Martianos

Martianos. Seguidores del pensamiento de José Martí Red de los emigrados cubanos

HONRAR HONRA No. 31/10
Órgano de la Oficina del Programa Martiano del Consejo de Estado de la República de Cuba.
Editor: Subdirector Lic. Eulogio Rodríguez Millares,
Calzada No. 801, ent. 2 y 4, Vedado, Plaza de la Revolución, Ciudad de la Habana Telf. 831-1910, 838-2298 Fax 836-4756
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“Es incompleta la victoria cuando no mueve el corazón de la mujer. El es la medicina: él es el milagro: él es el triunfo.” José Martí T 5 P 16

INVITACIÓN A LA II CONFERENCIA INTERNACIONAL BOLÍVAR, LINCOLN Y MARTÍ EN EL ALMA DE NUESTRA AMÉRICA, CARACAS, VENEZUELA (NOVIEMBRE 17 AL 20)
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DOCUMENTOS INCLUIDOS EN ESTE NÚMERO.


1.- PENSAMIENTO Y COMBATE EN LA ESENCIA DE LA NACIÓN
2.- LOS GRANDES HABLAN DE MARTÍ (A, B, C) Pag. 2
3.- EL DR. ARMANDO HART DÁVALOS EN EL 33 ANIVERSARIO DEL CEM Pag. 7
1.- Pensamiento y combate en la esencia de la nación, por Dr. Armando Hart Dávalos

Situar como aspecto central de la concepción filosófica de los educadores cubanos la práctica de enseñar y mejorar al hombre, está a tono con las más rigurosas concepciones científicas de nuestras ideas filosóficas. Nada del «reino de este mundo» estaba para los maestros cubanos fuera de la naturaleza, la que era sometida al más riguroso examen por el pensamiento científico y filosófico. En la primera mitad del siglo XIX esto llevó a la cultura filosófica, y subrayo filosófica, del país a una escala espiritual y científica superior a la de Europa y Estados Unidos de esa época.
Ellos sembraron las semillas de la unión estrecha lograda en La Demajagua y Guáimaro, entre el pensamiento más avanzado del mundo de entonces y el combate para poner fin a la tragedia de la esclavitud y de la dominación colonial. Esta comunión de ideas y sentimientos estaba y está en la existencia misma de la nación. En la transformación radical que se proponían la educación y la cultura eran su aspecto esencial para el cambio histórico. Las situaban como epicentro del ideario cubano. Lo hacían no en el terreno de las especulaciones metafísicas o de supuestas influencias ajenas a la naturaleza, sino como categoría de lo que se ha llamado «superestructura». La colocaron así como tema central de la práctica, ahí está la riqueza de su pedagogía y de su valor político, piedras angulares de la cultura cubana.
En Martí esto se elevó a más alta escala cuando presentó las ideas de estudio-trabajo y expuso sus concepciones en torno a lo que llamó la ciencia del espíritu y los hechos espirituales. Recomiendo leer lo que planteó sobre esto, así como sus ideas en relación con el equilibrio entre los hombres y entre las naciones. Esto último es un aporte de trascendencia universal. Que no se le entienda todavía en la forma que corresponde es algo que debemos tratar de resolver quienes tenemos un compromiso de honor con su legado.
En fin, hay que promover investigaciones científicas y filosóficas alrededor del carácter y el papel de la cultura, incluida la educación y la docencia, en el desarrollo social del hombre. Ellas deben abarcar tanto el campo de las ciencias sociales humanas como las de carácter natural.
Al estudiar estos temas con visión actual y partiendo de la formación científica y filosófica que hemos recibido del materialismo histórico, hay puntos en Luz y Caballero que mueven a la más consecuente reflexión filosófica. Medardo Vitier, conocedor de su obra filosófica destaca que para Luz el criterio sobre la verdad no radica objetivamente en el mundo exterior, no radica subjetivamente en nosotros; surge, se organiza, como una congruencia entre lo objetivo y lo subjetivo. Marx y Engels en las Tesis sobre Feuerbach señalan como defecto fundamental de todo el materialismo anterior –incluido Feuerbach–no concebir la realidad, la sensorialidad de un modo subjetivo. Por consiguiente —señalan--- el lado activo fue desarrollado por el idealismo, por oposición al materialismo. ¡Cuántas polémicas tuvieron lugar desde los años 60, cuando el Che y Fidel destacaron el val or de lo subjetivo y el papel del hombre en los procesos históricos!
Hay que probar la raíz materialista y el fundamento científico de la facultad humana de crear vida espiritual. En realidad está confirmado por la evidencia de que no sólo de pan vive el hombre. No lo dijo un científico, pero es una verdad científica. Es una de esas verdades sencillas que, parafraseando a Engels, podríamos decir que también permaneció oculta en la maleza ideológica de siglos. A esto se refería Engels cuando afirmó: «La civilización ha realizado cosas de las que distaba muchísimo de ser capaz la antigua sociedad gentilicia, pero las ha llevado a cabo poniendo en movimiento los impulsos y las pasiones más viles de los hombres, y a costa de sus mejores disposiciones». Yo diría: maestro Engels, ¿dónde están las mejores disposiciones? Y seguro contestaría: en la naturaleza humana.
Tanto en un caso como en el otro –los impulsos más viles y las mejores disposiciones están en la naturaleza humana como un factor clave de las condiciones y actitudes del hombre.
Lo más importante consiste en que el pensar filosófico cubano promovió el lado activo a favor de la justicia en su forma radicalmente universal y lo hace sobre el fundamento de métodos de investigación científica de la naturaleza. Esto es lo que nos ha ayudado a ser revolucionarios. Dinamizarlo sobre el fundamento de la interpretación cubana del materialismo histórico está presente desde los tiempos del Moncada como fuerza esencial de la Revolución en el medio siglo concluido. Ello nos permitió enfrentar un momento decisivo de la historia cultural de lo que se llamó Occidente. El genio y la originalidad de Fidel Castro consistieron en llevar al terreno de los hechos estos métodos y principios que, en esencia, significan relacionar dialécticamente las ideas del socialismo con la tradición ética de la nación cubana.

