Martianos

Martianos. Seguidores del pensamiento de José Martí Red de los emigrados cubanos

HONRAR HONRA No. 34/10
Órgano de la Oficina del Programa Martiano del Consejo de Estado de la República de Cuba.
Editor: Subdirector Lic. Eulogio Rodríguez Millares.
Calzada No. 801, ent. 2 y 4, Vedado, Plaza de la Revolución, Ciudad de la Habana
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“Y en toda representación, bien se reflexione sobre cosas externas, bien sobre actos internos propios, existe
dualidad inevitable entre el objeto pensado y y el sujeto pensante” José Martí
O. C. T-21, P-57


INVITACIÓN A LA II CONFERENCIA INTERNACIONAL BOLÍVAR, LINCOLN Y MARTÍ EN EL ALMA DE NUESTRA AMÉRICA, CARACAS, VENEZUELA
(NOVIEMBRE 17 AL 20)
secretariaiiconferenciablm@gmail.com http://www.josemarti.cu/
http://martianos.ning.com/ http://www.cubaminrex.cu/index.htm
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DOCUMENTOS INCLUIDOS EN ESTE NÚMERO.


1.- Nuestra América: ¡Ahora o nunca!, Unida o devorada
2.-ESTÉTICA Y ENAJENACIÓN, Por Lic. Orlando Licea Díaz Pag. 5
3.- Juárez en Martí, por Dr. PEDRO PABLO RODRÍGUEZ Pág. 11

1.- Nuestra América: ¡Ahora o nunca!, Unida o devorada Por Maria Gabriela Lozano González.


En general todos los procesos destinados a lograr la integración latinoamericana han debido enfrentar dos formidables enemigos. De un lado, el destino manifiesto del imperialismo
estadounidense, para quien desde el mismo nacimiento de nuestras repúblicas,
romper todo intento de integración significó un objetivo vital, y del otro, las
oligarquías nacionales agrarias, secundadas por una burguesía comercial e
importadora apátrida y perfectamente acomodada con los intereses
imperiales.


La combinación de propósitos ha sido, hasta hoy, demoledora. En esa especie de trapiche fueron triturados los sueños integradores de Simón Bolívar, San Martín o Artigas y tantos otros. Poco o nada pudieron hacer los
visionarios integradores a lo largo de los siglos XIX y XX. Los intereses y
pasiones más mezquinos se han impuesto siempre sobre el interés de los pueblos,
habitualmente convidados de piedra en esta discusión. Todas las iniciativas que
lo largo de este tiempo pudieran ser calificadas de integradoras tenían plomo en
el ala, nacía heridas de muerte. Fueron proyectos de intercambio de capitales o
lo fueron de adhesión como vagón de cola al tren del imperio.


Es lamentable, poco menos que dramático, que los latinoamericanos no hayamos podido poner en marcha un auténtico proceso integrador. Las condiciones necesarias para
que un proceso integrador tenga éxito están naturalmente presentes entre
nuestros países: identificación social, cultural, complementación económica,
etc., pero… no se ha logrado, ha podido siempre más la ruindad, la mezquindad y
la pequeñez de miras.


Historia… que algo queda

Simón Bolívar no ha sido el único, pero desde luego sí el primero y quién con más claridad de ideas y sentimientos intentó un verdadero proceso integrador. Su más caro
proyecto, la creación de un gran país que hoy incluiría a cinco naciones,
sucumbió ante las manipulaciones y acciones divisionistas, tanto de las
oligarquías nacionales como del incipiente poder del naciente y agresivo imperio
de EEUU.


Los intereses de EEUU, y su influencia sobre América Latina, considerada por ellos como su zona natural de influencia, gravitaron en forma determinante para que el proyecto del mágico adelantado sucumbiera. Detrás de
las conspiraciones oligárquicas constantes, tanto en Venezuela, como en la Nueva
Granada y Quito contra el proyecto unificador de la Gran Colombia estuvo siempre
la sombra del poder estadounidense.


El Libertador, ya desde 1820, -apenas nacida en Angostura la Gran Colombia- miraba hacia un objetivo integrador más amplio pues percibía que las insipientes naciones americanas
deberían unirse para resistir los embates de las grandes potencias mundiales,
especialmente de los EEUU Incluso llegó a plantearse la liberación de Cuba del
imperio español temiendo que ocurriera lo que efectivamente ocurrió, que esas
colonias españolas terminaran sólo cambiando de colonizador, de España a los
EEUU.


Así, en 1826 concretó su mayor esfuerzo al lograr reunir en el Congreso Anfictiónico de Panamá a México, la Gran Colombia , Centroamérica y el Perú. Con motivo de ese Congreso, el Libertador afirmaba estar 'persuadido de
que los EEUU, plagaría de miseria la América en nombre de la libertad'. No se
equivocó el genio, ni en esto, ni en el hecho de que la primera muestra la
obtendría en el resultado del Congreso: un triste fracaso. Las naciones citadas
antepusieron los intereses de sus respectivas oligarquías y de allí este primer
gran acto fallido en la esencia.


