Martianos

Martianos. Seguidores del pensamiento de José Martí Red de los emigrados cubanos

Boletín especial es un servicio informativo de Cubarte (23/04/2014)

EL VIII CONGRESO DE LA UNEAC

NOTA A LOS LECTORES

El VIII Congreso de la UNEAC recién concluyó. La prensa escrita, radial y televisiva, dio amplia divulgación al desarrollo del Congreso, a las intervenciones del Vicepresidente Miguel Díaz Canel quien lo clausuró oficialmente, del reelecto Presidente de la UNEAC, Miguel Barnet, y de otros destacados intelectuales, así como la presencia y palabras del Presidente Raúl Castro en su sesión final. Todo ello, aunque importante, no agota la riqueza de los debates e intercambios desarrollados alrededor de este trascendental evento de los escritores y artistas cubanos, desde sus sesiones preparatorias previas, desarrolladas en cada Sección y territorios, las Comisiones de Trabajo y las Plenarias del Congreso. Hemos querido sumarnos al esfuerzo de divulgación de los resultados y acuerdos del cónclave, reproduciendo una selección de textos que completan la información precedente, a fin de contribuir al conocimiento de los problemas centrales que este abordó, sus acuerdos, y los criterios de un grupo significativo de participantes, lo que esperamos sea útil para continuar la batalla por el desarrollo y la defensa de la cultura cubana en estos tiempos, que es decir la lucha por salvar la Patria, la Revolución y el Socialismo.

 

Encendidos debates ante los dictámenes de las comisiones


Roberto Miguel Torres Barbán • La Habana, Cuba

En la sesión plenaria de este sábado, los delegados al VIII Congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba — 500 delegados al cónclave— discutieron los dictámenes de las diferentes comisiones que sesionaron este viernes en el Palacio de Convenciones de La Habana. Omar Felipe Mauri dio lectura al informe central de la Comisión Estatutos, Reglamento y Reclamaciones con la que se iniciaron los debates de este sábado.

En el Palacio de Convenciones de La Habana se dialogó sobre el Proyecto de estatutos, elaborado según precisó el reconocido intelectual a partir de los 25 informes y las 239 proposiciones, cambios, enmiendas y adiciones que realizaron las diferentes asociaciones, los consejos provinciales y municipales, así como las direcciones y algunos miembros de la organización.

En un ejercicio sincero y altamente positivo de debate, dijo Mauri, la comisión formuló un conjunto de propuestas que enriquecen, completan y actualizan los estatutos sometidos a consideración de los delegados, como la creación de una comisión de estilo, el otorgamiento de un plazo de 180 días para que se revise y adecúe el Reglamento Interno General a los nuevos estatutos y presentarlo en la Primera Reunión del Consejo Nacional recién electo. Esta Comisión, añadió, pudo haber cometido un error al suprimir un artículo que figura en todos los estatutos de organizaciones similares.

Nos referimos al que prescribe la posible extinción de la organización. Hemos querido con ello no dejar resquicio alguno a los enemigos, los oportunistas y los vacilantes, que apuestan por el desmontaje de nuestra sociedad y de sus instituciones. Por eso se ha suprimido ese artículo, como aparecía en anteriores versiones de los Estatutos, y proponemos al congreso aprobar que en su lugar aparezca, con el espíritu que reza en el Artículo 1 de los actuales Estatutos: “Esta Unión no se extinguirá hasta tanto no se extingan la cultura y la nación cubana”.

El Presidente de la UNEAC, Miguel Barnet destacó el trabajo más reciente de la UNEAC en la confección de los reglamentos a nivel nacional, provincial, así como el eleccionario, en tal sentido precisó la discusión de todos los miembros de la organización sobre el nuevo proyecto de estatutos. La UNEAC, dijo, debe regirse por un aparato jurídico constituido y en ese sentido se trabaja.

Al respecto, el vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel, precisó que son los más de 9 mil miembros de la UNEAC, previa consulta, quienes deben aprobar pro consenso o mayoría lo que se proponga en el Congreso en materia de estatutos y reglamento. Los temas que en este Congreso se debaten son imprescindibles para el país por su perspectiva revolucionaria y aportadora. Después del Congreso, dijo, seguiremos el debate, pues constituye voluntad política del país darle seguimiento a lo que aquí se debata. Los planteamientos aquí realizados son muy tomados en cuenta pues aquí estamos trabajando por un mejor país.

(La Jiribilla)

Ciudad, arquitectura y patrimonio

¿Testigos del tiempo o víctimas de los hombres?


Sheyla Valladares, Luis Orlando Rodríguez Rodríguez • La Habana, Cuba
 

“Vieja con colorete” es una expresión muy socorrida en el argot popular para designar aquellos rostros —urbanos o rurales—, siempre arquitectónicos, que reciben una cosmética superficial en cuanto a su “conservación” se refiere. En palabras de un delegado de la Comisión Ciudad, Arquitectura y Patrimonio del VIII Congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), se trata de relaciones prácticamente escenográficas o cinematográficas las que establecen arquitectos con sus obras, si tomamos en cuenta lo perecedero de su interacción. Secuela lamentable de un proceso más emparentado con un arte efímero que con la huella imborrable de la arquitectura en el tiempo.

Restituirle a la arquitectura su rostro joven es también devolverle su valor cultural y a la nación, su fisonomía. Idea que cobró fuerza en cada uno de los planteamientos que enriquecieron los debates en el primer de la magna cita de los escritores y artistas cubanos. El trabajo de esta comisión clasifica como holístico con solo analizar la disección que hace de “ciudad”, no por dimensionarla en calidad privativa de objeto de estudio de centros de enseñanza afines, sino por pronunciarla en su carácter identitario, crisol de la nacionalidad y patrimonio cubanos.

Una de las demandas más defendidas en la impartición motivacional de la Arquitectura, correspondió a la voluntad mancomunada de vincular —físicamente— a las Facultades que estudian este saber con la ciudad. Al parecer, resultado de detectar el divorcio que existe entre el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPJAE) y la urbanidad capitalina, una realidad de repetido estatuto en todo el país. Esta relación entre la condición periférica del campus universitario y un estudio estimulado a partir de plantear la cercanía, también encontró traducción en la posibilidad de crear unidades docentes —interdisciplinarias/interfacultades— en los centros urbanos, ante la imposibilidad de permutar los domicilios académicos de la carrera de Arquitectura a las ciudades.

La inserción de estudiantes de esta especialidad en prácticas preprofesionales conectó además con el deseo ex profeso de multiplicar las competencias profesionales de los egresados, al tiempo que funciona como replicador del posicionamiento del campo académico en el cambiante mercado laboral cubano. Las nuevas nociones de: ¿qué arquitecto? ¿para qué sociedad? obligan con más fuerza a las hornadas a pisar desde la formación la zona que genera el cuentapropismo, por solo citar un ejemplo de las últimas aperturas. Si a un arquitecto de la comunidad y a una empresa de proyectos no corresponde proyectarle al sector privado determinada ejecución como parte de su emprendimiento (restaurante, cafetería, salón de belleza), entonces a quién y violando qué responsabilidad ética, en alusión de qué intrusismo. ¿A dónde van a parar los sistemas de desagüe de los nuevos negocios y diseñados están por quién? ¿Cómo la despampanante portada de mi cafetería (des)armoniza con el entorno urbano impunemente? Fueron algunas de las interrogantes lanzadas al ruedo de los presentes.

En lo tocante a las temáticas formativas, se insistió sobremanera que se deben crear los marcos legales que sustenten los cotos de realización profesional de arquitectos y otros artistas con los que estos pueden articular su trabajo, como paliativo al acartonamiento que atraviesa su representación social. En muchas ocasiones asociado es este profesional a oficinistas y, en el peor de los casos a burócratas que, dictamen mediante, no ofrecen otro servicio comunitario que el de medidas, linderos y habitabilidad de un inmueble. Desempeños útiles pero castrantes del monto creativo de una respetable profesión. Miguel Coyula, arquitecto, asimismo reconoció que no basta con perfeccionar los planes de estudio —lo que seguramente mejorará la calidad del graduado de esta especialidad— si no se podan de los caminos de la arquitectura, los decisores que obstruyen los altos desempeños profesionales de la especialidad en Cuba.

