Martianos

Martianos. Seguidores del pensamiento de José Martí Red de los emigrados cubanos


HONRAR HONRA No.38 /10
Órgano de la Oficina del Programa Martiano del Consejo de Estado de la República de Cuba.
Editor: Subdirector Lic. Eulogio Rodríguez Millares.
Calzada No. 801, ent. 2 y 4, Vedado, Plaza de la Revolución, Ciudad de la Habana
Telf. 831-1910, 838-2298 Fax 836-4756
eulogio.rodriguezmillares@josemarti.co.cu
eulogio_rodriguezmillares@yahoo.es
http://www.josemarti.cu/

““y eso da un gusto grande, que es ver que todos los hombres tienen las mismas
penas, y la historia igual, y el mismo amor, y que el mundo es un templo
hermoso, donde caben en paz los hombres todos de la tierra, porque todos han
querido conocer la verdad, y han escrito en sus libros que es útil ser bueno, y
han padecido y peleado por ser libres, libres en su tierra, libres en el
pensamiento.” J- M-(OC T18 P460)


INVITACIÓN A LA II CONFERENCIA INTERNACIONAL BOLÍVAR, LINCOLN Y MARTÍ EN EL ALMA DE NUESTRA AMÉRICA, CARACAS,
VENEZUELA (NOVIEMBRE 17 AL 20)

secretariaiiconferenciablm@gmail.com http://www.josemarti.cu/
http://martianos.ning.com/ http://www.cubaminrex.cu/index.htm
http://www.conferenciamartijuarezlincoln.com/

DOCUMENTOS INCLUIDOS EN ESTE NÚMERO.


1.- A 50 años de la Declaración de La Habana: El ocaso definitivo de la Enmienda Platt. Por Gustavo Robreño Dolz.
2.- El Caribe y la Modernidad . por Armando Hart Dávalos .
3.-Creemos en nuestra historia: La 1961 Campaña de Alfabetización la presencia de las ideas martinas por Joanne C. Elvy
Algoma. (ponencia en la 1ra. Conferencia Internacional del ALMA en Monterrey,
oct. 2009 1.- A 50 años de la Declaración de La Habana: El ocaso definitivo
de la Enmienda Platt
Por GUSTAVO ROBREÑO DOLZ El caluroso
mediodía habanero del 2 de septiembre de 1960 sirvió de escenario a la primera
Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba en la entonces Plaza Cívica (hoy
Plaza de la Revolución), donde tuvo lugar la más extraordinaria y multitudinaria
concentración popular celebrada tras el triunfo revolucionario, hasta esos
momentos, y se aprobaría uno de los documentos trascendentes e históricos de la
Revolución: la Declaración de La Habana.

El pueblo trabajador de la capital y sus municipios colindantes había sido convocado desde hacía varios
días por las organizaciones revolucionarias, los sindicatos, las organizaciones
juveniles, estudiantiles y femeninas, las asociaciones campesinas y
multiplicidad de instituciones de diverso tipo, para coincidir en la plaza donde
escucharíamos un importante mensaje de Fidel, en momentos en que crecía la
decisión y la efervescencia de las masas, su conciencia revolucionaria se
elevaba y ganaba en claridad y en comprensión cada día, como consecuencia
precisamente de la orientación constante del líder de la Revolución.

Lo que el historiador Pedro Álvarez Tabío llamara "la dinámica del golpe y el
contragolpe" entre la Revolución cubana y las agresiones del gobierno
imperialista de Estados Unidos, se había desatado prácticamente desde los mismos
instantes de la victoria del Primero de Enero, recrudeciéndose a partir de la
Ley de Reforma Agraria. Las medidas económicas de la Administración Eisenhower
contra Cuba iban acompañadas de atentados terroristas, sabotajes y aparición de
bandidos en las áreas rurales, promovidos por el plan que —hoy se sabe—, el
mandatario yanki había aprobado en enero del 60.