Los ideales integracionistas de Bolívar no funcionaron en nuestra América pero sí sentaron las bases de futuras integraciones regionales que hoy vemos más concretadas en Europa o Asia con
notable éxito. ¿Será que estamos muy cerca de los EEUU?...pudiera ser. Desde
entonces, el ideal integrador latinoamericano dio paso a otra idea u otro plan
made in USA: la idea del Panamericanismo, que devino en integración de los EEUU,
con su patio trasero.


Bajo esta perversa fórmula integradora, algo así como la reunión del depredador con las presas, EEUU, cumplió con sus objetivos. Primero, hacer de América Latina su zona de influencia económica y política
hasta convertirla en suministradora de materias primas sin valor agregado y
compradora de sus bienes y servicios industrializados. Y, segundo, expandir sus
límites territoriales hasta los más lejanos confines del continente, con
presencia real o por la vía de cipayos testaferros. La doctrina Monroe y el
destino manifiesto son claves para entender este proceso atomizador para
nuestras naciones y anexionistas en la práctica para el Imperio.


La doctrina Monroe expresa claramente el proyecto de los EEUU, para las naciones latinoamericanas. En ella queda subrayada la dominación de los intereses
estadounidenses sobre el resto del continente. En 1904, el presidente T.
Roosevelt proclamó el derecho de los EEUU, a intervenir en cualquier nación
latinoamericana que 'actuara incorrectamente en su política interior o
exterior'. No muy distinto a lo que hacen hoy. Las intervenciones militares,
invasiones y acciones desestabilizadoras en las naciones latinoamericanas fue la
característica a lo largo de todo el siglo XX, siéndolo también en los albores
de este siglo XXI, basta mirar hacia Haití, Cuba o Venezuela para confirmarlo.
Bajo esta premisa se dio lo que el general Perón dijera: 'El siglo XXI nos
conseguirá unidos o hundidos', henos aquí dispersos y con el agua al cuello.


Hoy está en marcha una nueva propuesta. El nuevo impulso integracionista dispone de unas bases y principios filosóficos distintos. En primer lugar se apoya en un modelo de integración autónomo que rompe con los esquemas previos y
qué, aunque no debe considerarse como una integración anti-nadie, es una
integración para nosotros, una integración que apunta hacia nuestros propios
pueblos y necesidades. Un proyecto integracionista qué, a diferencia de la
Alianza para el Progreso o el ALCA, especie de reunión de ratones bajo la
autoridad y amenaza de un gato glotón y despiadado, apunta hacia la
complementariedad solidaria entre pueblos hermanos y desecha la competitividad
desalmada. Una auténtica unión de pueblos hermanos para reivindicar al derecho
al progreso, la libertad, la igualdad y el respeto en un mundo multipolar en el
cual, uno de lo polos, por derecho legítimo hemos de ser nosotros.


Se trata de una decisión firme de hacernos fuertes desde la unión de nuestras potencialidades nacionales que son muchas. Una nueva asociación de 'ratones' que
decidimos no continuar siendo alimento del 'gato' y qué, venciendo nuestros
propios miedos, así como nuestras propias inclinaciones a suponernos mejor
preparados para resistir el ataque del 'gato' por separado, tomamos la decisión
de apiñarnos alrededor de un espíritu unitario y no continuar huyendo del gato,
no seguir ofreciéndonos como víctimas propiciatorias cada vez que a éste le
venga en gana, sino hacerle frente, abandonar los miedos y probablemente hacer
huir al 'gato', o al menos, hacerlo que busque otros ratones.


El presidente Chávez inició la nueva siembra de este modelo salvífico de nuestra identidad y futuro, cuando en solitario se negó a firmar el compromiso con el
ALCA en 2001 en la ciudad canadiense de Quebec. Desde entonces ha venido
trabajando sin descanso en un modelo de integración alternativo, al cual, el
mismo Chávez ha llamado, Alternativa Bolivariana para América (ALBA). Un modelo
integracionista que no es simplemente un conjunto de normas fruto del hallazgo
de economistas o burócratas, -¡Ya habrá tiempo y lugar para los tecnócratas,
este es tiempo de hombres!- sino una retorno a lo más profundo de nuestras
raíces como pueblos, así como un profundo cambio en los valores de vida, desde
el egoísmo ciego hacia la solidaridad humanista.


Sin querer presentar como modélica la conducta de Venezuela, lo cierto es que estamos asistiendo a ejemplos de la naturaleza intrínseca de esta forma de integración. Pese a las
críticas más severas de los 'expertos' económicos cipayos, los nuevos
intercambios funcionan bajo esta nueva filosofía. Venezuela surte a Cuba del
petróleo que tanto necesita y a cambio Cuba está proporcionando a Venezuela
médicos e instrumental de alta tecnología para unos servicios de salud que el
pueblo venezolano nunca tuvo, además, en operaciones gobierno a gobierno, pueblo
a pueblo.