Se trataron con el mismo rigor las prácticas deseducadoras que han sistematizado la “cultura de la incultura”. A modo de eslogan, la frase encierra todas aquellas manifestaciones de la indisciplina urbanística que integran la “marginalidad ambiental”. Una lesiva categoría que naturaliza la presencia del bache en nuestros entornos urbanos y por ende, la descomposición de los mínimos hábitos de higiene y civilidad. Esta tendencia se señaló asociativa al escalonamiento y verticalidad que atraviesan los sistemas de asignación de recursos a las ciudades en el país. Amén de existir una reaparición del pensamiento sistémico, como aquel capaz de hacer que la gente infiera y sepa sin necesidad de decir las cosas, debe obrarse en la generalización de esta otra y positiva cultura, en aras de erradicar comportamientos inciviles que raen el ornato y la salud de los cubanos y, con igual impulso, horizontalizar el acceso de las ciudades a los recursos que las revigorizan.

La situación de los cines fue otra de las realidades que activó la alerta que se hace desde esta Comisión a espacios obligados en la coreografía inmobiliaria de la capital. Solo a título de ejemplo, se demostró la disminución que aqueja a este rubro, cuando se comparó que de los 150 cines que reunía La Habana, se había producido una contracción que los diezma en la actualidad en más de sus dos terceras partes. La estadística se hace más deprimente cuando visitamos un cine de provincia. De ahí el malestar de un gremio que entiende que se debe proteger la ciudad, pero también los pueblos de provincia.

La arquitectura es sintomática. Su estudio como parte de las investigaciones culturales, constante preocupación por la limpieza de las ciudades que diseña y conexión simbólica con una identidad nacional que tipifica y distingue, son apenas rasgos secuestrados de una salud quebrantada. El aspecto inmaterial del patrimonio parece no ser el área de vulnerabilidades. Es acaso su cariz más tangible una zona de mayor azote.

La comisión aplaudió los ingentes esfuerzos de restauradores y rehabilitadores en la conservación del patrimonio más relevante de la cultura material del país, pero le fue inevitable la añoranza por la creación que, con el arquitecto a la vanguardia, no se limita a arreglar lo que se deteriora o arruina porque la creación misma desconoce esos límites. Como arte la arquitectura intenta desafiar las leyes de la física y proyectar el espacio de múltiples confluencias que es el planeta. Ella se debe a edificarlo. Nosotros, a habitarlo responsablemente.

De la UNEAC, de su VIII Congreso y de otros muchos concordatos dependerá entonces ese futuro mejor y posible. La martiana alegoría que prueba cómo el hombre a través de sus casas logra contar la Historia, pudiera sentenciar de modo distinto, ante una no temprana rectificación. Los edificios, ¿testigos del tiempo o víctimas de los hombres?

(La Jiribilla)

La cultura, desde la educación, es lo primero a salvar


Roberto Miguel Torres Barbán, Anneris Ivette Leyva • La Habana, Cuba
 

En la triada “cultura, educación y sociedad” se determina la continuidad de la construcción de nuestro capital intelectual, que es una de las mayores conquistas de la Revolución, opinó Graziella Pogolotti ante el plenario del VIII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), al encabezar el amplio debate generado en torno a este tema durante la tarde del sábado.

Este es un momento de hacer y de pensar, de conceptualizar sin olvidar que en el corto plazo se está definiendo el mediano y largo plazo; o sea, el destino de nuestro socialismo, señaló Graziella.

Somos el mismo pueblo, pero también somos otro. Hemos sufrido los rigores del periodo especial, se están creando diferencias económicas, se está recomponiendo de algún modo la sociedad cubana; pero la cultura ─apuntó la prestigiosa intelectual─ atraviesa horizontalmente toda la nación, por eso es que tiene que ser salvada.

Previo a la lectura del informe que suscitó la discusión, Helmo Hernández, presidente de la Fundación Ludwig de Cuba, agradeció a todos los que habían participado en su elaboración, en especial a la Ministra de Educación, Ena Elsa Velázquez, y dedicó sus resultados a quienes habían sacrificado una parte de su vida artística para dedicarse a la enseñanza.

Tras escuchar atentamente la investigación y el abordaje conceptual que sobre los problemas que interrelacionan las variables cultura, educación y sociedad, hiciera la comisión, Miguel Barnet sometió a la aprobación de los presentes una de las propuestas del informe: la vinculación más activa de los artistas e intelectuales con los procesos educacionales.

En consonancia con ello, el actor Fernando Echevarría, integrante de la Comisión, abogó por dignificar la imagen del pedagogo, al tiempo que catalogó como una de las mejores cosas que le habían sucedido en los últimos 20 años, el haber conocido a los especialistas del Ministerio de Educación que colaboraron con este trabajo.

“Son tiempos más de aportar que de pedir, más de dar que de exigir”, dijo el actor, quien aludiendo a sus colegas conminó a no permitir que la mediocridad se apodere de las aulas en el arte: “el que tenga algo que aportar que se acerque a la educación artística, que no permita que esta se convierta en un medio de vida, sino en un modo de vida”.

La actriz y pedagoga Corina Mestre concordó también con la necesidad de que el movimiento artístico se vincule a las escuelas de arte, a la vez que plasmó su preocupación por el hecho de que las licencias para repasadoras en materias artísticas las otorgue solo el Ministerio de Trabajo, sin tener en cuenta el parecer de una entidad cultural.

La investigadora María del Carmen Barcia señaló que la educación es la inversión más positiva que pueda hacer el país, pues aunque tiende a ubicarse en la esfera de los servicios, es la rama de producción por excelencia de nuestros recursos humanos.

La necesidad de que cada uno contribuya con su actuar al cumplimiento de los expresado, y no se queden en palabras ninguna de las propuestas y planteamientos realizados en el foro, fue apuntada por Pedro Pablo Rodríguez. Debemos concretar de manera efectiva la instrumentación y seguimiento a estas ideas, expresó.

Pedro de la Hoz, periodista del diario Granma, se refirió a la participación de los intelectuales, también como acción educativa, en los espacios mediáticos relacionados con la cultura. A pesar de la tradición que existe en nuestro país, nuestros escritores hoy no se suman a las columnas de los periódicos, y han de hacerlo en mayor medida para así convertirnos todos en sujetos de opinión.

La Ministra de Educación, Ena Elsa Velázquez, invitada especial a esta sesión, agradeció a todos sus señalamientos, e informó que así como las transformaciones emprendidas en la educación hasta ahora, habían tenido en cuenta las sugerencias del VII Congreso de la UNEAC, las del actual cónclave también pasarían a constituir un referente en las acciones de perfeccionamiento por emprender en el sistema educacional.

“El maestro es el alma de la escuela”, por eso resulta imprescindible incrementar la formación y preparación del personal docente, lo cual es la “prioridad de prioridades” de nuestro Ministerio, aseguró la titular. Actualmente tenemos 1, 8 millones de estudiantes en la educación general y es allí en sus centros donde se gana la batalla, en cada una de las 10 mil 300 instituciones educacionales del país, dijo.

Como “un gran éxito” calificó Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad de La Habana ─invitado a ocupar un lugar en la presidencia─, los resultados de este VIII Congreso. “Durante estas dos jornadas se ha discutido, han habido tensiones como en la mejor familia, y se ha elegido un Consejo y un presidente de lujo”; todo ello ─señaló─ con la enorme paciencia del Primer Vicepresidente del país, Miguel Díaz-Canel, quien estuvo presente en las dos jornadas del evento.