2.- LOS GRANDES HABLAN DE MARTÍ (A, B, C)

A) Impresión de José Martí, Por Rubén Darío

Me hospedé en un hotel español, llamado el Hotel América, y de allí se esparció en la colonia hispanoamericana de la imperial ciudad la noticia de mi llegada. Fue el primero en visitarme un joven cubano, verboso y cordial, de tupidos cabellos negros, ojos vivos y penetrantes y trato caballeroso y comunicativo. Se llamaba Gonzalo de Quesada, y es hoy ministro de Cuba en Berlín. Su larga actuación panamericana es harto conocida. Me dijo que la colonia cubana me preparaba un banquete que se verificaría en casa del famoso “restauranteur” Martín, y que el “Maestro” deseaba verme cuanto antes. El maestro era José Martí, que se encontraba en esos momentos en lo más arduo de su labor revolucionaria. Agregó asimismo Gonzalo, que Martí me esperaba esa noche en Harmand Hall, en donde tenía que pronunciar un discurso ante una asamblea de cubanos, para que fuéramos a ver le juntos. Yo admiraba altamente el vigor general de aquel escritor único a quien había conocido por aquellas formidables y líricas correspondencias que enviaba a diarios hispanoamericanos, como La Opinión Nacional, de Caracas, El Partido Liberal, de México, y, sobre todo, La Nación de Buenos Aires. Escribía una prosa profusa, llena de vitalidad y de color, de plasticidad y de música. Se trasparentaba el cultivo de todas las literaturas antiguas y modernas; y, sobre todo, el espíritu de un alto y maravilloso poeta. Fui puntual a la cita, y en los comienzos de la noche entraba en compañía de Gonzalo de Quesada por una de las puertas laterales del edificio en donde debía hablar el gran combatiente. Pasamos por un pasadizo sombrío; y, de pronto, en un cuarto lleno de luz, me encontré en los brazos de un hombre pequeño de cuerpo, rostro de iluminado, de voz dulce y dominadora al mismo tiempo y que me decía esta única palabra: “¡Hijo!"