Para quienes adoran los rasgos inhumanos de la competitividad, Venezuela debería vender todo su petróleo al mejor postor en dólares constantes y sonantes, hacerlo con cualquiera de los intermediarios que se enriquecen con
este negocio y Cuba comprarlo con sobre precio. Por otro lado, el pueblo
venezolano debería continuar en las fauces de los servicios de salud privados.
¡Una maravilla…para ellos! Así los vende patria estarían felices. No se
preguntan, por ejemplo, cuánto habría que pagar, -en ese billetito verde que
tanto les fascina- para cancelar hasta 47 millones de consultas médicas de
calidad en un año. Las mismas que ha proporcionado, incluyendo medicinas,
totalmente gratis el programa Barrio Adentro.


Igual puede decirse del criticadísimo intercambio de petróleo por ganado con Argentina. Ellos preferirían que los hermanos argentinos salieran al mercado divino a comprar,
-comisiones y ganancias fabulosas de por medio-, petróleo caro, y Venezuela
continuar importando carne por cientos de miles de toneladas anuales, eso sí
sería 'inteligente', moderno y conveniente. Resulta evidente a quienes beneficia
el modelo de comercio por la calle del medio: A las burguesías
importadoras-exportadoras de siempre y los países desarrollados con grandes
subsidios a sus productos agrícolas y pecuarios. Del mismo modo es aún más
evidente a quienes beneficia esta forma de intercambio basada en la
complementariedad solidaria: ¡A nuestros pueblos cara..!.


La imposibilidad de resolver nuestros problemas por separado está escrita en las páginas de nuestra historia reciente. En los años 80, una mezcla perfecta de
corrupción política, espíritu apátrida y el desarrollo de ciertas políticas
económicas impuestas desde el imperio, llevaron a nuestras naciones a la
encerrona mortal de abrir sus mercados internos a la competencia con las grandes
transnacionales. Se llevó a la ruina la industria nacional de nuestros países,
incapaces de competir con las poderosas transnacionales. La alternativa,
debidamente estimulada con los dólares abundantes de los países productores de
petróleo ganando intereses muy bajos en los bancos del norte, hizo aparecer el
fantasma de un endeudamiento grotesco e ilegal que sólo benefició a las
oligarquías nacionales, agrarias, comerciales y políticas. Esto fue aprovechado
por los pa&iac ute;ses industrializados para presionar sobre el flujo de
pagos y desmantelar los sistemas económicos al interior de nuestros Estados. El
Fondo Monetario Internacional, como cabeza de la banca acreedora condicionó
rigurosamente la atención financiera a la entrega privatizadora de los sectores
estratégicos de nuestras economías.


Argentina fue un modelo emblemático de la aplicación de estas políticas diseñadas por el FMI, privatizando todo, apenas se salvó, y no estoy seguro, el aire, habría que indagar si todavía
respirar es gratis. Pues veamos, en esos momentos, como Juan en el desierto,
clamó la voz de Fidel Castro convocando a la unión para hacer frente a las
negociaciones con el FMI y la banca internacional. El imperio se sacó de la
chistera un conejo para enredarnos en nuestros pequeños egoísmos una vez más.
Ofrecieron, -tal como lo hacen hoy con los DD.HH o con la lucha contra el
'terrorismo'- unos certificados de buena conducta para quienes fueran a negociar
por separado, educadito y con buenos modos. Cayó México de primero y le siguió
Venezuela con 'el mejor refinanciamiento del mundo'. Reconocimos una deuda no
suscrita legalmente por la República de unos 30 mil millones de d ólares,
admitimos la extraterritorialidad de los juicios renunciando a nuestra
soberanía, debimos aceptar como deuda la nación unos 15 mil millones de dólares
de deuda privada. No se nos prestó ni el saludo a lo largo de un quinquenio.
Pagamos 5 mil millones de dólares anuales por 5 años. Al terminar este primer
quinquenio debíamos 35 mil millones. Más de lo que adeudábamos antes de comenzar
esta maravilla de refinanciamiento. Eso sí, tuvimos una buena figuración, un
buen nombre, y un certificado que debe tener en su casa de Miami, colgado en un
marquito, el Presidente Jaime Lusínchi, genio de esta negociación. Ese es el
saldo de la desunión. Ese seguirá siendo el saldo… siempre.