Sobre los “encendidas” polémicas suscitadas, apuntó “que no es grave ni complejo que en una reunión como esta se discuta o se debata (…), pero no se debe olvidar la forma y el lugar de lo que se defiende o plantea”, con lo cual aludía a la compostura que debe preservare a la hora de defender un criterio, quien quiere ser respetado y escuchado.

“No hay un espacio sobre la tierra donde no se conozca el nombre sonoro y breve de Cuba”, afirmó Leal. Esta nación ha caminado recorriendo sus propios extravíos, y como toda Revolución verdadera se ha construido en el día a día. Vamos a salir y estamos saliendo de la difícil situación económica que atraviesa el país, el cual tiene que producir para que se levante y viva, porque hay que tener un pan para meditar, y en ello está el pensamiento y los caminos que enrumba nuestro Presidente.

Las últimas palabras del Historiador de La Habana estuvieron dedicadas al líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, quien ─recordó─ ha sido protagonista del surgimiento y la historia de estos congresos. Fidel ─dijo─ es una figura de luz profunda, que se proyecta sobre todos nosotros.

(La Jiribilla)
 

Cultura, Educación y Sociedad

Corina Mestre: Reivindicar al maestro como pilar esencial de la nación

María Carla Gárciga • La Habana, Cuba

Bien es sabido que la educación constituye uno de los pilares fundamentales para la construcción de una sociedad plena en sus valores. Por ello deviene preocupación —y ocupación— esencial revertir el proceso de crisis en el que se ha visto envuelto el sistema educacional cubano durante las últimas décadas.

Desde hace varios años, se han ido coordinando y aplicando paulatinamente reajustes institucionales en la enseñanza a nivel nacional. No obstante, como todas las grandes transformaciones, dicha reestructuración constituye un proceso lento en el cual aún queda mucho por hacer.

Durante el VIII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas (UNEAC), conversamos con la actriz y pedagoga Corina Mestre, miembro de la Comisión Cultura, Educación y Sociedad, una de las más importantes del encuentro, “dado que el futuro de los hombres de bien de este país tiene que estar dentro de la preocupación fundamental de todos los intelectuales y artistas”.

En este sentido, los debates previos al Congreso —realizados entre pedagogos y especialistas del Ministerio de Educación, artistas, intelectuales, maestros de las escuelas pedagógicas, historiadores del Instituto y la Academia de Historia, entre otros— han estado centrados en la educación general, desde el nivel preescolar hasta el preuniversitario.

Con el objetivo de establecer nuevas estrategias para elevar la calidad y el rigor del sistema educacional en nuestro país, así como rescatar los valores de antaño, perdidos durante la etapa de crisis del periodo especial en los años 90, la comisión se ha mantenido en constante actividad desde su creación y continuará como equipo permanente de trabajo una vez finalizado el congreso, para ampliar el diapasón hacia la formación universitaria, la enseñanza artística y el rol de los instructores de arte.

Rescatar el orgullo de ser maestro

“El periodo especial trajo consigo el abandono de muchos maestros y el no consecuente relevo ante la vejez de grandes pedagogos. También se ha producido la disfuncionalidad de la familia, que ha depositado toda la necesidad de educación y formación en la escuela, una de las instituciones más criticadas actualmente en nuestra sociedad, pero también de las que más solas ha estado.

“A lo largo de estos debates, nos ha llamado la atención que tanto los pedagogos, como los especialistas del Ministerio de Educación y los intelectuales y artistas, hemos coincidido en la mayor parte de los puntos que estábamos discutiendo. En cada una de las múltiples reuniones, se ha establecido un diálogo permanente entre todos con el propósito de mejorar los programas y planes de estudio, pero también la situación que existe en relación con el papel de la escuela y el maestro, que se encuentra en estos momentos en lo más bajo de la pirámide social.

“Martí decía que, al venir a la tierra, todo hombre tenía derecho a que se le educara, y después, en pago, el deber de contribuir a la educación de los demás. Pero eso no queda solo en el universo del maestro, este necesita también acompañamiento de otros factores. Por eso en estos días hemos estado debatiendo muchísimo sobre la necesidad de que la escuela sea un foco cultural de la comunidad, como productora de los saberes que constituirán la sociedad del mañana.

“Los principales puntos están dados por el papel del maestro y por el profundo retroceso de los valores, que vienen primero de la familia y después de la escuela. Hay toda una serie de aspectos que se van a plantear en el congreso a partir de la necesidad de transformar la situación en las escuelas para que se parezcan cada vez más al sitio donde están radicadas. Es preciso rescatar el lugar del maestro y recolocarlo en la cima de la pirámide social, no solo a partir de estímulos materiales, sino a través del reconocimiento que necesita. Ser maestro debe verse como un orgullo, no como una penitencia, pues tradicionalmente ha contado con una vocación de servicio. Además, todos los organismos, órganos e instituciones tienen que acompañar el proceso docente-educativo desde los círculos infantiles y el preescolar, hasta la universidad. Es imprescindible que estos sean los temas fundamentales que debamos tocar, junto con la ética”.

Nuevos derroteros para la enseñanza artística

Aunque la comisión no ha incidido directamente en esta etapa en el área de la enseñanza artística, se han recogido los planteamientos de todos los involucrados, muchos de los cuales coinciden con las demandas de los jóvenes intelectuales y artistas participantes en la última edición del Congreso de la Asociación Hermanos Saiz.

Corina Mestre, al ser profesora del nivel medio superior en artes escénicas, se ve implicada directamente en las problemáticas de esta enseñanza, similares, a su vez, a las existentes en el ámbito de la educación en general.

“Lógicamente, nosotros que trabajamos aquí en el preuniversitario, nos percatamos de la necesidad de transformar las escuelas de enseñanza artística en cuanto a los programas de estudio y la sobrecarga de cuestiones burocráticas que tienen que asumir los maestros y directores.

“Por otra parte, las grandes figuras artísticas, y en muchos casos los intelectuales, prácticamente no inciden en la formación; lo mejor de la intelectualidad y las artes ha estado un poco divorciado de las escuelas de enseñanza artística. Es imprescindible que estos profesionales con una carrera consolidada, dispongan de un segundo de su tiempo para ayudar a la formación de los jóvenes artistas que serán el relevo.

“La participación de los intelectuales y artistas en el proceso educativo mediante su presencia frente a los alumnos en los distintos círculos, podría ayudar mucho a la formación de la escala de valores de los estudiantes. Una de las cosas que tenemos en la comisión, y que están planteadas desde el congreso anterior, es que debemos revisar todo lo relacionado con la ética de cada una de las especialidades. Maestro no solo es aquel que posea un oficio o técnica determinada, sino aquel que tenga valores para transmitir. Hemos de revisarnos a nosotros mismos en ese sentido, porque los artistas somos paradigmas dentro de la sociedad, por tanto, debemos ser los que más contribuyan a la formación de valores.

“Estamos analizando las variantes para ir transformando todo eso con el objetivo de lograr una mejor formación, más directa y, sobre todo, anclándonos en la bellísima historia de la pedagogía cubana que comienza con José Agustín Caballero, hasta llegar al más grande los maestros y de los cubanos que fue José Martí, a partir de su maestro Mendive, heredero de José Agustín Caballero, José de la Luz y Caballero y el padre Félix Varela”.

Camino a la recalificación de los instructores de arte

Una de las cuestiones más preocupantes para la actriz y pedagoga es el rol de los instructores de arte en el contexto actual y la necesidad de repensar sus funciones en el ámbito artístico, con el objetivo de que, el día de mañana, se erijan como activistas protagónicos dentro de las transformaciones a las que está llamada la educación.

“Los instructores de arte están haciendo labores para las que no fueron preparados. Hemos hablado al respecto y lo que necesitamos es que todo el mundo se siente a pensar y decidir de verdad cual va a ser el futuro de los instructores de arte. Es preciso recalificar a muchos de ellos, porque no fueron preparados para ser maestros, ni directores de grupos musicales o coreógrafos.