Era la hora ya de aparecer ante el público, y me dijo que yo debía acompañarle en la mesa directiva; y cuando me di cuenta, después de una rápida presentación a algunas personas, me encontré con ellas y con Martí en un estrado, frente al numeroso público que me saludaba con un aplauso simpático. Y yo pensaba en lo que diría el gobierno colombiano, de su cónsul general sentado en público, ¡en una mesa directiva de revolucionarios antiespañoles! Martí tenía esa noche que defenderse. Había sido acusado, no tengo presente ya si de negligencia, o de precipitación, en no sé cuál movimiento de invasión a Cuba. Es el caso, que el núcleo de la colonia le era en aquellos momentos contrario; más aquel orador sorprendente tenía recursos extraordinarios, y aprovechando mi presencia, simpática para los cubanos que co nocían al poeta, hizo de mí una presentación ornada de las mejores galas de su estilo. Los aplausos vinieron entusiásticos, y él aprovechó el instante para sincerarse y defenderse de las sabidas acusaciones, y como pronunció en aquella ocasión uno de los más hermosos discursos de su vida, el éxito fue completo y aquel auditorio antes hostil, le aclamó vibrante y prolongadamente.

Concluido el discurso, salimos a la calle. No bien habíamos andado algunos pasos cuando oí que alguien le llamaba “¡Don José! ¡Don José!” Era un negro obrero que se le acercaba humilde y cariñoso. “Aquí le traigo este recuerdito”, le dijo. Y le entregó una lapicera de plata. “Vea usted, me observó Martí, el cariño de esos pobres negros cigarreros. Ellos se dan cuenta de lo que sufro y lucho por la libertad de nuestra pobre patria”. Luego fuimos a tomar el té a casa de una amiga suya, dama inteligente y afectuosa, que le ayudaba mucho en sus trabajos de revolucionario.

Allí escuché por largo tiempo su conversación. Nunca he encontrado, ni en Castelar mismo, un conversador tan admirable. Era armonioso y familiar, dotado de una prodigiosa memoria, y ágil y pronto para la cita, para la reminiscencia, para el dato, para la imagen. Pasé con él momentos inolvidables, luego me despedía. El tenía que partir esta misma noche para Tampa, con objeto de arreglar no sé qué preciosas disposiciones de organización. No le volví a ver más. Fin

B) El mexicano Alfonso Reyes Por Jorge Smith

Alfonso Reyes (1889-1959) es un clásico de la lengua española: ensayista, poeta, crítico, traductor, político y diplomático pertenece a la Edad de Oro de la intelectualidad mexicana emergida de la Revolución de 1910 como una vuelta al humanismo griego en rechazo al positivismo palabrero de Porfirio Díaz y el grupo de “Los científicos”, asesores del dictador.

En 1909 Reyes fundó, junto al dominicano Pedro Henríquez Ureña, y los mexicanos Antonio Caso, Ramón Vasconcelos y Martín Luis Guzmán, el "Ateneo de la Juventud" desde donde realizaron una labor intelectual relevante en la Revolución.

Su trabajo con el mundo clásico no se limitó al de la erudición, pues constituyó más bien una reinvención de metáforas poéticas y hasta políticas que definieron nuevas perspectivas para articular la realidad de México.

En Cuba tuvo muchos amigos como Juan Marinello y Jorge Mañach e intelectuales de la nueva hornada como Cintio Vitier, Agustín Pi, Eliseo Diego y Roberto Fernández Retamar asistieron a sus conferencias habaneras. Entre sus obras más importantes destacan Visión del Anahuac, El deslinde e Ifigenia cruel. A continuación publicamos sus opiniones sobre martí a quien llegó a valorar como “supremo varón literario”.