La lucha de clases alcanzaba por esos días su carácter más agudo. La unidad de las fuerzas
revolucionarias avanzaba, se sucedían importantes definiciones y no faltaron
algunas traiciones. Al hacer precipitadamente sus maletas, la oligarquía criolla
y demás servidores del imperialismo confiaban en retornar al cabo de pocos
meses, acompañados por los marines yankis. La Embajada de Estados Unidos actuaba
abiertamente como cuartel general de la contrarrevolución.

Respondiendo con determinación y firmeza, la Revolución cubana, con abrumador apoyo popular,
enfrentaba las sucesivas medidas de agresión económica del gobierno de Estados
Unidos y dictaba los decretos que iban recuperando las riquezas nacionales:
intervención de las refinerías petroleras; intervención de la compañía de
teléfonos; nacionalización de empresas norteamericanas radicadas en Cuba,
incluidos los centrales azucareros, las minas de níquel en Moa y la compañía de
electricidad...

Cuando las inmensas columnas de miles de trabajadores, que al mediodía habían interrumpido la jornada laboral, se dirigían desde
diversos puntos de la capital hacia la Plaza, llenos de entusiasmo y
combatividad, esa era a grandes rasgos la situación y no resultaba difícil
avizorar la perspectiva de nuevas y aún más duras confrontaciones, pues el
imperialismo norteamericano ya había anunciado que no permitiría, de ninguna
manera, una Cuba libre, soberana, digna, con justicia social e independencia
económica. Según Washington, sería un ejemplo demasiado peligroso ante los ojos
del mundo y en particular ante América Latina y el Caribe: la Revolución cubana
debería, por tanto, ser liquidada lo antes posible

. Es en ese contexto que el Departamento de Estado logró la convocatoria a la llamada VII Reunión de
Consulta de Cancilleres de su Ministerio de Colonias, la funesta Organización de
Estados Americanos (OEA), que ya había sido utilizada por los gobiernos yankis
en anteriores conjuras, intervenciones y agresiones contra otros países
latinoamericanos, generalmente con éxito para el imperio y sus designios. Así
habían mantenido en un puño a su "patio trasero", con solo esporádicas y
transitorias excepciones.

Era necesario, por tanto, aplicarle ahora a Cuba la misma receta. El 22 de agosto se iniciaron las sesiones en el Teatro
Nacional de San José, Costa Rica, y ningún lugar más propicio para la comedia
que allí se iba a efectuar, según libreto preparado por los organizadores del
convite. Raúl Roa, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, conmovió con sus
acusaciones y desenmascaró al imperio, alertando sobre la inminente agresión y
convirtiéndose en el centro de atención de la cita, aplastando moralmente a los
acusadores y los lacayos que les hicieron eco y aprobaron la genuflexa
declaración contra Cuba.

La OEA quedó expuesta como lo que realmente era —y sigue siendo— ante los ojos de América y del mundo, como nunca antes había
ocurrido. Los cancilleres de Venezuela y Perú renunciaron avergonzados y México
se abstuvo. En la sesión final del día 28, Roa les dijo: "Me voy con mi pueblo,
y con mi pueblo se van también los pueblos de nuestra América".

En aquellas horas fue que el periodista radial costarricense Mario Ramírez lo
calificó como "Canciller de la Dignidad", justificado título que le acompañó por
el resto de su vida y lo proyectó para siempre como el representante
inconmovible, audaz y culto de la Revolución cubana en la arena internacional.


La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba aprobó la Declaración de La Habana como respuesta a la farsa de la OEA, que buscaba el aislamiento
diplomático de nuestra Revolución y la creación de condiciones políticas que
favorecieran la agresión militar directa y con la fuerza mercenaria que se
organizaba en Estados Unidos, la zona del Canal de Panamá, Nicaragua y
Guatemala.