“Hoy mismo tenemos 26 000 instructores. Si estuvieran en el sitio que nos hacen falta, dando las clases de artes plásticas, de música, etc., en las escuelas, serían quizás los maestros futuros que necesitamos para resolver los problemas de la carencia de profesores que tenemos hoy.

“Ellos serían los ideales para trabajar todo lo que tiene que ver con la enseñanza artística. Entonces, hay que pensar estrategias determinadas en las comisiones para definir —o redefinir— cuál va a ser el centro del instructor, dónde va a terminar su formación y cómo se van a recalificar para esta tarea que deben realizar en los años futuros”.

Cultura, Educación y Sociedad: estrategias y retos

No es posible solucionar las problemáticas de la educación arrastradas durante décadas en un corto plazo. Para Corina, lo más importante es haber recuperado el diálogo que años atrás, por incomprensiones, se había perdido. En aras de encontrar un consenso, trazando estrategias para lograr una mejor formación en el país, las diferentes instancias participantes en esta comisión se han volcado a pensar de forma conjunta, fomentando la participación de todos sus miembros.

“En los niveles de la primaria, secundaria y preuniversitario, se están haciendo estudios muy serios con respecto a los programas de Español y de Historia. Incluso estamos valorando la posibilidad de separar en el pre la enseñanza del español y la literatura, dividiéndolas en dos asignaturas. También hemos ido tocando la necesidad de una educación artística desde los círculos infantiles y hacia el resto de los niveles para fomentar un mayor conocimiento de todo lo que abarque la esfera social. Fundamentalmente en la primaria y secundaria, se está trabajando en la enseñanza artística y con los instructores de arte.

“También la doctora Pogolotti ha estado confeccionando algunos cursos de preparación y Fernando Martínez Heredia ha estado trabajando con el Instituto de Historia, al igual que la doctora María del Carmen Barcia.

“Tenemos pensado iniciar algunos experimentos micro para impulsar estas transformaciones en lugares muy puntuales y, una vez que se tengan los resultados, extenderlos hacia el resto de las escuelas.

“Uno de los sitios donde será más fácil aplicar este programa es en las escuelas de arte, sobre todo en la nuestra que es preuniversitaria. Existen solo cinco escuelas artísticas nacionales a nivel de pre, por tanto, es mucho más fácil empezar el plan como piloto en estas cinco escuelas.

“En cuanto a los programas de estudio, soy partidaria de que hemos tenido que establecerlos porque no hay maestros, ya que donde hay maestros no hacen falta programas. El desarrollo te dice que es imprescindible tenerlos, pero si no existe un claustro no hay plan de estudio que sirva. Los maestros son un evangelio vivo y el pilar moral de la nación.

“El arte nos ha puesto en la mesa la discusión fundamental con Conducta, una película polémica, con la que pueden estar de acuerdo o no algunas personas, pero donde se están diciendo cuáles son los problemas: la poca flexibilidad, el esquematismo, etc. A partir de eso, hay que sentarse a abrir las mentes y trazar estrategias para levantar la autoestima del maestro que está en el piso.

“Para empezar, deben arreglarse las escuelas. No puede ser que el maestro llegue a dar clases y el aula esté mal pintada, no tenga la iluminación suficiente, etc. Uno debe sentir la necesidad y la motivación de ir a dar clases. Si no logramos esto, que es el punto fundamental, no podemos lograr lo otro, que es colocar a la escuela como el foco cultural de la comunidad, y si no alcanzamos ese objetivo, perdimos la sociedad y la nación”.

(La Jiribilla)

 

“Declaración de principios”

Anneris Ivette Leyva • La Habana, Cuba

Sin tiempo para cerrar el cuaderno que el VIII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) le llenó de urgentes desafíos en forma de trazos apurados, de tantos compromisos como renglones, de un inconmensurable trabajo por hacer, el recién nombrado Ministro de Cultura, Julián González Toledo, accedió a dialogar con La Jiribilla en el propio salón donde segundos antes había transcurrido el acto de clausura del cónclave.

“Esta entrevista se convierte para mí en una especie de declaración de principios para el desarrollo de mi trabajo en los próximos tiempos”, nos confesó antes de presentarle la primera pregunta. Cualquier otro funcionario público de su rango, ante la trascendencia del ejercicio al que se iba a someter, hubiera pedido tiempo para sopesar las respuestas, pero quienes han trabajado con él aseguran que Julián no precisa adornar su discurso para convertirlo en una acción per se, porque con llevar sus acciones a discurso le basta para resultar convincente.

El VIII Congreso de la UNEAC es el primero al que asiste como titular del Ministerio de Cultura (MINCULT), a pocas semanas de haber asumido el cargo. ¿Cuáles serían, a su parecer, los puntos de coincidencia entre la agenda planteada aquí y la del Organismo?

“Ante todo, el Congreso de la UNEAC ha hecho un relanzamiento de la plataforma de trabajo de la cultura, ha sido un momento de evaluación de todos los temas que tienen que ver con ella.En los objetivos del Ministerio, lógicamente, están presentes las cosas que se han dicho acá.

“En mi concepción ─expresada muy elementalmente, a partir de que acaba de terminar el evento─, nosotros debemos concentrarnos y dar todos los pasos que sean necesarios en pos del fortalecimiento de las instituciones culturales.Para eso tenemos que perfeccionar la llamada política de cuadros, lograr que estén más preparados, comprendan las particularidades de la creación y el artista, sean consagrados, y estén absolutamente comprometidos con la cultura.

“También tendremos que trabajar en las bases jurídicas que nos permitan cumplir nuestra misión, que es muy compleja, muy amplia, con muchos implicados. La plataforma jurídica debe servir para que los responsables de las tareas tengan claro cómo y dónde consultar determinados temas, con los que norman la política cultural.

“Habrá que redimensionar la estructura del Ministerio y sus instituciones, adecuar la plantilla a las necesidades reales, en función de lograr que el presupuesto cada vez más pueda ponerse en función del trabajo cultural.

“Y, lógicamente, será necesario que nos ocupemos del mantenimiento del sistema institucional, porque en nuestro caso lo infraestructural tiene que ver con la imagen y la calidad de los servicios culturales, es donde se establece la relación con el público y por tanto donde se concreta el hecho cultural. La acción de pintar un edificio o repararlo, para nosotros se convierte en una contribución al espacio donde el artista tiene que tener condiciones para mostrar lo mejor de sí, y darle al público lo que merece, ya sea en un teatro, una galería, o una biblioteca. Es algo en lo que el Ministerio se ha esforzado en los últimos tiempos, pero que hay que potenciarlo.

“Debemos igualmente hacer lo posible para sostener la programación cultural. A inicios de este 2014 han surgido algunos elementos, fundamentalmente de carácter económico, que conllevarían a limitarla. Tendremos que polemizar y discutir con las autoridades correspondientes, porque en eso no podemos retroceder. La programación que hemos logrado sistematizar es fuente de empleo para los artistas, es el marco de oportunidad para mostrar su obra, y es también respuesta a las necesidades del pueblo de contar con una mayor cantidad de opciones en el plano del consumo cultural.”

En un momento en el que, como plantea, las carencias económicas parecen impactar en todos los procesos de la creación, pero a la vez nos obligan a establecer prioridades, ¿qué apostaría a resolver en el corto plazo?

“Debemos consolidar alianzas con todas las instituciones que tributan a la política cultural. Esta no se concreta en la acción exclusiva del Ministerio de Cultura, a ella tributan muchas instituciones del país.

Por otra parte, además de fortalecer las bases jurídicas, tenemos que estar muy al tanto de las propuestas emergentes que aparecen entre nuestros artistas, para poder apoyar aquellas que sean meritorias.Es muy útil en este sentido contar con un grupo asesor conformado por creadores, los cuales puedan hacer una evaluación de todo esto y nos faciliten su opinión. Tengo la ventaja en lo personal de no pretender disputarle el protagonismo que en estos análisis le corresponde al arte; ello me permite escuchar y discutir de desinhibidamente cualquier propuesta.