Una reconversión a fondo de nuestras conciencias más que complejos sistemas económicos es la fórmula para nuestra salvación. No es suficiente con MERCOSUR o
la CAN , aunque es un buen punto de partida. No es suficiente con acuerdos
comerciales, es necesaria la integración de nuestros pueblos. Es necesario
torcerles el pescuezo a las burguesías nacionales y obligarlas a mirar hacia
dentro y hacia el sur. Es imprescindible romper el encantamiento que les hace
mirar con inaudito embobamiento hacia el norte. Hay que nacionalizarlas, hay que
hacerlas pensar en la patria, por cierto, no más que lo hacen los empresarios
franceses, ingleses o españoles en sus propios países, lo que no será posible es
la coexistencia de una burguesía u oligarquía apátrida con un proceso de
integración verdaderamente latinoamericanista. La diversidad política en
nuestros países me acon seja no pensar de partida en una integración basada en
el socialismo nuevo, deslastrada de burguesías apátridas. El tiempo, es juez
severo e irá diciendo, sí me atrevo a señalar que ha llegado nuestra hora, que
este es nuestro tiempo, que es ahora…o quizás nunca. Nuestra América, unida o
devorada.


2.- ESTÉTICA Y ENAJENACIÓN, Por Lic. Orlando Rubén Licea Díaz.

“Cada estado social trae su expresión a la literatura, de tal modo, que por las diversas frases de ella pudiera contarse la historia de los pueblos, con más verdad que por sus cronicones y sus décadas, no puede haber
contradicciones en la naturaleza; la misma aspiración humana a hallar en el
amor, durante la existencia, y en lo ignorado después de la muerte, un tipo
perfecto de gracia y hermosura, demuestra que en la vida total han de ajustarse
con gozo los elementos que en la porción actual de vida que atravesamos parecen
desunidos y hostiles. La literatura que anuncie y propague el concierto final y
dichoso de las contradicciones aparentes; la literatura que, como espontáneo
consejo y enseñanza de la naturaleza, promulgue la identidad en una paz superior
de los dogmas y pasiones rivales que en el estado elemental de los pueblos los
dividen y ensangrientan; la literatura que inculque en el espíritu espantadizo
de los hombres una convicción tan arraigada en la justicia y belleza definitivas
que las penurias y fealdades de la existencia no los descorazonen ni acibaren,
no sólo revelará un estado social más cercano a la perfección que todos los
conocidos, sino que, hermanando felizmente la razón y la gracia, proveerá a la
humanidad, ansiosa de maravilla y de poesía, con la religión que confusamente
aguarda desde que conoció la oquedad e insuficiencia de sus antiguos credos.”

José Martí. (Obras Completas, Tomo 13 Pág. 134)

“Así la sociedad establecida produce al hombre en toda la riqueza de su ser –produce al hombre rico profundamente dotado de todos los sentidos- como su realidad durable. Se
verá como subjetivismo y objetivismo, espiritualismo y materialismo, actividad y
sufrimiento, sólo pierden su carácter antitético; y así su existencia, como
antítesis en la condición social; se verá como la resolución de la antítesis
teórica es sólo posible de una manera práctica, en virtud de la energía práctica
del hombre. Por lo tanto, su resolución no es en modo alguno sólo un problema de
conocimiento, sino un problema real de la vida, que la filosofía no podría
resolver, precisamente porque concebía este problema simplemente como problema
teórico.”

Carlos Marx. (Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844, Pág. 115)

La estética revolucionaria y, en general, la postura revolucionaria en esta época, se enfrenta a un reto colosal, complejo y definitivo; luchar no sólo por la justicia, la belleza, la fraternidad, la paz y la igualdad de sus
congéneres, sean estos los pobres de la tierra, los oprimidos, los débiles y los
explotados, que constituyen la inmensa mayoría de la población del planeta, por
la minoría cada vez menor de seres humanos que están en el otro polo de la
contradicción, llámense estos ricos, del norte, capitalistas, explotadores o
privilegiados, sino que el pensamiento y la acción de los revolucionarios,
progresistas y seres humanos honestos de esta gran y sufrida humanidad, han de
orientarse a buscar las formas de redimir a ambos polos (al género humano en su
conjunto) de la contradicción lacerante y la enajenación de su existencia, de la
locura y el sufrimiento al que h an estado sometidos desde que surgieron las
clases sociales, enajenación y sufrimiento que han tenido un crecimiento
sostenido y exponencial, que ha terminado lesionando seriamente tanto a los
seres humanos del planeta en su conjunto como al planeta mismo. Tanto, que el
riesgo real de extinción de la especie humana crece por días, así como el
deterioro de las condiciones climáticas se aproxima cada vez más a parámetros
que harán imposible, al menos durante un largo período astrológico, la vida
humana en el planeta.


El “en la vida total han de ajustarse con gozo los elementos que en la porción actual de vida que atravesamos parecen desunidos y hostiles” de Martí y el “se verá como” de Marx, es hoy, es ya. No queda mucho
tiempo para ver ni para ajustar con gozo, la urgencia temporal agudiza el
problema para los revolucionarios, para los amantes del género humano, urgencia
que ha de agudizar con nuevos bríos su pensamiento y su acción, so pena de que
no haya mentes que recuerden la estancia del ser humano en el planeta tierra.