Esa misma tarde-noche, durante las palabras de Fidel ante la multitudinaria concentración, previo a la lectura de la Declaración, tuvo lugar
un hecho histórico que, a nuestro juicio, marcó el ocaso definitivo de la
Enmienda Platt y arrojó al basurero de la historia un pedazo fundamental del
yugo imperialista que apretó el cuello de la Patria: el líder de la Revolución
hizo trizas desde la tribuna, con sus propias manos, el infamante "Acuerdo de
Defensa" entre Estados Unidos y Cuba.

No podía ser de otra manera porque, además, los asesores militares yankis del ejército de Batista habían
sido también derrotados, al igual que sus discípulos, y nada más tenían que
hacer aquí.

Fue una jornada memorable aquella que vivimos hace medio siglo y sirvió de preámbulo a otros muchos acontecimientos que se sucedieron
vertiginosamente durante los meses siguientes.

Fue un claro mensaje a países y gobiernos amigos, al creciente movimiento mundial de solidaridad con
Cuba y a los pueblos de América Latina y el Caribe, al expresar que la voluntad
de soberanía y justicia por parte de la Revolución era irrenunciable e
irreversible.

En medio del largo proceso de heroísmo, abnegación y sacrificio del pueblo cubano, la Declaración de La Habana marcó un señalado
hito, un momento histórico de recuento, de confirmación del rumbo, de nuevo y
decidido impulso, ante la imagen y el recuerdo de José Martí.

2.- El Caribe y la Modernidad. por Armando Hart Dávalos

. Por el Caribe se inició el período histórico que llamamos Edad Moderna y en el Caribe comenzó
con la revuelta de los esclavos en Haití, en la antigua colonia francesa de
Saint Domingue, y la posterior proclamación de la República de Haiti, en 1804,
los procesos de independencia de la América hispana cuyo bicentenario estamos
conmemorando. Fue Martí quien señalo que había llegado el momento de proclamar
la segunda independencia de nuestros pueblos y la respuesta radical a ese
reclamo la encontramos en los gobiernos revolucionarios y progresistas que han
emergido en el continente con fuerza creciente marcando un cambio cualitativo en
la situación de dependencia del imperialismo norteamericano. Ello nos señala que
ha llegado la hora de abrir cauce a un nuevo pensamiento filosófico, político y
social y esto se puede hacer desde la tradición intelectual y política de la
América Latina y el Caribe.
Nosotros, desde este lado del mundo, nos sentimos herederos de lo mejor de las ideas de la Revolución Francesa. Acá ella
fue recogida, enriquecida y transformada a favor de los intereses de los pobres
y explotados dando lugar al nacimiento de un liberalismo latinoamericano y
caribeño que difiere sustancialmente el europeo-norteamericano. Debemos, por
tanto, considerar la existencia de dos liberalismos que parten de fundamentos
ideológicos y teóricos diferentes.
Existe una crisis muy profunda en la cultura llamada occidental, derivada de la quiebra de lo que fueron sus
fundamentos históricos. Las tres columnas vertebrales de la cultura occidental:
el cristianismo, la modernidad científica y el socialismo, las tres entraron en
aguda crisis. Un descrédito y una confusión comparable a lo que se produciría en
la física y en las ciencias naturales en general, si nos privamos de Newton, de
Einsten, de Mendeléiev o de Pasteur, por sólo nombrar algunos.
Con estas premisas podemos estudiar el pensamiento liberal europeo, que parte de los
enciclopedistas del siglo XVIII y, desde luego el pensamiento liberal surgido en
nuestras tierras americanas, que tiene a aquel como antecedente, pero que
evolucionó hacia formas más radicales, porque la real composición de las
sociedades de nuestro hemisferio fue distinta a las de la vieja Europa.
El primero secuestró en provecho de los explotadores la consigna Libertad,
Igualdad y Fraternidad
de la revolución francesa, limitando su alcance
social e internacional. Y esto fue así porque su origen está en la defensa del
derecho de propiedad extendido además a la propiedad de los esclavos. El
segundo, el de América Latina y el Caribe, nació en defensa de los esclavos a
partir, sobre todo de la revolución de Haití como ya señalamos entre los finales
del siglo XVIII y principios del XIX. De esta forma, el liberalismo
latinoamericano abarcaba la totalidad de los seres humanos y constituía una
conquista de redención universal.
En Estados Unidos, incluso, se mantuvo el derecho a la esclavitud cien años después de la independencia y sus secuelas aún
están presentes en esa sociedad. En Nuestra América, el pensamiento liberal que,
como digo, nació con la revolución de Haití, y buscó la abolición de la
esclavitud, se extendió hacia el mundo entero. Este era el pensamiento
fundamental de Francisco de Miranda, Simón Bolívar, y en Cuba, de Félix Varela y
José de la Luz y Caballero.
La expresión más alta la encuentro en el siguiente párrafo de Don Benito Juárez, Benemérito de las Américas, cuando dijo,
en 1861, lo siguiente:
A cada cual, según su capacidad y a cada capacidad
según sus obras y su educación. Así no habrá
clases privilegiadas ni preferencias injustas(…)