Martí a la luz de la Nueva Física Por Alfonso Reyes

La Nueva física nos ayuda a entenderlo mucho mejor de lo que pudieron entenderlo sus contemporáneos. Martí era un ser en estado radiante. Aun aunque no hubiera muerto en Dos Ríos tenía que desaparecer pronto por una como disgregación atómica. Por eso su vida es apresurada. Todas las simpatías y los amores, todos los estímulos del mundo se dieron cita en su corazón atropellándose por entrar. Una existencia así no se puede soportar mucho tiempo a menos de enloquecer o huir a la gloria y apagarse como lo hizo el pobre Rimbaud.

Que en tan corta vida haya podido hacer cuanto hizo ese escritor que parece llevar un siglo o más de literatura, ser ese amigo de todos y ese hombre único que fue, ser el político, el combatiente, el héroe, raya en milagro, de veras raya en milagro.

Entre otros afanes implacables lo consumía la sed de escribir, de dar a los instantes forma durable –como en el prólogo de Fausto dice el Señor- y cada día descubrimos nuevos yacimientos de su obra, hasta verdaderas minucias (pero nunca insignificantes), hebrillas de oro que andan flotando por ahí, tal esa antología de curiosidades periodísticas a poco aparecida en Caracas (Sección constante).

C) José María Vargas Vila y su amistad con Martí Por Imeldo Álvarez García

No son pocos los cubanos que solo conocen –o creen conocer– al novelista, ensayista y crítico colombiano José María Vargas Vila por las novelas que escribió en desafío frente a quienes lo acusaban de negar y combatir lo más asentado y recibido. Yo podría reconstruir diálogos y comentarios intercambiados a lo largo de mi vida en distintos lugares y momentos sobre libros y anécdotas de este autor, siempre desde una mirada satanizada y controversial.

Esta vez reconstruyo otras experiencias. Según Sainz de Robles este personaje ya casi olvidado fue “un espíritu obsesionado por tres grandes enemigos: Dios, el Yanki y la Gramática”.

Vargas Vila nació en Bogotá y es sabido que, desde los tiempos de la colonia, las letras colombianas ofrecen un inventario de figuras de diversas expresiones: Jorge Isaacs, José Eustacio Rivera, Tomás Carrasquilla, Porfirio Barba Jacob, José Asunción Silva, Gabriel García Márquez, etc.

Algunos historiadores dicen que el nacimiento del controvertido autor de 27 novelas como La ubre de la loba, Flor de fango y Aura o las violetas, fue en 1860; otros que en 1863, pero todos registran su muerte en Barcelona, España, en 1933, año del derrocamiento de Machado en Cuba y de la proclamación por el Gobierno de Estados Unidos de su política de Buen Vecino.

Sus primeros textos los publicó en Venezuela, después de huir de su patria al estallar una guerra civil. Aquí fundó varios periódicos y fue director de El Eco Andino. En l886 dio a conocer un cuaderno de versos titulado Pasionaria. En 1890 emprendió un viaje por Europa y regresó a Caracas para fundar un nuevo periódico: El Espectador.

Era el tipo de periodista que llamaba la atención con artículos anticlericales y de asuntos sociales. En una ocasión representó al Ecuador en Roma. En Nueva York fundó la revista Némesis, que escribía él solo. Años después fue cónsul de Nicaragua en Madrid.

¿Cuándo conoce y se relaciona con José Martí?

Como sabemos, Gonzalo de Quesada y Aróstegui, incluía en la edición de las Obras de Martí, trabajos escritos por hombres de letras que fueron amigos del Maestro. Félix Lizaso explica que en 193l comenzó a publicarse en la Revista Bimestre Cubana esos textos, que en 1953 la Dirección General de Cultura del Ministerio de Educación utilizó para conformar en la Revista Cubana un homenaje a José Martí en el centenario de su nacimiento.