Para los revolucionarios latinoamericanos este reto, angustioso y urgente, tiene una connotación especial, pues son sus líderes , evidentes e indiscutibles, Fidel y Chávez, los que en forma insistente, razonada y profunda,
han llamado una y otra vez a abordar todos los asuntos de la vida en al planeta
desde esta perspectiva esencial, pareciendo, a veces, que no se les comprende, o
que no se piensa ni se actúa con la imprescindible energía, sagacidad,
inteligencia, capacidad de amar, claridad de juicios y amplitud de miras y de
metas que el problema cardinal demanda de todos aquellos que se sienten y se
piensan como los representantes de la luz, ante la oscuridad tremenda y
definitiva que se nos echa encima.


Quizás a algunos (ojalá no a muchos) esta visión del tema pueda parecerles demasiado apocalíptica, cuando nunca ha sido más real. Las religiones organizadas, es curioso, que acuñaron el término y
que se han pasado una buena parte de la historia formando algarabías y alharacas
en torno al tema, logrando incluso, con sus métodos, movilizar a la opinión y a
la acción, ahora, cuando el problema adquiere certeza científica y posibilidad
real, guardan un curioso silencio, junto al silencio mayor de los poderes de las
sombras y la muerte (los poderosos y ricos del planeta) ¿O es que acaso el
Apocalipsis originalmente temido no era el de la tierra y el de todo el género
humano, sino el de las clases privilegiadas, la derrota de las sombras y la
victoria de la luz? ¿O es que temen al juicio final? Las sagradas escrituras
advierten una y otra vez a los representantes del poder sagrado y del p rofano
sobre el tema.

“En ese día el señor castigará, a los poderes celestiales y a los reyes de la tierra” (Isaías 23, 24, 26)
Y hay al menos cinco citas bíblicas más en las que se condena de diversas formas a los ricos y fariseos.
Quizás otros se pregunten que tiene que ver la pobre estética, la simple y pasiva, y tranquila y amorosa belleza con la desaparición de la vida, con la enajenación, con la explotación, que son la manifestación evidente palpable y
cotidiana de la antiestética, de la fealdad, acaso incluso para algunos expertos
en estética revolucionaria Platón y Kant siguen predominando cuando de lo bello
se trata, o porque nos aferremos inconscientemente en mantener aunque sea un
centímetro cúbico de lo humano, puro, y alejado de la tremenda confusión y
destrucción cotidiana del resto.


Por último están los que piensen que el razonar y el pensar aunque se hagan con pasión, están de más en un mundo que clama por la acción práctica del ser humano. Que jamás ha sido (ni salido de) la
crítica una obra bella, acaso por la confusión metafísica entre el ser y el
pensar que son, como razonara Marx, distintos, pero al mismo tiempo están en
unidad recíproca, que uno no puede existir, ser real o humano sin el otro.


Y es que ni para materialistas ni para idealistas; para demócratas o para dictadores etc. La estética es intrascendente, Platón reconoció al arte una función social y política, Diderot, Lessing y más tarde Hegel, introducen en la
estética elementos de crítica social, (consecuencias de la división del trabajo,
aplastamiento del individuo por la necesidad económica y por el dinero,
enajenación de las relaciones humanas burguesas etc.) la estética es un arma más
de la burguesía y también una especie de autocrítica. Para Schiller todas las
civilizaciones nacieron del instinto de lo bello, sólo el arte puede dar al
hombre, al que el estado moderno aplasta, su integridad total y una libertad
superior, gracias a él, el hombre conquista la armonía espiritual y llega a la
virtud, sueña con un “estado estético” edificado sobre la razón y la belleza. La
religión y la ciencia han expulsado a los dioses (a la belleza) del olimpo. Para
Hegel el arte es una necesidad del hombre y ya vimos como para Martí y para Marx
es un reflejo de la vida real y objetiva de los seres humanos, en intima
relación con su realidad social, lo que le imprime una realidad y trascendencia
especiales. (Para los latinoamericanos va resultando necesario un estudio sobre
el concepto de la estética martiana, ya que este no limita la necesidad y
realidad de lo bello al arte, sino que la belleza se constituye en una demanda
de toda acción humana)