“Por otra parte, en la plataforma organizativa del país, los ministerios serán cada vez más metodológicos, y el MINCULT está también obligado a ello. Reducir la carga administrativa es algo que tenemos que implementar en los próximos años, para poder enfocarnos mejor en los aspectos debatidos en este Congreso, en las cuestiones conceptuales de política cultural, su evaluación y cumplimiento.

“También se hace necesario exigirle a cada institución y cuadro que cumpla lo que le corresponde. Son demasiadas tareas y demasiado complejas para que recaigan en un Ministerio o en una persona.

“La lucha contra las interferencias ─que a veces son muy fraternales, pero que afectan el trabajo de la cultura─, es otro frente al cual debemos abocarnos: cada vez que alguien trata, desde el desconocimiento, de resolver un problema cultural, nos crea otro mayor. Tenemos que combatir esa interferencia que incluso confunde las jerarquías. Cualquiera que tenga la capacidad de “simplemente” apretar un botón y promover una música que no nos interesa, está en contradicción con la política cultural, y cuando lo hace desde la prestación de un servicio público, está cometiendo una violación. Donde haya una institución pública tiene que haber una reglamentación y un control de lo que se va a poner, para que se promueva lo que realmente vale.A los que tienen responsabilidades desde cualquier área tenemos que prepararlos, darles información para que puedan tomar decisiones en este sentido.

“El reto es cumplir con las expectativas del Congreso, el cual nos ha ayudado con sus debates a actualizar el diagnóstico sociocultural del país. Esto es fundamental para trabajar en la plataforma programática de los próximos años, que no solo tiene que ver con el MINCULT desde sus funciones centrales, sino con los programas de desarrollo cultural de cada provincia y municipio, los cuales se están conformando. En función de ello, todo lo discutido aquí nos viene muy bien.”

Usted es un hombre con más de 20 años de experiencia como cuadro en el ámbito de la cultura, fue director provincial del sector en Villa Clara, luego presidente del Consejo Nacional de Artes Escénicas durante 12 años, y antes de su responsabilidad actual, ocupaba el cargo de viceministro. En todo este tiempo y desde esos diferentes niveles, ha tenido que estar al tanto, atender y responder a disímiles demandas de los miembros de la UNEAC. ¿Cuánto han cambiado estas en su esencia; en cuáles se ha avanzado o retrocedido?

“El intercambio con la UNEAC en particular, y en general con los artistas, es una relación que siempre satisface, pero no deja de ser compleja. El creador es un perfeccionista por excelencia, y siempre anhela mejorar su obra. Por tanto, en la misma medida en que se resuelven una dosis de problemas, se van creando otros.

“Esta es una relación de desarrollo que no va a acabar nunca. Por mi trabajo he tenido la posibilidad de constantemente estar alimentando esa contradicción, la cual permite fabricar un nuevo momento en esa relación, escalar a otro nivel.

”Eso va a continuar siendo así, primero porque no tenemos una infraestructura que garantice la satisfacción de todas las necesidades, aunque nuestros artistas son tan creativos que cuando les das los elementos fundamentales para acometer su producción artística, hacen maravillas. De ahí la importancia de otorgarle una prioridad a aquellos que evidencien un aporte con el nivel artístico de su obra, de respetar eso que llamamos las jerarquías.

“Pero reitero, nunca va a llegar a cero esa relación de inconformidad, porque incluso cuando los problemas puedan parecer los mismos que se discutían hace años ─como se decía en el Congreso─, hoy estamos a un nivel superior de solución de estos ─por ejemplo, lo que se ha señalado en cuestiones de infraestructura, no son las mismas cosas que se criticaban en los 90 o a inicios de los 2000─, y cuando estos asuntos pendientes los tengamos resueltos, aparecerán otros, porque serán diferentes los retos.

“En la cultura las necesidades tienden a aumentar; las personas son más creativas y necesitan más cosas, porque también responden a las necesidades crecientes del pueblo de crecimiento espiritual y entretenimiento.”

Si nos sometiéramos al ejercicio de pensar en un congreso “al revés”, donde quienes se vieran en la presidencia fueran todos los directivos de la UNEAC y en el auditórium los decisores y representantes públicos de la Cultura, ¿cuáles imagina que serían las demandas?

“Nada muy distinto de lo que han planteado los artistas desde las asambleas provinciales hasta aquí. Ellos piden una institución comprometida, con cuadros que los comprendan (aun cuando no les puedan resolver todas las inquietudes), y personas que los entiendan, que los estimulen, que los promuevan.

“A ello le añadiría la necesidad de que todos trabajemos sin descanso en función de que el arte y la cultura, como elemento de sostenimiento de la nación, sean el punto central en la construcción de la sociedad que queremos.”

Los medios deben repensarse de acuerdo a los tiempos actuales

Paquita Armas Fonseca , César Gómez Chacón • La Habana, Cuba

Durante más de dos meses, todos los martes en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), generalmente en la sala Nicolás Guillén, nos reunimos mujeres y hombres del cine, la radio y la televisión, incluyendo, por supuesto a críticos y críticas. Y aunque las reuniones son rechazadas porque algunas para nada sirven, en estas se fue abriendo un camino sobre cómo enfocar la situación actual de los medios en Cuba y especialmente la jerarquización de la cultura en ellos. Lo mejor de estos encuentros fue que participaron, algunos de manera sistemática, altos ejecutivos de los tres medios de comunicación.

Estos debates, más las reuniones de la Asociación de Medios Audiovisuales y Radio, a los que se sumaron los informes de las provincias, representaron un buen arsenal para trabajar el informe de la Comisión de Cultura y Medios al VIII Congreso de la UNEAC, que a su vez se enriquecerá con todos las intervenciones de los delegados a la importante cita, para luego realizar un dictamen.

Tomando como punto de partida los artículos del 49 al 72 de la Primera Conferencia Nacional del Partido y los lineamientos, de forma general, del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, el análisis de los medios arrojó que si solo se cumplieran esos postulados, el cine, la radio y la televisión estarían mejor. Y precisamente a partir de esas directrices se esbozó la propuesta para debatir.

La lucha por las jerarquías culturales es un asunto que atraviesa transversalmente el informe: “Las tecnologías contemporáneas han transformado las maneras de producir y consumir los productos culturales. Los receptores tienen hoy la posibilidad de diseñar su propio entretenimiento, y seleccionar entre múltiples propuestas, aquellas que les interesan o no, incluidas muchas que ni siquiera son producidas en nuestro entorno.

“Hay que estar atentos a los intereses y gustos de las audiencias, que merecen respeto. Esa es una realidad que debe ser interiorizada y comprendida, de ahí que la televisión, la radio y el cine deben repensarse en correspondencia con esas nuevas necesidades y expectativas de la población.

“Entre los retos actuales está el de hallar el justo medio. El derecho al placer y al entretenimiento no puede ser visto sólo como sinónimo de frivolidad o vacío intelectual. Pero el interés de distraer tampoco debe asociarse a la vulgaridad, ni legitimar lo mediocre y superficial”.

El balance de los derroteros del cine cubano hoy fue estudiado con los cineastas y ejecutivos del ICAIC. Y en tal sentido se subraya que “los modos de producción cinematográfica y de audiovisuales que se realizan por medios institucionales resultan ya rebasados por la realidad del país. Es necesario aprobar y poner en práctica las nuevas formas de producción, sobre bases económicas, legales y organizativas, que permitan a las instituciones y a los realizadores de la esfera no estatal aprovechar mutuamente la experiencia y el potencial técnico y humano de cada uno.

“Es notable el número de obras realizadas por el llamado cine joven que aún no encuentran un espacio de exhibición en nuestras salas de cine y en la televisión, porque algunos consideran esta producción incómoda y políticamente incorrecta.

“Apoyamos desde la UNEAC el esfuerzo y la constancia de los cineastas y otros profesionales del audiovisual agrupados en el llamado G-20, por alertar sobre la necesidad de transformaciones en el cine cubano y el ICAIC. Encomiamos su actuación organizada, profesional y revolucionaria en la búsqueda de soluciones (de conjunto con las instituciones de la cultura) para revitalizar el cine cubano y los éxitos que lo han singularizado ante el mundo”.