En la página 130, con el título de “Evocación”, podemos leer un largo artículo de José María Vargas Vila en el que el escritor colombiano cuenta sus relaciones con nuestro gran hombre.“Era en Nueva York, en 1892 –dice Vargas Vila–. Martí era Cónsul General de la Argentina en aquel Puerto, y publicaba su periódico Patria; yo había llegado a aquella ciudad para fundar mi revista Hispano-América”.

(Recordemos que en 1892 nació César Vallejo, Julián del Casal publicó Nieve, Oscar Wilde sorprendió a sus admiradores con El Abanico de Lady Windermere, Batle propuso en Uruguay trabajar en el desarrollo de una organización política basada en clubes populares y Rubén Darío hizo escala en La Habana).

Fue Eloy Alfaro quien le presentó a Martí y los llevó a almorzar a un restaurant de Beavery Street, aledaño –dice Vargas Vila– a las redacciones de nuestros dos periódicos.

En su trabajo, Vargas Vila ofrece una multifacética visión de cómo era José Martí. Espigo algunas frases: “Voz suave, grave, extrañamente musical. Frente espaciosa. La boca oculta tras los mostachos lacios, caídos sobre los labios elocuentes, para ocultarlos como el álveo de un gran río entre los jarales ocultos. Bajo ella los ojos tristes”.

Al hablar del Martí orador, escribió: “Era un Orador, no un Causeur, ignoraba el bordonear de abejas venenosas”. “No amaba la crueldad en los decires”. “Hacía su aparición en el estrado escoltado de algún grupo reducido de amigos, casi siempre intelectuales hispanoamericanos, transeúntes en Dólar City”. ”La primera vez que lo escuché, formaba yo parte de ese grupo, con Eloy Alfaro”.

Explica Vargas Vila que Martí aparecía en la tribuna como Atlante, pequeño, encorvado bajo el peso del Mundo de Ilusiones que llevaba sobre su alma soñadora, pálido, taciturno, sin ninguno de los atributos físicos que tuvieron los atletas de la palabra. La tribuna transfiguraba a Martí, al poner los pies en ella se agigantaba. Dice: “Se erguía recto como una flecha, la sonrisa desaparecía en sus labios, la expresión de su boca no se hacía mala, pero adquiría un rictus de severidad”.

Ya me he referido en mis glosas al texto de Gonzalo de Quesada y Miranda que, con el título “Cómo era Martí”, aparece al final del tomo 27 de las Obras Completas de José Martí, de la Editorial de Ciencias Sociales, 1975, y también al libro publicado por Mary Cruz recientemente por la Colección Ala y Raíz del Centro de Estudios Martianos, en el cual se recogen testimonios de más de sesenta personalidades que conocieron personalmente al Maestro, y pienso que Vargas Vila aporta matices interesantes.

La Habana, 1935, Dice el colombiano: “El brazo derecho llevado atrás, colocado sobre los riñones, como si ocultara el carcaj repleto de sus flechas, la izquierda levantada, como si fuera a clavar en tierra una bandera; o como si trazara el itinerario al vuelo de sus metáforas, que eran como un vuelo de alciones sobre el mar. La extendía luego hacia adelante, como si marcase el Camino de la Victoria a las Huestes Invisibles (…) Cuando llegaba el momento del Apóstrofe vibrador, el brazo oculto aparecía enhiesto, como un asta, en la cual flotara la bandera de Cuba Libre amparando la tumba de los muertos y llevando al combate las legiones de los vivos, la voz se hacía tronitante, y flotaba en el aire la metáfora final”.

Llamo la atención sobre el detalle “del brazado derecho atrás” y “la izquierda levantada”.