Repasemos, aunque sea de forma somera el tema de la enajenación. El término y el primer concepto proviene de Hegel y fue puesto sobre la tierra y desarrollado por Marx. La alienación es el despojo, la pérdida
por el hombre de lo que constituye su esencia propia, el dominio del objeto
sobre el sujeto, del producto sobre el productor. Parece como si la esencia de
la alienación y la enajenación fuese el dominio de las cosas sobre el hombre, lo
cual es sólo una parte de la verdad, (y a mi juicio no la más trascendente)
además del objeto, del producto del trabajo, en la economía burguesa se enajenan
también la naturaleza y el hombre mismo, sus propias funciones activas, su
actividad vital, “el trabajo enajenado enajena la esencia del hombre, convierte
a la vida de la especie en un medio de vida individual” (Manuscritos Pág. 77) A
medida que avanzamos en la lectura de los Manuscritos, el concept o de
alienación adquiere mas relevancia y trascendencia. “El trabajo enajenado
transforma entonces:

3) El ser esencial humano, tanto la naturaleza como el haber espiritual de la especie, en algo alienado, en un medio para su existencia individual. Enajena del hombre su propio cuerpo, al igual que la naturaleza
exterior y su esencia espiritual, su ser humano.

4) Una consecuencia inmediata del hecho de que el hombre sea enajenado del producto del trabajo, de su actividad vital, de su ser esencial, es el enajenamiento del hombre del
hombre… En realidad, la proposición de que la naturaleza esencial del hombre le
es enajenada, significa que un hombre es enajenado de otro, igual que cada cual
lo es de la naturaleza esencial del hombre. El enajenamiento humano, y de hecho
toda relación del hombre consigo mismo, se realiza y se expresa primero en la
relación en que un hombre está frente a otro hombre” (Pág. 78, 80)

Aunque en los Manuscritos Marx sigue profundizando sobre el asunto, para el fin de este modesto intento es suficiente. La enajenación constituye una piedra angular del
concepto científico del mundo y de la historia ya que demuestra que, la pérdida
de las cualidades humanas, su deterioro, su enajenación, no se limitan ni
circunscriben al trabajador sino que incluyen al propietario, al político y a
todas las categorías en que se sub-divide artificialmente a los seres humanos en
las sociedades de clase, incluyendo al artista, al esteta, al crítico y al
filósofo, que están tan enajenados como los trabajadores mismos.


La enajenación (o lo que es lo mismo, la locura) no se limita a la relación del hombre consigo mismo, sino que abarca también a todas las funciones
individuales, incluyendo las fisiológicas por una parte, y a las relaciones con
los demás hombres y la naturaleza por otra, como las laborales, sexuales,
familiares, recreativas etc. Generándose, entonces, un mundo enajenado (mundo
loco). No hay que ser muy sagaz para comprender que entre las funciones
enajenadas está también la percepción y el disfrute de lo bello, el sentido
estético del hombre, junto a la ética, la política, el estado y todas las formas
en que el ser humano despliega su vida. A la estética enajenada se aplican, cada
vez con más evidencia, las mismas leyes que a los objetos, consumo, demanda,
precio, ganancia etc.


Esta conclusión lleva, de forma directa, a una serie de cuestiones, en primer lugar ¿Cómo se da esta enajenación, cuáles son sus características y sus leyes? Pues considero son las mismas de la metafísica,
en primer lugar, detener el movimiento, el desarrollo, negarlo u ocultarlo,
buscar el absoluto, lo eterno, lo perfecto, más allá de la vida de los seres
humanos, lo que equivale a una cultura y a una estética de lo inanimado, de la
muerte y de las sombras. En segundo lugar, negar la unidad, dividirlo todo en
más y más fragmentos y ponerlos de inmediato en guerra y oposición, intentando
siempre que uno destruya, elimine, someta, o venza al otro, cultura del crimen,
de la destrucción de la pugna y de la guerra. En tercer lugar, establecer
fronteras bien definidas entre las partes componentes, cultura y estética de la
soledad y el abandono. Por último, y acaso como sub pr oducto de la anterior,
establecer leyes y lenguajes propios para cada una de las partes, lo que he
denominado efecto Torre de Babel, productor de confusión e incomunicación.


Si esto es así, entonces no es de extrañar que la cultura haya tomado por estos senderos en su desarrollo evolutivo, y que se necesite una forma nueva y revolucionaria de repensarla, concebirla y vivirla, forma que, en parte, ya
está creada y reflejada en diferentes documentos trascendentes, elaborados en la
búsqueda del ser humano de su imprescindible redención definitiva, (aunque haya
que reinterpretarlos) y en experimentos sociales parciales, que han sido cuando
menos incomprendidos y manipulados, por las fuerzas beligerantes de las
diferentes épocas, entre ellos los cristianos mismos, que han de apurarse en
rescatar su esencia.