Sobre la radio “subestimada por algunos ante el impacto de las nuevas formas mediáticas, goza de gran audiencia, tradición y popularidad en nuestro país. Para nada debemos minimizar su protagonismo e impacto real en la vida de los receptores. Sigue siendo el medio de mayor alcance, el más portable y económico en su balance creativo, el que apela con mayor libertad al desarrollo del imaginario individual y debe constituir un escenario pródigo para la promoción cultural”; el informe, además de reconocer su protagonismo, también dice: “Tal como la política cultural de Cuba es una, la política de radiodifusión musical debe ser armónica en su naturaleza consensuada con los verdaderos expertos y conocedores del tema; y favorecer en la difusión únicamente al rico patrimonio vocal, melódico y rítmico de la nación y a los verdaderos talentos contemporáneos que nos identifican desde el universo sonoro local ante el mundo”.

La televisión fue calificada “con características únicas en el mundo, sigue siendo hoy el medio de información y entretenimiento más popular. Proyecta, sin embargo, una imagen muy lejana a las necesidades culturales, informativas y de distracción de nuestro pueblo. Defender el buen show televisivo —sin concesiones al facilismo o lo trivial—, aún en los programas de corte informativo o educativo, es primordial para “atrapar” a la teleaudiencia. De lo contrario siempre puede cambiarse el canal o acudirse a otros medios alternativos de cualquier procedencia o calidad”.

En el texto se recalca además que “el impacto de las obras de ficción, especialmente de las telenovelas, es reconocido por todos los investigadores. Desgraciadamente, en los últimos tiempos este importante género no ha caminado con buen paso por la televisión. Telenovela, teledrama, cuento o serie de ficción no deben estar divorciados de la realidad. Se ha demostrado que cuando una obra de este tipo se inserta en problemas peliagudos de la actualidad, su “pegada” en la sociedad es mucho mayor”.

Y se afirma: “Como el resto de los medios, el sistema de la televisión cubana está urgido de cambios estructurales y de formas productivas acordes con la realidad actual del país, donde se premie y priorice la calidad, el talento y la utilidad social (no sólo de lo que se produce dentro del ICRT), y se destierre todo aquello que entorpezca el producto final, que es —en definitiva— la obra televisiva.

“La realización, con el apoyo de RTV-Comercial, de filmes como Conducta y Penumbras, y las series Duaba, la odisea del honor y Hábitat, demuestran que sí se pueden realizar obras de alto valor estético, ateniéndose a la legalidad, pero con formas de producción novedosas.

“El ICRT, que tiene el encargo del Partido y la premura lúcida de la sociedad, debe asumir cuanto antes el reto de estudiar, proponer e implementar todos los procesos innovadores que le sean necesarios para lograr una producción y una programación como la que necesita la Cuba de hoy”.

Otro aspecto para debatir es la responsabilidad de quien asume la interacción con el público en cualquiera de las variantes comunicativas y la acertada selección de quienes pueden tomar un micrófono en la mano. Acerca de la locución se subraya que “la celebración de tres encuentros científicos hispanoamericanos, con la participación de los profesionales del habla en Cuba, es un hecho que merece el reconocimiento y que demuestra la necesidad de que exista —como en el resto de los países del área— un ente especializado que agrupe a los locutores y los represente pues la UNEAC sólo agrupa a una parte de ellos”.

En cuanto a la información cultural y crítica se apunta: “La cultura debería ser un eje transversal de todo cuanto publicitan o publican nuestros medios, teniendo en cuenta que constituye un elemento universal e integrador, a la vez que una pasarela fiable hacia el compromiso identitario y el sentido de pertenencia a una nación. Nuestros medios deberían ser también, desde el punto de vista estético, paradigmas culturales donde logremos identificarnos en un imaginario común y diverso de alta creatividad y aprovechamiento de los nuevos instrumentos tecnológicos en función de propalar la cultura.

(…)Subsisten prejuicios, temores y desconfianzas hacia las voces realmente especializadas, en muchas ocasiones suplantadas por conductores, moderadores o presentadores que tratan los temas de forma superficial y poco profesional.

Apremiante resulta propiciar y reencontrar las opciones para el ejercicio de la crítica especializada, tanto en la prensa escrita, como en los programas de radio y televisión legitimados para ello, así como en nuevos espacios de discusión e intercambio. No bastan las intenciones o voluntades de conductores o invitados fortuitos a determinados espacios. La crítica deben ejercerla, en primer lugar, los críticos”.

La pre(ocupación) por el patrimonio no quedó fuera del análisis, sobre ello quedó plasmado que “con urgencia llamamos al rescate, conservación y promoción del patrimonio fílmico, televisual y radial de la nación que hacemos extensivo al de todas nuestras artes. Se trata de unir voluntades y recursos para evitar su continuo deterioro y total desaparición”.

En el cuerpo de conclusiones, el informe presentado por la Comisión de Cultura y medios expresa: “La UNEAC debe cobrar mayor protagonismo en el reforzamiento de la conciencia crítica que la nación demanda, con un ejercicio intelectual cada vez más responsable, el posicionamiento articulado y comprometido en los ambientes mediáticos y en el debate de las diversas problemáticas propias de la sociedad cubana contemporánea.

“(…) Los medios deben adecuarse a los tiempos económicos que corren con fórmulas productivas diferentes y estructuras más flexibles y ligeras, que empleen el personal imprescindible y retribuyan en mayor cuantía la verdadera competencia profesional. Vale adecuarse a la contratación de servicios de grupos de producción independiente, que por la accesibilidad y minimalismo que nos propone el desarrollo tecnológico actual, están aptos para realizar dramatizados, documentales, mensajería promocional de todo tipo, entre otras muchas producciones.

“(…) Las jerarquías culturales tienen que visibilizarse y estar muy definidas a la luz pública para su implementación posterior. El Ministerio de Cultura, que define esas jerarquías, la UNEAC que debe velar por ellas, y el ICAIC y el ICRT como sus garantes, deben conciliar sus políticas y desarrollar un intercambio sistemático en torno a una instrumentación que garantice su efectividad.

“(…) Si algo se erigió en una constante durante las reflexiones de esta comisión Cultura y Medios, fue el convencimiento de que debemos priorizar la cultura, sobre todo ahora cuando la economía aumenta su protagonismo a nivel social y condiciona el desarrollo mediático como nunca antes. El compromiso con los verdaderos valores artísticos y literarios que exhibe la nación y el empleo racional pero efectivo de los recursos mediáticos, en función de propalar la cultura como garante espiritual de la Patria, marcan nuestro compromiso con Cuba”.

Después de estas reflexiones queda el debate enriquecedor y lo más importante: que se tomen en cuenta las propuestas para que el cine, la radio y la televisión sean cada vez mejores.

(La Jiribilla)

Palabras al Congreso de sus intelectuales y artistas

Compromiso con la sociedad
Graziella Pogolotti

En el tema Cultura, Educación y Sociedad, creo que es donde está la enjundia del Congreso. Por otra parte, mi participación en las comisiones estuvo en la de Ciudad, Arquitectura y Patrimonio, que me parece que es una comisión que ha trabajado sistemáticamente desde 1998, que ha producido una gran cantidad de documentos muy sustanciales para abordar los problemas de la construcción de la ciudad y de la vivienda. Esos temas ─que son fundamentales para el país─ fueron el centro del debate del primer día. La UNEAC, como dice Miguel Barnet, no es una organización gremial, es una organización de escritores, artistas e intelectuales comprometidos no solamente con su obra, sino también con los problemas de la sociedad.