Sigue Vargas Vila: “El guijarro de David hendiendo el aire; se sentía la impresión de ver el gesto de Goliat, herido entre las dos cejas hirsutas; el auditorio se alzaba como un solo hombre (…) era ya la vanguardia de las legiones de Maceo; parecía que la sombra de Quintín Banderas galopaba en su caballo de guerra, llevándolas al combate (…) Martí callaba, la nube de la transfiguración desaparecía, el Cristo descendía de la Colina luminosa, y entraba otra vez en el redil de sus discípulos, emocionado, fatigado, hecho otra vez enormemente triste, recibía la ovación inclinándose reverente, y estrechaba las manos amigas que se le tendían”.

Y explica, admirado, el colombiano: “Así oí en tres ocasiones la oratoria armoniosa de Martí”. “No lo oí en espacios abiertos”.

En su revista Hispano-América, Vargas Vila escribió sus impresiones y después supo que en una fiesta en Filadelfia una niña las leyó en honor al gran orador, y los ojos de Martí se humedecieron de lágrimas. “Después perdí de vista a Martí. Desapareció”, señala en su “Evocación”. En los tomos 2 y 20 de las Obras Completas de Martí (Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975), aparecen textos que calzan con indudable profundidad las relaciones de amistad entre el Apóstol y el escritor colombiano.

En la página 178 del tomo 2, se pueden leer estas palabras del Delegado del Partido Revolucionario Cubano y fundador de Patria: “Pero sí diremos el vehemente entusiasmo con que, sacados de sus asientos por ímpetu de amor, saludaron aquellos esclavos de América la peroración cadenciosa, inspirada, valentísima del colombiano José M. Vargas Vila, que cuenta sus días ya gloriosos por las batallas afamadas de su palabra y de su pluma en pro de la libertad…

En la página 443 del tomo 20, aparece una breve carta remitida a José M. Vargas Vila por José Martí, desde Nueva York, el 27 de enero de l894. Dice Martí: “Yo no olvido que les mostré deseo de conversar un poco a la larga con Vd. y nuestro amigo Zumeta, mañana domingo, no es que los obligue sino que no fue convite pasajero, y tendría de veras gusto en entrar de manos de Vd. en mis cuarenta y un años. Con que lleve su mente, basta, y Zumeta la suya; pero vea si encuentra algo de Vd. que leamos. A la nieve, Sol. Su José Martí”.

En las páginas 448-449, con fecha 14 de marzo de 1894, aparece ahora sí una larga carta de Martí a Vargas Vila, en la que, entre otras cosas, le dice: “Yo le amo a usted la palabra rebelde y americana, como hoja de acero, con que cruza las espaldas sumisas a los labios mentirosos (…) Al pintar los méritos que usted cree ver en mí, sólo pintó los suyos (…) Mi honor más grande es haberle parecido útil y bueno (…) No es la inteligencia, recibida y casual, lo que da al hombre honor, sino el modo con que la usa y la salva. No hay más que un modo de perdurar: y es servir”.

3.- EL DR. ARMANDO HART DÁVALOS EN EL 33 ANIVERSARIO DEL CEM (A, B)

A)Felicita Armando Hart al Centro de Estudios Martianos en su 33 aniversario
Por Jorge Smith

Armando Hart, uno de los líderes históricos de la Revolución Cubana y Presidente de la Sociedad Cultural José Martí, felicitó al Centro de Estudios Martianos (CEM) en ocasión del 33 aniversario de su fundación, en acto celebrado en la sede de esa institución cultural.

El autor de Con la honda martiana, en sus palabras subrayó el carácter fundacional de “las mentes del CEM”, saludó a los miembros del Cuerpo Diplomático presentes en la jornada y recordó con satisfacción que “Martí es el autor intelectual del 26 de julio”.

Por otra parte, Hart evocó a intelectuales renombrados como Juan Marinello y Cintio Vitier, que ya no viven pero pertenecieron al esfuerzo institucional de recordar y propagar las ideas del Héroe de la Independencia de Cuba.

Asimismo, mencionó a Roberto Fernández Retamar, a Fina García Marruz y a la pléyade de intelectuales cubanos que han realizado una excelente obra en el CEM, continuada hoy por la doctora Ana Sánchez, su directora.