1 Socialismo es la tendencia natural a mejorar la condición
o el libre desarrollo de las facultades físicas y morales.2
Estas ideas sirvieron como antecedente al pensamiento antiimperialista y universal de José Martí. El Apóstol vivió —como se conoce— en Norteamérica las
dos últimas décadas del siglo XIX y estudió profundamente ese país. Es, de
seguro, la personalidad que con mayor rigor conoció el ascenso del imperialismo
yanqui en los tiempos anteriores a su advenimiento en 1898. Fue la intervención
norteamericana en la guerra de Cuba contra España la que hizo alumbrar al
imperialismo, tal como lo analizó después Lenin. Es más, el propio dirigente de
la Revolución de Octubre señaló que el imperialismo y el neocolonialismo habían
nacido en virtud de esa intervención. Esto es importante estudiarlo en una época
como la actual cuando se está produciendo una crisis global del sistema clasista
de las sociedades que llamaron “de occident e”. Es cierto, Marx, Engels y Lenin
son la cúspide más alta que alcanzó el pensamiento filosófico europeo. Desde
luego, tras la muerte de Lenin, otros pensadores europeos hicieron aportes de
importancia, pero el desarrollo de las ideas socialistas después de la
desaparición del gran líder soviético, lo asumimos a beneficio de inventario, es
decir, sin cargar con las deudas.
Nuestra visión difiere de la de Europa porque hemos recogido lo mejor de su tradición y la hemos enriquecido con dos
siglos de historia, y es bueno que España y Europa conozcan el pensamiento
surgido a partir de Francisco de Miranda, Simón Bolívar, Félix Varela, Benito
Juárez, Emetrio Betances, Juan Pablo Duarte, José Martí, Julio Antonio Mella,
José Carlos Mariátegui, José Ingenieros, Aníbal Ponce, Juan Bosch y tantos y
tantos más.
En cuanto al marxismo, fue Engels quien señaló que había que asumirlo como un método de investigación y de estudio, y Lenin, por su parte,
afirmó que el marxismo es una guía para la acción. Con ese método y esa guía
podemos abordar los problemas concretos de nuestro tiempo pero como ellos mismos
señalaron no existe una fórmula de aplicación general para todas las situaciones
y países. Nos corresponde a nosotros a partir del desarrollo concreto de
nuestras sociedades y de la tradición intelectual y política de nuestra región
encontrar de manera creadora las vías y formas más adecuadas que abran cauce a
ese socialismo verdadero del siglo XXI al que aspiran nuestros pueblos.