 

Ocasión de ejercer nuestro criterio
Roberto Fernández Retamar

Un Congreso de esta naturaleza siempre es importante. Es una ocasión para escritores y artistas de ejercer nuestro criterio en distintos aspectos que tienen que ver con la creación. En estos momentos se están leyendo las conclusiones a las que se ha llegado en las distintas comisiones y ha habido intervenciones muy vivas, muy oportunas y enriquecedoras. Creo que ese puede ser el balance general de lo que ha sido el Congreso.

 

Debatir más, alcanzar consensos
Arturo Arango

Los congresos siempre resultan muy interesantes e intensos por la posibilidad de reunir en un espacio común y en muy poco tiempo a un conjunto grande –somos más de 200 delegados provenientes de todo el país, de todas las ramas del arte. Creo que ayer sobre todo hubo debates intensos en torno a los medios, en torno a las formas nuevas de ubicar el arte frente a las circunstancias económicas que va viviendo el país, el cual se va modificando casi día a día. Creo que también ha habido discusiones tortuosas en torno a los estatutos. Es raro que en un Congreso de este tipo se promuevan esas discusiones. A mí me parece que también eso es una expresión de la necesidad que tenemos de fortalecer la legalidad de todas las instituciones, incluso a partir de ciertos aspectos sobre los que no se aprecia unanimidad, lo cual implica entonces que es necesario debatir más e ir, sucesivamente, alcanzando consensos sobre esos temas que son realmente importantes para la organización… Hay realmente una zona de confusión que yo creo que revela por una parte la desatención que los estatutos y toda esa legalidad tuvo durante mucho tiempo y, la necesidad de ponerla en orden.

 

La UNEAC sigue siendo un bastión
Frank Padrón

Estuve en la Comisión Cultura y Medios y estoy muy contento con los planteamientos generales que se hicieron, con las inquietudes y con las respuestas que dieron tanto el presidente del ICRT, Danylo Sirio, como el Primer Vicepresidente del país Díaz-Canel, que fueron ambos muy sensibles y receptivos. Consideraba que esta era una de las comisiones más importantes por la incidencia que tienen los medios de comunicación en la población y por tanto, en la cultura. Pero también me interesaron otras como, por ejemplo, Ciudad, Arquitectura y Patrimonio y las relacionadas, como escritor al fin, con las gestiones editoriales y las nuevas políticas de autogestión editorial. En ese sentido, tengo las expectativas positivas y optimistas de que el Congreso no va a resolver problemas, pero sí va a trazar pautas que permitan enfrentarnos a estos nuevos desafíos con otra actitud, con una postura más racional, porque todo el mundo sabe que estamos abocados a nuevos retos económicos, a remodelaciones de cuestiones económicas que nos afectan y por tanto, las instituciones requieren de nuevos estilos, de nuevos sistemas de gestión. El Congreso sí va a recoger las inquietudes, las sugerencias, las propuestas que luego redundarán en el perfeccionamiento en todos estos frentes. Creo que la UNEAC sigue siendo un bastión importantísimo porque sigue nucleando la vanguardia. Por tal motivo, es aquí de donde salen las ideas, las sugerencias que pueden incidir en un mejoramiento de la cultura literaria y artística en nuestro país... La televisión siempre es un medio que está sujeto a crítica, a perfeccionamiento, porque verdaderamente hay mucho de limitante. A veces con buenas intenciones, hay cosas que en la práctica redundan para mal, en las programaciones, en los diseños de programa. Pero creo que hemos logrado cosas, creo que hay una directiva sensible –como decía- y sobre todo capaz de oír, de analizar y por ahí están mis esperanzas de que todo pueda tomar una proyección positiva a largo plazo.

 

Lo conceptual más allá de lo gremial
Marilyn Bobes

A mí me han parecido los debates realmente serios, profundos. La gente se ha expresado con toda libertad sobre los asuntos que más le preocupan. Participé en la Comisión de Cultura y Medios, y allí como siempre surgió el tema de la banalidad de la programación televisiva, cinematográfica, asuntos muy importantes, conceptuales. Eso es lo que más me satisface: que la gente ha hablado de problemas conceptuales, sobre todo, y no de asuntos gremiales. Creo que el día de hoy también se perfila como muy importante porque la discusión sobre Cultura, Educación y Sociedad va a ser realmente fructífera –pienso yo-, van a salir muchos asuntos que no solo conciernen a los artistas, sino a toda la nación… Creo que sí parece, por lo que oí en los dictámenes de las distintas comisiones, que la de Estatutos, Reglamento y Reclamaciones fue bastante seria y que hay cambios importantes en la reglamentación: cómo van a ser las votaciones en el futuro, etc. Me parece que han trabajado muy bien y lo que he escuchado hasta ahora de Arte, Mercado e Industrias Culturales también parece muy serio. Aún siguen los debates después de los dictámenes y la gente ha tenido oportunidad de, a pesar ya de estar el dictamen, volver a reflexionar sobre los temas.

 

Avanzar en pos de la cultura
Luciano Castillo

El Congreso es el espacio que esperábamos justamente para plantear una serie de situaciones que urgen. No solamente bastan dos días de reflexiones y debates, sino que hay que seguir toda una serie de planteamientos que conllevan al enriquecimiento y la solución de determinadas situaciones y conflictos. Creo que un espacio de reflexión no es cada cinco años, debe ser permanente y este es el que todos estábamos esperando para avanzar, siempre en pos de la cultura nacional. Creo que hay un criterio unánime de defender la cultura nacional por encima de cualquier cosa, incluso de cualquier distorsión que a veces se escapa por un hotel con un espectáculo banal.

 

Acompañando al país
Zuleica Romay

A mí de este Congreso me han gustado varias cosas. Primero: el espíritu innovador y la voluntad transformadora que percibo en la mayoría de las personas que están participando. Todos nos hemos dado cuenta de que tenemos que acompañar al país en la transformación que se ha propuesto y casi todas las intervenciones parten de esa base. Creo que es muy esperanzador porque demuestra que no nos estamos reuniendo por gusto. Lo otro que me ha gustado es que hay diversidad en cuanto a las perspectivas para abordar un problema o incluso, para sugerir una solución. A mí me parece que en la misma medida en que la sociedad se ha ido diversificando, nosotros como parte de ella también tenemos una mirada diversa sobre sus problemas. Por tanto, no hay que temerle al disenso. Creo que el disenso también es una expresión de que nos movemos en diferentes direcciones, a diferentes velocidades, hacia nuestras metas. El Congreso, aunque no va a lograr construir todos los consensos, sí está estimulando que haya un abanico de propuestas, una identificación de varios caminos, de varias estrategias, de varias maneras de hacer las cosas. Creo que esa es la función de todo congreso. Si un congreso logra eso, entonces después tenemos cinco años para trabajar. Es como lo veo… El Congreso se acaba hoy, aunque parece que tarde porque hemos estado hablando bastante. Sin embargo, del libro, que es la actividad con la que estoy más conectada, se ha hablado relativamente poco, pero no tengo ninguna preocupación porque ahora cuando discutamos el dictamen de la Comisión Cultura, Educación y Sociedad, ahí vamos a hablar mucho de literatura, hábitos de lectura y formación de valores. Así que no puedo decir todavía que tengo alguna inconformidad.

(La Jiribilla)

Opiniones

El verdadero congreso comienza cuando termine la reunión
Rolando Méndez Perera
(Artemisa)

De este histórico congreso en medio de todos estos cambios y transformaciones que se producen en nuestro país espero que se cumpla lo que Silvio expresó: “Queremos hacer, pretendo que así sea el congreso del unido”. Igualmente que nos pronunciemos con fuerza para contribuir a la actualización y perfeccionamiento de nuestro modelo de vida, para ayudar a la erradicación de la chabacanería y el mal gusto, males que nos afectan a diario, como también las conductas impropias y la pérdida de valores y en cambio apoyar el enriquecimiento espiritual de la población.

Espero que lo que se acuerde y discutamos no quede solo para la memoria de los que allí estaremos, sino que sigamos dándole atención, y no quede en este primer paso, sino que tengan segundos, terceros y todos los pasos necesarios, porque verdaderamente el congreso comienza cuando terminemos esta reunión.