En segundo lugar el problema del ser humano, incluyendo el estético, no se resuelve de forma simple, convirtiendo al estado en propietario universal, ni a los trabajadores en propietarios, ni a los
hombres en mujeres ni a las mujeres en hombres, a los blancos en negros etc.
etc. sino diseñando activamente una nueva forma de vivir y producir acorde con
nuestra esencia natural, que excluya la enajenación. Por supuesto que la
estética revolucionaria implica la existencia paulatina de artistas que no estén
en una relación enajenada consigo mismos, con su obra y con el mundo al cual
pretenden mejorar. Este tremendo reto implica que la posesión, en cualquiera de
sus formas, ceda su puesto al disfrute, que desaparezca la propiedad como primer
valor, no sólo en las leyes, sino en el espíritu de los seres humanos, que la
ética se transforme y se renueve, no en mandamientos nuevos, sino también en la
concienci a de la especie, en fin, una forma realmente nueva de pensar, de
sentir y de vivir y disfrutar la vida.


¿Escapamos los revolucionarios mismos a las relaciones enajenadas, lo mismo en lo económico que en lo social, en lo ético que en lo estético? Ernesto Che Guevara, paradigma de hombre de
estos tiempos, de revolucionario y de intelectual se refirió a la dura lucha que
tenía que librar a diario consigo mismo para erradicar en él los conceptos y
valores del mundo burgués, del mundo enajenado. Si así fue para el Ché,
superdotado por instinto, que no será para los que no tuvimos el privilegio a
veces ni siquiera de intentar esta tarea o de concebirla.


No será a partir de elucubraciones teóricas que se elabore una estética revolucionaria sino a través de la tensión, la lucha y el desgarramiento de la acción
cotidiana, del quitarnos los vestidos viejos (incluida la ropa interior) y
seleccionar inteligentemente las nuevas vestimentas, para lo cual es
imprescindible desnudarse y enfrentar el frío y el calor, la lluvia, la humedad
y el magnetismo.


La penetración de la cultura burguesa, de la estética del arte por el arte, de los jugueteos monetarios, del arte como mercancía, del ser humano como robot cibernético programable, de la manipulación sensorial, del
marginalismo grosero y otros fenómenos artísticos y culturales enajenantes y
antihumanos, no es sólo, ni siquiera esencialmente, un problema de discusión
teórica, sino de creación de una vida nueva, que necesariamente engendrará un
nuevo arte y una nueva estética, exentos de contenidos y de formas locas, para
ello hay que incluir, necesariamente a la subjetividad dentro de la acción
revolucionaria, a la espiritualidad, a la recreación a la sexualidad, a la
amistad, en fin, a toda la realidad y no sólo a los aspectos sociales, políticos
o empresariales. No puede existir y no existirá realmente, un mundo nuevo en el
que predomine la moral vict oriana, las películas de Holywod, la violencia
individual y colectiva, la chabacanería marginal, el consumismo y otros valores
provenientes de culturas enajenadas. A estos no hay que prohibirlos, vencerlos,
repudiarlos o destruirlos, sino superarlos, sustituyéndolos por los que surgirán
necesariamente de una cultura y un mundo realmente nuevos.


En este sentido, vale la pena repasar y repensar la triste historia del socialismo real, del realismo socialista y de otros modelos trasnochados que aplicaron el método
materialista como un modelo ya preparado sobre el cual se intentaron cortar los
hechos históricos, en lugar de un método de orientación en constante
perfeccionamiento, con lo cual terminaron por volver al principio, desgarrando
lo mejor del alma colectiva de sus pueblos.


Muchos pensadores, incluso idealistas, como Hegel, señalaron que las sociedades de clase se oponen a lo bello, al arte, a la estética, o lo que es igual a la vida, según la línea
argumental que hemos seguido, esta oposición ha crecido exponencialmente hasta
llegar a una situación insoportable y loca, en la que subsisten:


De una parte la santurronería estéril de las misas, de los espirituosos de todo tipo, de los nirvánicos egoístas e insatisfechos y de otra la diablura manifiesta del
KKK, los grupos fascistas y terroristas, los gánsters, estúpidos e indiferentes,
buscadores viles de riqueza y poder elevados a la categoría y el rango de
presidentes etc.

De una parte la riqueza y la opulencia extremas y de otra la miseria, el hambre la pobreza y la enfermedad

La libertad, la igualdad y la fraternidad junto a los derechos humanos, proclamados, a viva voz, como valores sumos mientras se practica en las sombras la persecución y la represión
policíaca, las muertes “accidentales”, la vigilancia de los actos y pensamientos
más íntimos, la incitación a la violencia y la tortura, las detenciones
preventivas, la lucha fraticida entre religiones, filosofías, razas, zonas
geográficas etc. El ser humano como primer enemigo del ser humano, incluso de si
mismo.


La proclamación de la paz, hipócrita y forzada, mientras el mundo se desgarra en constantes guerras que cada vez cobran más y más víctimas, sobre todo de inocentes.