En el inicio del acto que contó con la presencia del ex ministro de Educación Superior Fernando Vecino Alegret, Ana Sánchez recordó que el CEM se creó el 19 de julio de 1977 a propuesta de Armando Hart, entonces ministro de Cultura.

Según la oradora el objetivo de la entidad era investigar y divulgar la obra martiana y elaborar su edición crítica y puso como ejemplo de la excelencia del colectivo el que miembros como Pedro Pablo Rodríguez, Rodolfo Sarracino, Ibrahím Hidalgo, Salvador Arias y David Leyva hayan obtenido relevantes premios por su obra.

En el acto el doctor Pedro Pablo Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2009, fue investido con la distinción Pensar es servir, por lo que su colega Carmen Suárez calificó como:
“esfuerzo, estudios de edición, minuciosidad, y olvido de la propia obra por consagrarse a la monumental edición crítica de las Obras Completas de José Martí”.

Rodríguez recordó el papel en su vida de personalidades como Armando Hart, Ismael González, Cintio Vitier (prueba de desprendimiento y generosidad, apuntó), Ramón de Armas, Ana Sánchez y su equipo de trabajo.

La soprano Lucy Provedo y el maestro Juan Espinosa tuvieron a su cargo la sección musical del acto con canciones de Ernesto Lecuona creadas a partir de letras del Apóstol. Espinosa y Provedo recibieron, además, tributos por 50 años de carrera artística, el primero y una cooperación generosa con el CEM, la segunda.

Finalmente, fue inaugurada una exposición intitulada Para un hombre sincero, con 18 pinturas con motivos martianos de los maestros: Águedo Alonso, Pedro Pablo Oliva, Ernesto García Peña, Juan Suárez, Vicente Bonachea, Eduardo Roca (Choco), Osvaldo García, José Luis Fariñas, Eduardo Hernández, Juan Miguel Suárez, Leonardo Cuervo, Esteban Machado, Víctor Manuel Velásquez, René Negrín, Kamyl Bullaudy, Mary Cary Díaz, Yovani Caisé y Jorge Luis Cudina; y una escultura del profesor René Negrín.

B) Intervención de Armando Hart en acto conmemorativo del 33 Aniversario del Centro de Estudios Martianos

Nos reunimos una vez más para recordar los momentos fundacionales del Centro de Estudios Martianos, que hoy cumple 33 años. Es largo el camino recorrido desde que la dirección de la Revolución decidió constituir esta institución y encomendarle una tarea que ya reclamaban la historia y la realidad cubana. Era imprescindible concentrar el talento y los recursos posibles en la creación de un espacio dedicado, exclusivamente, a la investigación, el estudio y la divulgación de la vida y obra del Apóstol José Martí, de su pensamiento multifacético, su ideario antiimperialista y su acción política.

Nada más urgente y necesario para la Revolución Cubana, si tenemos en cuenta que Martí fue el autor intelectual del ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, o sea, el autor intelectual del 26 de julio. Su pensamiento guió el curso de la acción revolucionaria que nos condujo al triunfo del primero de enero y a la construcción de la nueva sociedad.

Correspondió al Ministerio de Cultura dar los pasos iniciales para la conformación del Centro de Estudios Martianos. Como primer director estuvo a punto de ser designado uno de nuestros más ilustres y prestigiosos estudiosos y divulgadores de la obra de Martí, el doctor Juan Marinello, de reconocida trayectoria política y revolucionaria; pero su lamentable fallecimiento por aquellos días lo impidió. Entonces, Roberto Fernández Retamar, figura igualmente respetada y martiano profundo, se convirtió en el director del Centro en la etapa de organización y cumplimiento de las tareas preliminares, que colocaron los cimientos de lo que ahora tenemos.

No podemos olvidar en instantes como este al querido Cintio Vitier, presidente de honor, cuya presencia y colaboración permanentes, hasta sus últimos días, llenaron de prestigio, sabiduría, autoridad moral e intelectual, la obra llevada a cabo por esta institución durante más de tres décadas. En cada aniversario se hace insoslayable rendir homenaje a Cintio, y también a Fina, pilares básicos de esta labor que Cuba y América necesitan.