3.- Creemos en nuestra historia: La 1961 Campaña de Alfabetización la presencia de las ideas martinas
por Joanne C. Elvy Algoma

Joanne C. Elvy Algoma UniversitySault Ste Marie, Canada joanne.elvy@algomau.ca In 1961, more
than 271,000 Cubans volunteered in a massive campaign to eradicate illiteracy in
their country that year, more than half of which were women. This Literacy
Campaign became the backdrop for social, cultural and ethical transformations
that occurred in Cuba post-1959, intrinsically inspired by the ideals of José
Martí on the role of education for development and social justice in the
construction of Cuban society.

Fue un cambio general, masivo …

como antes de Cristo y después de Cristo …

antes de la Alfabetización y después de la Alfabetización.

La mentalidad de las personas,

de los papás, de los hijos, de los tíos,

todo el mundo cambió …

Todo el mundo salió de sus casas,

todo el mundo fue a alfabetizar …

Fue una explosión en el pueblo,

todo el mundo se volcó en eso,

fue un ansia de saber, de ayudar al que no sabía.


-- Carmen, Santiago de Cuba With Cuban women, it was the development of consciousness, beyond the mechanics of reading and writing,
marking a definitive moment on how they began to conceive their life choices
regarding health care and education in family and community development. Here,
women reflect upon their roles during this Campaign, extending its significance
from nostalgia of the past, to a vision for the future. The recording of
history, as a practice onto itself, is often assumed to be evidence of something
that has already happened--events that do not belong in present times--when
choices we make in our daily lives are rooted in that which has already been.
For those aspiring for social change, “things ARE not over”--there can be no
end--“the story isn’t finished, [and it] can never be finished” (Steedman 1999),
for inviting new ways of considering past events in drawing from history can
enable us to contemplate th e possibility for change. We have come to
understand that the Revolution need not be perceived nor limited as a single
event that occurred in 1959 as it is an ongoing process, the social
consciousness deeply rooted in the thinking, ideals and political thought of
José Martí.

Eneida, Santiago de Cuba Lucy,
Viñales Elsa, Ciego de Ávila


For Martí, the educating of a people is inextricably connected to/with
freedom, independence, sovereignty and democracy. With the illiteracy rate in
pre-revolutionary Cuba almost 24%--one in 4 adults--with figures in rural areas
estimated at 41% compared to 11% in the urban centers, the Revolutionary
government prioritized the educating of its citizens early on in the
Revolutionary process (Jefferies 1967). With the Cuban Campaña unfolding
as a mass mobilization and practice of citizenship building, what separated this
from literacy movements occurring elsewhere before and after 1961, was in part
its inclusion of 90,000 young people between the ages of ten and nineteen as
active volunteers, their participation as literacy brigadistas a coming-of-age
event. There was the deliberate recruiting of/for young women, which reinforced
the value of what they could contribute to the development of their country over
time.

Niños, jóvenes, mujeres, adultos, viejos, obreros, estudiantes, campesinos que sabían leer,

participaron en esa Campaña.

Es la primera tarea masiva que hace la Revolución,

y entonces lo mismo el estado que

el pueblo se percatan de cuantas cosas podían hacer uniendo al pueblo en masa para resolver
esos problemas.

Por eso es que tiene tanto valor esa Campaña:

valor social, valor económico, valor político,

la formación de conciencia.

La participación de la mujer fue tremenda, magnífica, infinito lo que se logró con la Campaña.


-- Romalinda, La Habana Fueled by an “ethical exhilaration” in the
growing awareness of social inequities and the promise of a better life for all,
those who participated were part of an event that would transform the way they
viewed their world (Kozol 1978, 344). Solidarity evolved as young and old from
different social classes and backgrounds exchanged knowledge and experiences to
unite the country in an event that in history would become monumental, larger
than life. The words of Jose Martí, “Con todos y para el bien de todos”
was inherent to Cubans to be part of the struggle for independence as part of
the revolutionary process, in realizing the dream of a free Cuba and the pursuit
of social justice.

