masonería en Cienfuegos, me sorprendió una mañana al colocar sobre mi mesa de trabajo un expediente perteneciente a la logia Fernandina de Jagua, del masón Amelio de Luís Vela de los Reyes. El joven investigador, sin revelarme el contenido, me solicitó que lo abriera y mirara las firmas de los diplomas encerrados en él. Así lo hice. No podría trasmitir aquí la sorpresa y, a la vez, la profunda conmoción que me produjo el observar una firma, ya para mi familiar por la lectura de otros documentos de su autor, ni podría repetir las palabras que pronuncié.

Después de ese primer instante ambos nos dimos a la tarea de estudiar con cuidado cada uno de los elementos que teníamos en el expediente. Era evidente que estábamos ante un hallazgo inusitado. A la búsqueda de una prueba como la que teníamos delante, varias generaciones de historiadores, con más o menos acierto, dedicaron parte de su esfuerzo intelectual. Se trataba, al fin, de dos documentos masónicos que contenían la firma y el nombre simbólico de José Martí.

El hallazgo, sin embargo, no fue fortuito. Desde hace tres años el investigador Samuel Sánchez Gálvez trabaja, primero, en el diseño de una investigación científica, rigurosamente planificada y ajustándose estrictamente al ensayo que hacemos de una metodología para la investigación acreditada de instituciones como la masonería y su relación e influencia en el conjunto de la sociedad cubana. En particular, se trata de un estudio específico de las logias de una localidad significativa en la evolución de la nación cubana, Cienfuegos, a partir de la información documental y de datos estadísticos. En segundo lugar, se inició, respondiendo a la estructura investigativa creada, el trabajo sobre la materia prima de la investigación, es decir la localización, estudio y clasificación de la información obtenida. Entre los objetivos de este trabajo, precisado en un tiempo histórico que abarca la segunda mitad del siglo XIX cienfueguero, estuvo la necesidad de determinar quiénes eran los masones, sus profesiones, sus tendencias políticas, su posición social, entre otras.

El grupo de personalidades vinculadas al independentismo resultaba importante para definir la posición de la masonería y/o de los masones individualmente estudiados. Amelio de Luis Vela de los Reyes resultó una figura que ganó el interés del investigador desde el principio. Su influencia en la historia cultural y educacional cienfueguera lo merecía. La pista la daba el famoso trabajo de Fermín Valdés Domínguez Ofrenda de hermano, en el cual mencionaba, entre las personas que él y Martí conocieron en Madrid, al propio Amelio de Luis. Samuel Sánchez Gálvez dirigió de inmediato sus pasos a buscar si existía alguna prueba en el expediente de Amelio de Luis sobre la relación de este con José Martí. El esfuerzo del investigador cienfueguero fue coronado por el éxito. Allí estaban las firmas de Martí y, algo más, la constatación de que en 1871 ya Martí ostentaba el grado de Maestro Masón, llevaba vida activa en logia y, ocupaba un cargo importante en la misma.

En realidad el trabajo no concluía. Con fervor, Sánchez Gálvez se dedicó a la comprobación de cada uno de los datos y detalles de los documentos en su poder. Al cabo de corto tiempo estaban reunidos todos los elementos para poder definir la autenticidad de los documentos, la autenticidad de la firma de José Martí y los datos concernientes a la logia en que militó.

A partir de esta documentación ha cambiado la apreciación de un conjunto de problemas y temas en torno a la militancia masónica de José Martí. En primer lugar ya no se podrá argumentar la ausencia de un documento probatorio de su militancia masónica. En segundo lugar, ya se ha descubierto el nombre de una logia, Caballeros Cruzados Nº 62, en la que militaba Martí por lo menos a los dos meses de haber llegado a España en 1871. En tercer lugar, sabemos hoy, y gracias a estos documentos, que el seudónimo Anahuac ya lo empleó como nombre simbólico en masonería en el año citado. Consta en estos documentos la firma de Francisco Solano Ramos, con lo cual, la duda con que trataron de manchar su integridad, acerca de su afirmación de que Martí se había iniciado en la masonería en España, y que él personalmente lo había presentado y asistido a su iniciación, queda desvanecida. Se reafirma, por otra parte, el testimonio de Fermín Valdés Domínguez en el cual, al referirse al grupo de cubanos y españoles que se reunían en Madrid junto a Martí, menciona a Amelio de Luis Vela de los Reyes y a Francisco Solano Ramos.

El descubrimiento de estos documentos, el seguimiento que hace Samuel Sánchez de la evolución de las logias del Gran Oriente Lusitano Unido (GOLU) y el tránsito de algunos cubanos relacionados con Martí por diversas logias de este cuerpo, debido a circunstancias masónicas y políticas, refuerza el testimonio de Valdés Domínguez alrededor de la logia Armonía Nº 52 y abre un nuevo campo de estudios en torno a la logia Libertad Nº 40. En esta última en la cual algunos cubanos como el propio Solano Ramos, pudieron obtener el grado 18º, Sublime Príncipe del Real Secreto Caballero Rosa Cruz, que, precisamente, es el grado de las joyas martianas que posee la Gran Logia de Cuba y que estuvieron bajo la custodia del propio Solano Ramos. Por último, toma coherencia la variada información que del siglo XIX y comienzos del XX hacía referencia a la pertenencia masónica de Martí: los testimonios de Solano Ramos y Valdés Domínguez, la información obtenida por Enrique Trujillo, la nota necrológica de Miranda y Álvarez y la información ofrecida por Fernández Pellón.

Los estudios históricos cubanos y en particular el estudio de la masonería cubana han ganado un nuevo campo de investigaciones y dejan atrás una polémica que desde ya pertenecerá a otros tiempos. Especial importancia tiene ahora el estudio de la evolución del pensamiento republicano, laico, liberal-social, socialista, independentista, con contenidos elaborados por Martí desde una cultura antidogmática, de plena libertad de conciencia y emancipatoria del hombre.

Eduardo Torres-Cuevas.
Madrugada, 20 de septiembre de 2007.

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