Es oportuno y justo señalar que el Centro de Estudios Martianos, -bajo la dirección de la compañera Ana Sánchez Collazo, y desafiando con éxito las limitaciones materiales -, llega a su 33 aniversario con vigor pleno y los siguientes logros:

· Publicación de los primeros 18 tomos de la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí (principal proyecto de investigación y editorial del Centro).

· Reedición de los tomos I y II de la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí en la tirada masiva del Instituto Cubano del Libro.

· Actualización y publicación de los últimos 5 números del Anuario del Centro de Estudios Martianos (su revista científica acreditada por el CITMA).

· El Portal José Martí se ha mantenido por más de dos años en el primer lugar del buscador Google, logrando desplazar las páginas webs de los llamados “cubanólogos” de Miami.

· Materialización, con calidad, de los proyectos de investigación aprobados en las sesiones del Consejo Científico de la Institución.

· Elevación del índice de publicación de artículos y libros por los investigadores del CEM. Anualmente la editorial del CEM publica un promedio de 25 libros y folletos.

· Confección y publicación de 6 multimedias con temática martiana:

1. Las Obras Completas de José Martí (en su nueva edición)

2. La Cronología

3. El periódico “Patria”

4. Martí para todos

5. Anuario del Centro de Estudios Martianos

6. Aforismos

· Celebración anual de Coloquios Internacionales, entre los que destaca el VII Encuentro Internacional de Cátedras Martianas realizado en el 2009.

· Trabajo comunitario con escuelas primarias, secundarias y adultos de la tercera edad.

· Fortalecimiento del trabajo de las Cátedras Martianas en Cuba y en la arena internacional.

· Reinicio de cursos, para estudiantes de otros países, sobre la vida y la obra de José Martí y la cultura cubana.

· Crecimiento de disciplina, solidaridad y sentido de pertenencia del colectivo laboral del Centro, tal corresponde a una institución académica y revolucionaria.

El año 2009 fue, además, pródigo en reconocimientos y distinciones para nuestros investigadores y para el Centro. Fuimos acreedores de cinco premios nacionales y uno internacional:

· Premio Martiano de la Crítica de ensayo del Centro de Estudios Martianos: Rodolfo Sarracino.

· Premio Nacional de Ciencias Sociales 2009: Pedro Pablo Rodríguez.

· Premio Félix Varela de la Sociedad Económica Amigos del País:

Salvador Arias.

· Premio Nacional de Historia 2009: Ibrahim Hidalgo.

· Premio de Ensayo Alejo Carpentier: David Leyva.

· Premio del Concurso Internacional de Ensayo de la Revista

Temas: David Leyva.

Premios Colectivos:

· Distinción: Pluma de Rubén Martínez Villena, otorgada al Centro de Estudios Martianos por la Universidad Pedagógica de La Habana.

· Centro de Investigación Destacado del CITMA 2009.

Sin embargo, no podemos conformarnos con lo alcanzado. Debemos velar por el control de lo programado y su aplicación adecuada, procurando promover relaciones fraternales con instituciones y personalidades que puedan contribuir a estos empeños en el país y fuera de él. Asimismo, debemos investigar y estudiar cómo vincular cada vez mejor la práctica del hacer con la necesidad de hallar la correspondencia entre posiciones radicales y armoniosas; así encontraremos los caminos teóricos y prácticos que necesita el mundo en el siglo XXI.

Reciban la dirección del Centro de Estudios Martianos y sus trabajadores nuestro reconocimiento y felicitación en este 33 aniversario y la exhortación a seguir avanzando por el camino de Martí, que es el camino de la Revolución, que es el camino de Cuba y de América en estos tiempos difíciles y complejos para el mundo y para el futuro de la humanidad.

Muchas gracias a todos.

Patria o muerte. Venceremos.

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