Melva, Camagüey Moraina, Ciego de
Avila


Worthy of note is that more than half of those who came forth as volunteers for this Revolutionary initiative back in 1961 were women.
The mosaic and tradition of pre-Revolutionary Cuba had otherwise provided women
with little opportunity to take on professional lives as active citizens, beyond
their expected familial role of wife/mother. Martí, however, warned of the
necessity to give “male education” to women so that they too could be empowered
without the need to “sell kisses to buy bread”, and that public sector in itself
would surely benefit from the “soul of a woman” over “a horde of mercenaries”.
In this respect, the stories of (then) young women as literacy
teachers--brigadistas--out on their own from the family unit for the
first time on their own, marks a definitive moment of consciousness raising for
Cuban women. Their stories are notably different conceptually and personally
from the males who volunte ered, particularly on how young women at that time
began to view their life choices; for them to understand the broader
significance of their participation and its impact on restructuring the social
fabric in Cuban society.

Una mujer analfabeta está encadenada

a sus responsabilidades en el hogar,

cuidar al marido, cocinar, planchar, atender a los niños …

Pero como una mujer analfabeta no puede participar

en la sociedad como una persona, como un ser humano.

Está clara para mí que pueden tomar ventaja de ella,

que ella no se puede defender

– una persona analfabeta, simplemente no sabe.

Ahora eso es explotación.


-- Humbelina, Pinar del Rio

Outside Cuba little information has been published of the magnitude of the 1961 Campaña de
Alfabetización
in respect to its value as a social movement for its time, as
Cuba continues to celebrate the highest literacy rate in Latin America,
challenging the assumption that a people’s access to education, and a country
having a strong economic base, are one and the same.
Aspects of this movement on the whole are vital in the intrinsic elements of social change,
the solidarity and humanity that ensued in the spirit of social justice and
development, civic engagement and human exchange, and education as a factor in
liberation, all of which are deeply embedded in the writings of José Martí.

Como diría Martí:
Si no tenemos cultura, no podemos ser libres
...porque entonces no sabemos que es cultura,
y cómo vamos a ser libres, cuando una persona sabe no se puede engañar.


-- Isabel, Ciego de Avila Most importantly, the way in which women began to vision possibility for their lives, suggests that act of
participating itself was an important pedagogical moment. In light of the
challenges that Latin American women continue to face in their everyday
lives--poverty & violence and the impact of migration in the disruption of
culture--this Campaña has been used as a model to engage women as active
contributors to citizenship building, as reflected in the writings of José Martí
as a significant part of the core values of the Campaña itself. As Cuban
women reflect back on their stories years later in the process of living out
their lives, we move beyond the ‘decisive moment’ in the time and space of a
photographic exchange to reach diverse audiences and to invite engagement in the
honoring of memory.

Yo diría que la Campaña de Alfabetización

ha tenido un impacto enorme en las mujeres en Cuba

porque ellas pueden desempeñar las mismas actividades

que los hombres.

Antes, ellas solamente sabían cuidar

del esposo y la familia.

Antes, las mujeres eran, cuál es la palabra?

Ah, sí! Subordinadas a los hombres!

Después, las mujeres podrían aspirar a una participación

más completa en la sociedad.


--- Eneida, Santiago de Cuba Notwithstanding, in reflecting back to name the limited
opportunities made available to them in the past, Cuban women take steps not to
forget, shifting the Campaña de Alfabetización from a nostalgic event in the
past to a vision for the future.

Humbelina, Pinar del Rio Bienvenida, Ciego de Avila Nuria, Santiago de
Cuba


In the years following la Campaña de Alfabetización nothing would be remain the same, the power of knowledge and
the participation of women so intrinsic in the fabric of Cuban daily life, how
this act of participating itself provided a new dimension to women inside Cuban
society, without doubt an expression of Marti’s dreams in the hope for a better
society for all Cubans, to extend as a grand vision for the Americas.

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