 

Un país sin una cultura fuerte perece ante el enemigo
Alfonso Lloréns
(Matanzas)

Pienso que este congreso llega en un momento clave, en un momento de cambios en el país y que nos toca como vanguardia de la cultura cubana defender lo que tiene que salvarse. Pienso que los cambios que se vienen produciendo no pueden llevar a la marginación de nuestros más importantes valores artísticos y que el buen arte se convierta en mera mercancía. No debemos permitir que en 55 años de Revolución otras tendencias sepulten indiscriminadamente nuestros valores, nuestras formas de expresión artística. Le estaríamos poniendo en bandeja de plata al enemigo lo que tanto ha perseguido con su trabajo subversivo, el cual realiza con perseverancia aprovechándose de nuestras precariedades.

Un país sin una cultura fuerte perece ante el enemigo y es eso lo que Fidel siempre defendió y por eso nos situó como escudo de la patria, como soldados del frente de batalla, precisamente para seguir siendo libres e independientes como nación.

La cultura ante las transformaciones económicas en el país
Juan Carlos Muñoz Alfonso
(Artemisa)

Los miembros de la UNEAC han sido muy celosos en la elección de los delegados en cada provincia con el fin de sentirse plenamente representados en el VIII Congreso. Los delegados no están a la espera de lo que pueda suceder en el mismo, como actores principales tienen la responsabilidad de hacer que el congreso sea un espacio de pensamiento, reflexión y unidad, donde el debate desemboque en la propuesta de soluciones para los problemas que más afectan a la sociedad cubana, ante el reto de las transformaciones que en la esfera económica ocurren hoy en nuestro país.

 

Todos somos responsables de hacer una Cuba mejor
Migdalia Tamayo Téllez
(Guantánamo)

En los últimos meses hemos asistido a los debates generados en las distintas comisiones de trabajo que en esencia corroboraron la preocupación y ocupación de los artistas e intelectuales de la UNEAC por los problemas de la sociedad cubana de hoy, y el lugar que la educación y la cultura tienen en la trasformación de los cubanos diseminados por todo el tejido social. Nuevos contextos demandan unidad de acción entre todos los actores y de la contribución responsable de cada uno de nosotros para hacer una Cuba mejor.

En mi opinión como ejercicio de pensamiento se debe insistir en las causas que están reproduciendo un sistema de relaciones sociales expresadas no solo en la gestión de la cultura artística (la promoción, la industria cultural, el patrimonio, etc.) y su relación con los medios de comunicación sino también en otros ámbitos de la sociedad cubana (manifestaciones de inequidades, en la aparición de rasgos discriminatorios de diversa índole, de individualismo, entre otros) y activar las vías de integración de los agentes sociales en el rescate de los necesarios valores humanos a la par de la actualización del modelo económico en la sociedad cubana.

 

Se abran las puertas a las soluciones
Rodolfo Vaillant
(Santiago de Cuba)

Esperamos que de los diferentes debates, se abran las puertas a la solución de problemas que aún persisten atentando contra la vida espiritual de los artistas y escritores.

 

Debatir sobre los dilemas de la sociedad toda
Yanela González Quintero
(Guantánamo)

Espero que el octavo Congreso de la UNEAC sea tan agudo como lo fue el anterior cónclave, al que asistí como reportera y parte del Sistema Informativo de la Televisión Cubana. Todavía estamos en el complejo proceso de resolver algunos de los planteamientos que allí se hicieron, de modo que la intención es que ahora seamos capaces de acompañar nuestras ideas de posibles soluciones. Considero que el debate debe dirigirse no sólo hacia las problemáticas que afectan la creación artística en Cuba sino alcanzar otros dilemas que inquietan a la sociedad toda. Nos preocupan especialmente temas como el rescate de los valores y el rol que desempeñan los medios cubanos de comunicación en la difusión de esos valores.

 

Esta es la hora
Adrian Rumbaut
(Cienfuegos)

Esperamos que este congreso sea decisivamente oportuno y que el pensamiento avanzado no quede atrapado en las salas del palacio, como no puede atraparse el arte más genuino. Al mismo tiempo que logre hacer que el pueblo confíe más en sus artistas, pues como parte de él, bebemos de su savia para transformar, pero que esa voluntad de cambio que necesitamos hoy sea más intensa que nuestro ego. Deseo que la visión de cada delegado sea aguda si construye, convencidos de que la verdad de todos, compartida, es la única verdad posible. En fin, que esta es la hora.

 

Seamos actores activos
Carlos Tamayo
(Las Tunas)

El VIII Congreso, al igual que los anteriores, debatirá los asuntos medulares de la cultura y la sociedad cubanas en las comisiones cuyos nombres se han divulgado en los medios masivos. Yo no voy al congreso a esperar nada; en los anteriores realicé el aporte que le corresponde a un delegado, y espero tener la posibilidad de ayudar a cambiar todo lo que debe ser cambiado para salvar la cultura, en el sentido más amplio del término. Pienso que se nos acabó el tiempo de esperar: ¡Seamos actores activos durante esos días y los del poscongreso, hasta el IX!

(La Jiribilla)

Defensa de mi trinchera

Omar Valiño • La Habana, Cuba

A lo largo del tiempo, la participación intelectual me ha colocado varias veces en esta sala.

Siempre que hablo en ella, no dejo de recordar, en primer lugar, aquella memorable reunión de Fidel con la Asociación Hermanos Saíz, sostenida aquí el 13 de marzo de 1988.

Fidel nos explicó, seguramente por primera vez en un ámbito público, la batalla de Cuito Cuanavale, que en dichos instantes sostenían las tropas cubanas y angolanas contra el ejército sudafricano del apartheid.

Quiero rememorar, por un minuto, ese privilegio de mi vida, en recuerdo de Fidel y su prístino magisterio, permanente guía para mí.

Ahora, a lo que voy. Expliqué ante el compañero Marino Murillo, en encuentro previo preparatorio de este cónclave, cierto equívoco en torno a la visión, a veces generalizada, sobre el estado material de las instituciones culturales, como si este fuera bueno. Encontré comprensión de parte del vicepresidente del Gobierno, pero me parece útil compartirlo en este foro para poder pelear, también, de manera concreta.

Manifiesto mi preocupación por la disminución sostenida de los presupuestos estatales en los últimos años, en función de la actividad cultural. Las agudas carencias logísticas. La reducción de energía que pone en peligro el avance de la programación de los teatros en los más recientes tres lustros, un servicio público cuyos beneficios huelga enumerar a ustedes.

A ello se suma, la desaparición de los centros de promoción de las artes escénicas en territorios desfavorecidos del país, como Manzanillo y Pinar del Río, más el de La Habana, que garantizaba la presencia sistemática de espectáculos de toda Cuba en la capital. Además de la reducción de las giras artísticas.

Por último, el lento desempeño de las imprentas que, como pago más “actualizado”, exigen parte (en no poca cantidad) en CL. Es decir, en real moneda libremente convertible que no poseemos ni podemos destinar a esos fines para circular revistas y libros.

Las pequeñas instituciones, como la Casa Editorial Tablas-Alarcos, del Consejo Nacional de las Artes Escénicas –que fundé y he dirigido por 14 años–, no están vencidas de ninguna manera. Su gestión en favor de la cultura cubana no cejará en modo alguno, pero observo el peligro de ceder lo conquistado con mucho esfuerzo –del país y de mínimos colectivos de trabajadores–, cuando la sociedad tanto necesita de decenas de acciones culturales para saberse plena como gran tejido nacional.

No se trata la mía de una mirada ajena al devenir de hoy y, por tanto, no solicitamos “peces de colores”, pero cuidado no afectemos los dispositivos de las útiles maquinarias que, con dedicación y conciencia, constituyen vehículos de la vida cultural de Cuba. Lo afirmo con pasión, en defensa de mi pequeña trinchera, desde donde laboro por la grande.

(La Jiribilla)

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