La proclamación de un arte y una cultura, vacíos e intrascendentes en miles de toneladas de papel cromado, discos compactos, de transmisiones interminables vía satélite, mientras se silencian sistemáticamente
o se destruyen lo mejor del arte y la cultura universal (el caso de Irak es sólo
un ejemplo)


La enajenación ha llegado a tal extremo que resulta para muchos imposible la simple noción de lo bello, de la vida natural, de lo justo y lo noble, de lo genuino… por la constante erosión enajenante y loca de nuestras
facultades humanas, de los sentidos humanos incluidos los físicos, a través de
estímulos cada vez más violentos, fuertes y antagónicos, la vista por la
iluminación artificial excesiva, por mil refuegos artificiales que tal parecen
dirigidos a débiles visuales y que asustarían a cualquier ser natural, en las
discotecas, en los terrenos deportivos y espectáculos artísticos y hasta en los
hogares mismos, el oído por cada vez mas potentes equipos amplificadores y
melodías que igual asustan que enardecen, el tacto porque ya apenas palpamos y
la ternura verdadera apenas tiene ocasión de manifestarse, el gusto y el olfato
por las comidas chatarra, estandari zadas, los microways, los perfumes intensos
y mantenidos y homogenizados, los preservativos iluminados y saborizados, los
perfumes vaginales y otros inventos del mercado moderno. En fin, que este ser
humano de hoy, producto de más de seis mil años de civilizaciones de clase, sea
pobre o rico, burgués o proletario, amigo o enemigo, hembra o varón presidente o
elector etc. apenas puede darse el lujo de hablar de, ni de sentir la belleza,
pues se encuentra en el dilema esencial de rescatarse a sí mismo, a su
existencia física, emocional y espiritual de forma tal que garantice al menos un
poco de disfrute, de paz, de armonía y de belleza entre los elementos que
componen su vida, en este sentido coincido con Martí en que el arte puede
constituir y constituirse en una poderosísima arma en la batalla del hombre por
rescatarse a sí mismo.


Entonces la primera tarea estética del revolucionario consiste en rescatar la belleza y la armonía de su propia vida, y de la de la vida de los demás, y con ella recatar la vida y el disfrute y placer
de vivirla.


Bibliografía:
1-Licea Díaz Orlando. Ecología Interior. Editorial Científico Técnica. La Habana 2006
2-Licea Díaz Orlando. Socialismo y Subjetividad.
3-Licea Díaz Orlando. Significación de la Subjetividad para el diseño de un mundo mejor. Aporrea. 2006.
4-Martí José Obras Completas. La Habana. 1987
5-Marx Carlos. Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844. Editorial Pueblo y Educación. La habana 1975
6-Marx Carlos y Engels Federico Sobre la Literatura y el Arte. Editora Política. La habana 1965.
3.- Juárez en Martí, por Dr. PEDRO PABLO RODRÍGUEZ

El benemérito de las Américas fue una de las personalidades de la historia continental más apreciadas por José Martí. Desde su adolescencia habanera, el cubano admiró al Presidente
mexicano que tenazmente resistió la invasión extranjera, recuperó la soberanía
de su patria e impulsó la renovación de su república mediante la aplicación de
las Leyes de Reforma. Posteriormente Martí arribó a México a los tres años del
fallecimiento de Juárez cuando su esencia aún estaba palpitante en la memoria,
el recuerdo y la acción cotidiana de la sociedad mexicana. Por eso, en uno de
sus textos escritos en la hermana nación, en defensa de la educación popular
para todos, dijo: "Un indio que sabe leer puede ser Benito Juárez."


Benito Juárez fue, sin duda alguna, una de las personalidades hispanoamericanas más admiradas por Martí, quien llegó inclusive a situarlo al lado de Bolívar, el hombre mayor de nuestra América para el Maestro. Las razones
para semejante estimación fueron varias. El cubano calificó como una "cruzada
épica" la pelea republicana y patriótica frente a la invasión francesa y el
imperio encabezada por Juárez. Y también señaló repetidas veces la condición
étnica de Juárez, muestra absoluta para él de que no había justificación alguna
para considerar inferiores a los indios de América. Así, afirma que "el alma
humana tomó el temple y el brillo del bronce" en la persona de Juárez. Y por
eso, entre los varios libros que quiso hacer y nunca pudo, Martí soñó con
escribir dos biografías: l as de Bolívar y Juárez.


El liderazgo de Juárez está en la base de los juicios martianos acerca del mexicano como personalidad ejemplar de la historia continental. Para el Maestro no solo era de
admirar la heroicidad de Juárez sino también su humildad. Así, en la época en
que preparaba la guerra independentista para Cuba y Puerto Rico, Martí llama la
atención en sus escritos acerca del ejercicio por Juárez del oficio de tabaquero
durante su exilio en Nueva Orleans. Y cuando defiende la honra de los tabaqueros
cubanos, frente a los que no querían contar con los emigrados pobres, escribe lo
siguiente: "¡Tabaquero, bandidos, fue el indio Benito Juárez, que echó un
imperio al mar, y supo desafiar la pobreza con honor, y reconquistó y aseguró la
independencia en su tierra!"

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